Kael caminaba de un lado a otro.
Rowan permanecía sentado sobre la mesa, mordisqueando una zanahoria.
Cedric estudiaba el mapa de las montañas.
Evelyn observaba a todos en silencio.
Y Lyanna…
Ya empezaba a perder la paciencia.
Cedric señaló una cadena montañosa.
—Aquí hay una antigua cabaña de cazadores, está lejos de cualquier camino, podríamos reforzarla.
Lyanna levantó una ceja.
—¿Una cabaña?
—Sí.
—¿En medio del bosque?
—Sí.
—¿Y cuánto tiempo tendría que vivir allí?
Cedric respondió con absoluta naturalidad.
—No lo sé, quizá unos meses, quizá unos años, quizá… Hasta que el rey muera.
Lyanna abrió mucho los ojos.
—¿Años?
Cedric asintió.
—Es la opción más segura.
—¡Es una cueva con techo!
—Tiene chimenea.
—¡Sigue siendo una cueva!
Rowan intervino con una sonrisa.
—Bueno… técnicamente una cueva no tiene ventanas.
Lyanna lo señaló con un dedo.
—¡No le ayudes!
Cedric continuó como si nada.
—Además hay un río cerca.
—¡Qué ilusión! ¡Podré hablar con los peces cuando me aburra!
—Los peces no suelen responder.
—¡Cedric!
Kael tuvo que esconder una sonrisa.
Evelyn bajó la cabeza para que nadie la viera reír.
Lyanna cruzó los brazos.
—¿Y qué haré allí?
Cedric respondió con total tranquilidad.
—Sobrevivir.
—¡Eso no es vivir!
—Depende de a quién preguntes.
—¡A cualquier persona normal!
Rowan levantó la mano.
—Yo una vez viví tres semanas en una cueva.
Todos lo miraron.
—¿Por qué?
—Perdí una apuesta.
Lyanna negó con la cabeza.
—No pienso convertirme en un oso.
Cedric habló con la misma calma de siempre.
—Los osos hibernan. Tú no.
—¡Ese no es el problema!
—Entonces explícate mejor.
Lyanna dio una vuelta sobre sí misma, completamente desesperada.
—¡Quiero vivir! Quiero conocer el reino. Viajar. Aprender. Equivocarme. Reír. No pasarme media juventud escondida porque un viejo loco ha decidido arruinar la vida de todo el mundo.
El silencio cayó sobre la habitación.
Kael dejó de sonreír porque comprendía exactamente lo que su hermana quería decir, pero aun así…
—No puedo arriesgarme.
Lyanna lo miró.
—¿Y cuál es vuestro plan? ¿Esperar? ¿Esconderme? ¿Rezar para que nadie me encuentre?
Nadie respondió.
Cedric volvió a mirar el mapa.
—Es el plan con más posibilidades de éxito.
Lyanna bufó.
—Es el plan más aburrido de la historia.
Cedric alzó la vista.
—Te prefiero aburrida y viva.
Aquellas palabras terminaron de sacarla de sus casillas.
—¡Pues yo no!
Todos la miraron.
Lyanna respiró hondo y entonces lo dijo.
—Quiero ir a la corte.
Durante cinco segundos, nadie habló,
—No.
Respondieron Kael, Rowan y Cedric exactamente al mismo tiempo.
Evelyn incluso negó con la cabeza antes de decir nada.
Lyanna suspiró. Miró uno a uno antes de volver a hablar.
—Sabía que ibais a contestar eso.
Kael dio un paso hacia ella.
—Ni siquiera vuelvas a repetirlo
—Escúchame primero.
—No.
—¡Kael!
—¡No!
—¡Pues me vas a escuchar!
La habitación volvió a quedar en silencio.
—Si Dárian tiene razón…
Miró uno por uno a todos los presentes.
—…hay niñas encerradas allí.
Nadie respondió
—Niñas que llevan años esperando que alguien vaya a buscarlas.
Kael apretó los puños.
—No sabes eso.
—¿Y tú sabes que no es cierto?
Silencio.
—Elena está allí, o estuvo y las demás también ¿De verdad vamos a escondernos mientras ellas siguen desapareciendo?
Rowan dejó de sonreír.
Cedric apartó lentamente la vista del mapa.
Lyanna continuó, cada palabra era más firme que la anterior.
—Si huyo, me salvaré yo pero dentro de unos meses el rey reclamará a otra niña y después a otra y otra más. ¿También las esconderemos a todas?
Nadie fue capaz de responder, la joven miró directamente a su hermano sus ojos comenzaban a humedecérsele.
—Tú me enseñaste que un Valenor protege a los débiles. ¿Solo porque son de nuestra familia? ¿O porque es lo correcto?
Aquellas palabras golpearon a Kael con más fuerza que cualquier espada.
Lyanna dio un paso más.
—No quiero que otra niña tenga un hermano que pase diez años preguntándose si podía haber hecho algo.
El silencio era absoluto, solo se escuchaba el crepitar de la chimenea.
Evelyn fue la primera en romperlo tenía los ojos llenos de lágrimas porque acababa de comprender algo.
Lyanna no estaba proponiendo ir a la corte para demostrar que era valiente, ni por orgullo ni por rebeldía lo hacía porque era incapaz de aceptar que otras niñas sufrieran el mismo destino que Elena.
Kael cerró los ojos, todo su mundo se tambaleaba, había dedicado diez años a un único objetivo, salvar a su hermana y ahora era su hermana quien le pedía que intentaran salvar a todas las demás.
Era, sin duda…la peor idea del mundo y precisamente por eso empezaba a parecer la única.