❝ La atracción no es una constante de paz, sino una ley de cuadrados inversos: cuanto más intentamos alejarnos, más insoportable se vuelve el vacío; cuanto más nos acercamos, más infinita se vuelve la energía. Es una danza de cargas en conflicto donde resistir el magnetismo del otro solo hace que la descarga final sea más violenta e inevitable. Al final, somos dos partículas destinadas a colisionar para demostrar que el orden siempre nace del caos. ❞
Ley De Coulomb
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A medida que se internaban en el corazón del bosque siguiendo la aguja errática de Roland, el rugido de la moto empezó a sonar extraño, como si el motor estuviera luchando contra una densidad invisible, de repente, la rueda delantera perdió contacto con el suelo.
—¡Lincoln, cuidado! —gritó Margaery, aferrándose a su espalda.
Lincoln intentó frenar, pero los frenos no tenían fricción, la moto empezó a elevarse lentamente, flotando a medio metro del camino, el combustible empezó a salir del tanque en esferas perfectas que ascendían hacia el cielo.
—La física se ha roto, Marge —dijo Lincoln, apagando el motor mientras ambos saltaban de la máquina antes de que subiera más.
La moto quedó suspendida en el aire, girando perezosamente como un satélite abandonado, alrededor de ellos, el paisaje era una pesadilla arquitectónica de la naturaleza: pinos centenarios habían sido arrancados de raíz y flotaban en ángulos imposibles; rocas del tamaño de coches orbitaban alrededor de un centro invisible, y el propio camino de tierra se fragmentaba en islas flotantes.
—Es una distorsión gravitatoria de Clase 5 —observó Margaery, saltando de una piedra suspendida a una raíz flotante para no perder el equilibrio— El búnker debe estar justo debajo del epicentro, Samuel no solo está escondido; está usando algo para doblar el espacio-tiempo.
Avanzaron a pie, o más bien, mediante impulsos calculados, Lincoln usaba su agilidad para saltar entre los restos del bosque, mientras Margaery calculaba las trayectorias para no quedar atrapada en un pozo de gravedad cero donde no pudieran impulsarse.
—Míralo por el lado bueno, Morgan —dijo Lincoln, atrapando una piedra que flotaba frente a él y lanzándola hacia adelante para probar la densidad del aire—Al menos los guardias de tu madre no podrán seguirnos con sus tanques y sus botas pesadas. Aquí arriba, la realeza no significa nada.
—Pero el tiempo sí, Lincoln —respondió ella, señalando su reloj digital, cuyos números corrían hacia atrás— Si la distorsión aumenta, nos quedaremos atrapados en una burbuja temporal antes de llegar a la puerta.
Tras cruzar un arco formado por dos sauces que se entrelazaban en el aire como una hélice de ADN, llegaron a un claro donde la gravedad volvía a ser aplastante, el cambio fue tan brusco que ambos cayeron de rodillas sobre la hierba seca.
Frente a ellos, camuflado bajo el suelo de una cabaña de guardabosques que literalmente se sostenía en el aire por cables de energía azul, apareció el búnker, una trampilla de acero con el símbolo de los Morgan entrelazado con el triángulo de los Myers brillaba con una luz pulsante.
—Aquí es —susurró Lincoln, limpiándose la sangre de un rasguño en la mejilla— El final del camino de nuestros padres y el principio del nuestro.
Margaery sacó la brújula de su padre, la aguja se detuvo en seco, apuntando directamente hacia abajo.
—Si entramos ahí, Lincoln, no habrá vuelta atrás. Ya no seremos los mismos chicos que hacían motores en un taller.
Lincoln le tendió la mano, ayudándola a levantarse, en medio de ese paisaje surrealista, donde los árboles volaban y el tiempo se deshacía, su vínculo era lo único que se sentía con peso real.
—Nunca quisimos ser esos chicos, Marge. Queríamos ser los que entendían cómo funciona el universo, pues bien, el universo nos está abriendo la puerta.
Lincoln puso su mano sobre el panel de la trampilla. Un escáner láser recorrió sus huellas. Una voz sintética, grabada hace décadas, pero extrañamente joven, resonó en el claro: "ADN Myers detectado. ADN Morgan confirmado. Bienvenidos, herederos del Proyecto Puente. El Consultor los espera."
La trampilla se abrió con un estruendo hidráulico, revelando una escalera de caracol que descendía hacia una oscuridad iluminada por monitores de tubos de vacío. El descenso fue un viaje al pasado, a medida que bajaban por la escalera de caracol, el aire se volvía más denso, cargado de ozono y el olor a papel viejo.
Las luces fluorescentes parpadeaban, iluminando un pasillo cuyas paredes no eran de hormigón desnudo, sino que estaban cubiertas, de punta a punta, por una galería de memorias prohibidas- Lincoln y Margaery se detuvieron en seco, procesando lo que sus ojos veían, no eran solo documentos técnicos, eran fotografías, cientos de ellas.
—Marge mira esto —susurró Lincoln, señalando una imagen en blanco y negro, ligeramente amarillenta por el tiempo.
En la foto, una joven Elena y una radiante Carolina aparecían brindando con copas de champán, riendo como mejores amigas en lo que parecía ser la inauguración de este mismo búnker. A su lado, Roland y Owen Myers estaban abrazados por los hombros, señalando un plano gigante con expresiones de triunfo absoluto, no había rastro de la rivalidad tóxica, ni de los muros de odio, ni de las prohibiciones.
—Eran un equipo —dijo Margaery, pasando los dedos por una foto donde su madre, Elena, ayudaba a Owen a soldar una pieza del motor original— Todo este tiempo el odio entre los Morgan y los Myers, las advertencias de mamá sobre tu clase de gente fue un guion.
Avanzaron más y encontraron un panel con recortes de prensa y notas manuscritas por Samuel. Había un esquema titulado: "Protocolo de Distanciamiento Social y Familiar".
"Para que el Proyecto Puente avance sin la interferencia del gobierno o de miradas curiosas, las familias Morgan y Myers deben simular una ruptura total. El conflicto público garantizará la privacidad de nuestras investigaciones privadas, el odio es el mejor camuflaje para el genio."
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Editado: 14.08.2026