❝ Existe un límite fundamental en nuestra capacidad de conocer la realidad: no podemos medir con precisión infinita el paradero de una partícula y, al mismo tiempo, la fuerza de su impulso. Es la paradoja de la existencia: una ley que dicta que el mero acto de observar algo cambia para siempre su naturaleza, recordándonos que en el corazón de la materia siempre habrá un espacio para lo impredecible, y que la única forma de encontrarte de verdad es aceptar que, cuanto más cerca estoy de tu presente, más incierto y emocionante se vuelve nuestro futuro. ❞
Principio De Incertidumbre De Heisenberg
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La tensión en la mesa era tan espesa que Steven sentía que podía cortarla con su cuchillo de plástico, mientras Claudia intentaba reanudar su monólogo sobre los calcetines para gatos, Steven no podía apartar la vista de los dos enemigos sentados uno al lado del otro.
Lincoln, ignorando por completo el escrutinio del grupo, se inclinó hacia Margaery. Fue un movimiento fluido, casi instintivo, no se limitó a acercarse; invadió su espacio personal de una forma que, en cualquier otro contexto, habría hecho que Margaery se levantara indignada.
—Escucha —le susurró Lincoln al oído, tan cerca que un mechón de su cabello rubio rozó la mejilla de ella—He estado revisando la frecuencia del oscilador, si usamos el núcleo de tu motor como base, pero dejamos que mi sistema de inducción maneje las fluctuaciones, no solo evitaremos el colapso, sino que la salida de luz será blanca pura.
Margaery, lejos de apartarse, se inclinó ligeramente hacia él para escuchar mejor, sus ojos se iluminaron con esa chispa intelectual que solo Lincoln lograba encender.
—Como un rayo, pero eso sobrecargaría los condensadores de seguridad —respondió ella en el mismo tono bajo, casi un murmullo compartido—A menos que-
—A menos que usemos el puente que diseñaste anoche —completó Lincoln, esbozando una sonrisa ladeada.
Se miraron durante un segundo eterno, a escasos centímetros de distancia, no era solo física; era la mirada de dos personas que se sentían comprendidas por primera vez, Margaery asintió suavemente y, por un instante, el mundo alrededor de la mesa desapareció para ellos.
Steven, que los observaba con los ojos entrecerrados, dejó su libro sobre la mesa. Su instinto de investigador estaba gritando a pleno pulmón. No sabia porque pero el hecho de verlos juntos le hizo fruncir el ceño, si bien su hermana siempre ha molestado que esos dos harían buena pareja, que eran como esas historias de enemigos a amante.
—Vale, esto es demasiado raro —interrumpió Steven, haciendo que Lincoln y Margaery se separaran bruscamente—He visto a Margaery discutir de logística con mi tío Roland durante horas, y nunca ha puesto esa cara.
—¿Qué cara? —preguntó Margaery, tratando de recuperar su máscara de frialdad, aunque el rubor en sus mejillas era evidente.
—Esa cara de "acabamos de descubrir el secreto del universo y nadie más lo entiende" —dijo Steven, señalándolos con el dedo—Ustedes dos no están solo "colaborando", hay una complicidad ahí que da miedo, parece que llevan años trabajando juntos, no dos días.
Claudia, captando la señal de su hermano, se unió al interrogatorio con una sonrisa traviesa. A diferencia de él, ella quiere que su prima favorita experimente los placeres del romance.
—Es verdad, Lincoln le susurra al oído y Marge no lo ha mandado a la enfermería de un golpe. Eso, en el lenguaje de los Morgan, es básicamente una declaración de amistad eterna o algo más.
Lincoln soltó una carcajada, aunque se notaba un poco tenso bajo la mirada inquisitiva de los hermanos Weiss. Aunque no conozca mucho sobre los Señores Weiss, sabe que también son importantes y conocido, ya que el señor Weiss es un abogado y su esposa, Zenia Morgan fue ingeniera agrónoma, solo que ahora parece gustar quedarse en casa.
Miro a Margaery de reojo antes de volver su vista a los hermanos. —No se emocionen, niños. Solo estamos evitando que el festival termine en una explosión termonuclear, la seguridad pública es una prioridad, ¿no, Morgan?
Margaery asintió, aunque evitó mirar a Steven a los ojos. —Exacto, es pura eficiencia técnica.
—Ajá —murmuró Abigail, intercambiando una mirada cómplice con Kendall—Eficiencia técnica, llamémoslo así por ahora.
La campana sonó, rompiendo el hechizo. Lincoln se levantó con su agilidad habitual, pero antes de irse, le dio un ligero golpe con los nudillos a la mesa, justo al lado de la mano de Margaery.
—En el taller, a las cuatro, no llegues tarde, pelirroja—dijo Lincoln con un guiño antes de perderse entre la multitud.
Margaery se quedó mirando el lugar donde él había estado sentado, ignorando los susurros de Claudia y la mirada analítica de Steven, sabía que su primo no se detendría hasta descubrir qué estaba pasando, pero por ahora, el secreto del motor híbrido —y el del abrazo en la oscuridad— seguía siendo solo de ellos dos.
Luego de tres largas horas de clases, finalmente puede ir al taller, su última clase fue matemáticas, con un examen sorpresa en el cual termino primero y pudo salir antes, así que ahora ella caminaba a paso veloz por el pasillo lateral que llevaba a los laboratorios, con la carpeta del proyecto apretada contra el pecho, aún sentía el eco del susurro de Lincoln en su oído y el calor en sus mejillas no terminaba de disiparse.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que no notó los pasos rápidos detrás de ella hasta que una mano se apoyó en su hombro.
—Marge, espera, tenemos que hablar.
Margaery se giró, Steven estaba allí, con la respiración entrecortada y esa mirada de preocupación que solía tener cuando algo no cuadraba en sus ecuaciones matemáticas.
—Ahora no, Steven —dijo ella, tratando de seguir su camino—Tengo que encontrarme con Lincoln en el taller para la calibración de los condensadores, no tenemos tiempo que per-
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rivalidad intelectual en el instituto, enemies to lovers y juegos mentales, secretos familiares y conspiración
Editado: 21.07.2026