La universidad no es una comedia romántica, ¿o sí?

Capítulo 14: Caos universitario en el Área 5

A aquella chica le brillaron los ojos al verme. Yo simplemente me quedé inmóvil al sentir cómo el infierno entero se materializaba frente a mí en cuestión de segundos. La recién llegada no era otra que Keshia Dietrich.

Al fijar la vista en mí, soltó los gafetes y folletos que traía en las manos, dejándolos caer sobre el césped. Su expresión era un torbellino de emociones: parecía a punto de romper a llorar, pero se contenía con una mezcla de sorpresa e incredulidad:

—¿B-Biel...? ¿De verdad eres tú? Dime que no es una alucinación mía...

Aine, sin soltarme, aprovechó para ceñirse con más fuerza a mi brazo izquierdo:

—Es el auténtico, Keshia... y ahora mismo está aquí, a mi lado.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Keshia, pero distaba mucho de ser amistosa. En su frente se marcaba una vena palpitante cargada de furia contenida.

«Oigan, oigan... por favor, tranquilícense. No vayan a armar una escena de celos aquí en plena plaza... Justo por esto quería evitar a toda costa cruzármelas».

—Tranquila, Keshia —intervine alzando la mano libre para calmar las aguas—. Apenas acabo de llegar, no empiecen a discutir, ¿sí?

Keshia cruzó los brazos y curvó una media sonrisa altanera:

—¿Pelear? Para nada... Si en esta guerra yo ya tomé la delantera y gané hace rato.

Aine ladeó la cabeza, descolocada por la arrogancia de su rival:

—Oye, querido Biel... ¿a qué se refiere ella con que «ya ganó»? No entiendo absolutamente nada.

Keshia soltó una risita victoriosa:

—¿Acaso no te contó lo que sucedió el último día que fuimos al colegio, eh? Ji, ji, ji.

El agarre de Aine sobre mi brazo se tensó de golpe, clavándome los dedos:

—¿Qué pasó exactamente ese día? ¿Me lo podrías explicar con lujo de detalles, mi querido Biel?

«¡Tenías que sacar ese tema precisamente ahora, Keshia! ¡¿Qué clase de jugada suicida es esta?! Si estas dos se enteran de lo que hiciste, no van a pelear entre ellas... ¡me van a despellejar a mí! ¡El único que sale perdiendo aquí soy yo!»

Me disponía a inventar cualquier excusa apresurada cuando una tercera voz, serena pero con autoridad, interrumpió la tensión:

—Ustedes dos nunca van a madurar, ¿verdad? Una loca que se mete un pique de medio kilómetro a pie y la otra que le sigue el juego... Ya compórtense como personas adultas, ya están grandecitas para estos berrinches.

Los tres giramos la cabeza al unísono. Caminando a paso firme y con los brazos cruzados, apareció la hija del profesor Joel: Yumi Camila Amato.

Al verme, la seriedad de su rostro se suavizó en un gesto tranquilo:

—Vaya, Biel... ya estás aquí. Qué gusto verte.

Aine frunció el ceño:

—Oye, Yumi, ¿acaso a ti no te sorprende encontrarte de nuevo con mi querido Biel?

—¿Por qué habría de sorprenderme? —respondió Yumi con total calma—. Todos los novatos de primer semestre teníamos que presentarnos en el Área 5 hoy. Además, vi pasar su auto hace unos minutos por la vía central, y mi papá ya me había advertido que Biel venía en camino.

Keshia chasqueó la lengua con fastidio:

—Típico de la familia del profesor... siempre van un paso adelante con la información privilegiada.

—¡Eso no se vale, Yumi! —reclamó Aine con un puchero—. ¿Por qué no nos avisaste? ¿Acaso planeabas emboscarlo tú sola para quedártelo?

Yumi suspiró y negó con la cabeza:

—Para nada. Tengo muy claro que todas aquí tenemos sentimientos por Biel y yo no pienso darme por vencida en esta contienda. Pero no le veo ningún sentido a alterarse o hacer escándalos en plena explanada; el momento adecuado llegará cuando tenga que llegar.

Sentí cómo un calor ardiente me subía hasta las orejas.

«Oigan... ¡¿cómo se atreven a discutir sobre quién se queda conmigo teniéndome parado justo en medio?! ¡¿Acaso soy un trofeo o qué?! Además, ¿por qué demonios insisten en pelear por mí? Debería haber cientos de tipos mejores en este campus...»

—Bueno... me alegra verlas bien a las tres —dije aclarando la garganta para disimular la incomodidad—. Me da mucho gusto que todas hayan logrado ingresar a la universidad.

—Sí —asintió Aine recobrando el brillo tierno en sus ojos—. Como te dije, estoy en Gestión Ambiental... aunque me habría encantado compartir pupitre contigo.

Keshia intervino dando un paso al frente:

—A mí también me hubiese gustado entrar a Agronomía, pero lamentablemente se agotaron los cupos. Por eso decidí matricularme en Ingeniería Agrícola; como nuestras facultades comparten casi todos los módulos de campo, nos veremos muy seguido, Biel.

Yumi se encogió de hombros con madurez:

—Por mi parte, opté por Medicina Veterinaria y Zootecnia. Lo estuve meditando mucho durante el verano: si elegía tu misma carrera solo por seguirte, habría sido un simple capricho inmaduro. Veterinaria es mi verdadera vocación y el camino para cumplir mi meta de fundar una clínica especializada.

«Vaya... tengo que admitir que es sumamente madura y centrada, al igual que Aine. Hace meses me comentó sobre su anhelo de abrir una veterinaria... Me alegra ver que ninguna eligió su profesión a ciegas solo por perseguirme. Tienen metas claras y pasión por lo que hacen. Quizás llamarlas 'patronas del mal' fue un poco exagerado... aunque sus arranques de locura sigan siendo un peligro inminente».

La atmósfera parecía haberse estabilizado por fin... hasta que mi teléfono comenzó a vibrar con estridencia en el bolsillo.

«¡No puede ser! Justo cuando logro apagar el fuego... Por favor, dime que no es Acalia».

Saqué el móvil disimuladamente y miré la pantalla.

—Chicas, discúlpenme un segundo, tengo que contestar... Es una llamada de mi mamá —improvisé con rapidez.

Aine sonrió de oreja a oreja:

—¡Claro, mi querido Biel! Mándale muchísimos saludos a mi suegrita linda, ji, ji, ji.

Keshia la fulminó con la mirada:



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En el texto hay: comedia, romance, aventura humor

Editado: 31.08.2026

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