La venganza

2021

LILA

-No entiendo por qué Mateo me debe acompañar, se supone que es un encuentro de chicas.

Miro mal a Mateo, quien está apoyado en el auto jugando con la llave en la mano, tiene una sonrisa divertida que me está comenzando a molestar.

-Mateo claramente no es una chica-continúo hablando.

-Ya lo hablamos, y por favor no trates de convencerme, ya di una orden y así debe ser. -dice mi padre muy serio.

Estamos enfrente de nuestra casa, un domingo a las diez y unos minutos, según la última vez que revisé el teléfono. Hay un perfecto sol, una brisa que trata de luchar contra el calor del sol y también estoy yo, frustrada y aún confundida, me siento como una niña.

-Hazle caso a tu padre, sólo deja que Mateo te acompañe. No pasará nada malo, además de que así pueden pasar más tiempo juntos-dice mi madre con una voz tranquila. Y yo la miro con los ojos entrecerrados.

-Claro... seguramente será por eso, no traten de mentirme, ustedes han estado últimamente muy cerca de mí-los miro y mi madre niega y mi padre sigue con su cara seria y Mateo simplemente ignora.

Nadie dice nada. Lo sabía, no pueden negarlo.

Hoy ha sido un día tranquilo, hace dos días que sucedió lo que parecía que nunca iba a ocurrir y pues puede que me sienta un poco débil, pero no es para que Mateo vaya conmigo, me parece absurdo.

Mi padre me contó que Víctor fue quien me borró la memoria y que por eso estuve a punto de no volver a despertar, pero no me dijo por qué él hizo eso. Tampoco he podido ver a Víctor para que me lo explique, porque no me han dejado salir. A diferencia de hoy, pero con un guardaespaldas.

Así se siente.

-No va a haber cambio de opinión,-dice mi padre después de un largo silencio.

Suspiro y asiento.

Ya no diré nada más, llevo casi una hora tratando de convencerlos y más a mi padre, que casi siempre en estos casos es el último que da la palabra. Y él es una roca, nada le quita lo que piensa.

Miro mis zapatos y aprieto la mochila en mi hombro, levanto la mirada y camino hacia el coche.

-En unos días lo entenderás-dice mi madre. La miro y asiento.

Mateo ya está dentro del coche, mi padre está entrando a la casa y mi madre me mira y después empieza a caminar detrás de él.

-Oye, ¿Qué esperas?¿Por qué no entras?-pregunta Mateo, tiene puestas unas gafas oscuras, que antes no tenía.

-No lo sé, si tan solo alguien moviera sus manos y me abriera la puerta, estaría muy bien-respondo de mal humor.

-Ah cierto -se acerca y me abre la puerta.

-Gracias, que atento- respondo una vez estoy dentro del coche.

-Ya quita esa cara y deja de actuar como una niña consentida-pone sus manos sobre el volante y en marcha el auto.

-Mejor no digas nada más-me pongo el cinturón de seguridad.

Mejor prevenir que lamentar.

-Hoy despertaste con el pies equivocado parece-lo veo como está pendiente en conectar su teléfono a las bocinas, menos a la carretera.

Por lo menos no hay una sola alma en la calle, probablemente acabaría sin vida.

-Oye, deberías estar más pendiente de la carretera-lo miro y miro la carretera, el coche se rueda un poco más de lo debido a la izquierda y yo me agarro de el asiento por instinto -¡Mateo!.

-No grites-vuelve a poner el auto en la ruta-solo fue un segundo.

-En un segundo pueden suceder muchas cosas-respondo.

Unos segundos después empieza a sonar alguna canción en las bocinas, tiene un volumen moderado, pero sé que eso durará poco.

Me preparo cuando veo que hay que girar en una calle divida en dos caminos , el movimiento brusco hacia la derecha hizo que mi cuerpo temblara.

-Se supone que debes cuidarme, no tratar de que salga volando por la ventana.

Él me mira con una sonrisa de diversión.

-Lo siento, lo había olvidado-responde

Cruzo mis brazos en el pecho y lo miro.

-¿Qué es lo que pasa?, ¿Por qué exactamente debes cuidarme?- me giro para verlo y él solo mueve su cabeza al ritmo de la canción, que subió una línea de volúmen.

Él levanta el dedo índice y dice:

-Ya basta de preguntas que me vas marear-voltea a verme y después mira otra vez al frente-Y pues todo está bien, no hay de qué preocuparse...por ahora.

Dice antes de subir un poco más el volúmen.

-Creo no es necesario que todos escuchen a Jack Harlow y sus palabras indecentes- le digo.

-Tú simplemente no entiendes la vibra- niega viéndome un segundo.

-Claro, porque hay mucha vibra por sentir-murmuro.

Nadie dice nada más , sólo está la canción de fondo y un Mateo intentando cantarla con su pésima pronunciación.

Pasan dos minutos y él agarra su teléfono y le baja el volumen a su música.

-¿Hacia dónde íbamos?

-A el parque que queda enfrente de la cafetería "Despierta conmigo".

-¿Es nueva la cafetería? Nunca ma había escuchado, además de que tiene un nombre un poco ridículo -expresa con el ceño fruncido.

-A mí me parece creativo- respondo.

-Eso dice mucho -dice en medio de una sonrisa y yo agarro una naranja que ví en la guantera y se la lanzo.

-Gracias-la atrapa en el aire y yo lo fulmino con la mirada.

15 MINUTOS DESPUÉS.

-Muy bien, si quieres te puedes quedar aquí y no salir hasta que sea necesario, claramente no es necesario ahora, así que, espero y hayas traído muchas naranjas para comer-respondo con una sonrisa.

Mateo levanta su mano derecha para subirse los lentes hasta la cabeza. Me mira con la ceja enarcada y dice:

-¿A caso no escuchaste a el señor "destruyo cosas si me estreso" ?.

Ruedo los ojos.

-Sí, pero no es necesario aquí, sólo es el parque, nunca me ha pasado nada aquí.

Él me ignora y procede a desconectar el Bluetooth. Apaga el auto y luego agarra la bolsa de naranjas. Me voltea a ver y dice:

-No voy a cambiar de idea, además, quiero estar pendiente de ti, solo mira lo que hizo el inepto de Víctor mientras yo no estuve.




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