La Venganza De Elena

CAPITULO 4

Alexa y Leonardo llegaron a un exclusivo restaurante francés, aunque deberían estar felices por qué Leonardo se estaba divorciando la verdad era diferente, se sentaron alejados de la gente y de las cámara a estas alturas la prensa quería saber todo de la nueva pareja. Leonardo es un soltero codiciado y Alexa la mejor diseñadora y una mujer guapa.

Alexa intentaba hablar con él, pero Leonardo estaba físicamente con ella pero su mente estaba lejos de ahí específicamente con una pelirroja.

—¿Leo? ¿Me estás escuchando? —Alexa hizo un pequeño puchero, rozando la mano de Leonardo con la suya—. Te noto... ausente. No me digas que todavía estás pensando en el numerito de teatro que montó tu ex mujer esta mañana.

Leonardo dejó la copa de vino sobre la mesa con más fuerza de la necesaria. —Es que no lo entiendo, Alexa. ¿De dónde sacó esa seguridad? ¿Y Tadeo Valencia? ¿Por qué un hombre como él, que desprecia a medio mundo, la defiende con tanta garra? se que es el abogado y mano derecha de su padre pero no tenían una relación cercana.

Alexa soltó una risita amarga, recostándose en su silla. Era el momento de soltar el veneno. —Oh, Leo... siempre fuiste tan noble que no quisiste ver la realidad de mi prima. ¿De verdad crees que Tadeo la ayuda por "lealtad" a su padre muerto? —Alexa se inclinó hacia adelante, bajando la voz como si contara un secreto prohibido—. Elena siempre fue el dolor de cabeza de mi tía. Mi madre siempre me decía que tuviera cuidado con ella. Tiene esa apariencia de mosquita muerta, pero le encantan los hombres mayores, especialmente los que tienen poder.

Leonardo frunció el ceño. El corazón empezó a latirle con una mezcla de duda y rabia. —¿De qué estás hablando?

—Lo tiene a sus pies porque se acuesta con él desde siempre, pero por supuesto siempre busco más poder —miente sin pestañear.

—Mi tia por eso nunca ha tenido una buena relación con ella porque andaba con varios hombres a la vez, te consta aprovecho que me fui al extrajero para quedarse contigo. Ahora que la dejaste está buscando una nueva víctima es una zorra

Las palabras de Alexa perforaron el orgullo de Leonardo. Él nunca había tocado a Elena. Durante tres años, la había mantenido a una distancia glacial, durmiendo en habitaciones separadas, incluso refugiándose en su casa de campo —donde ahora tenía instalada a Alexa— para no tener que respirar el mismo aire que su esposa. En su mente, él era el que "ganaba" al serle infiel con Alexa, pero la idea de que Elena hubiera tenido a otro hombre, de que se hubiera burlado de él en su propia casa, lo llenó de un rencor ciego.

—¿Me estás diciendo que me fue infiel? —preguntó Leonardo, con la mandíbula tan apretada que le dolía.

—Y no solo con Tadeo ¿Crees que no se iba con hombre cuando tu estabas trabajando?

A Leonardo nunca le interesó saber qué hacía Elena, se iba muy temprano y llegaba tarde, no hablaba con ella más que lo mínimo.

Ya no hablemos de ella, ahora estamos juntos, somos el uno para el otro. Alexa acarició la mejilla de Leonardo, tratando de que se pusiera de mejor humor.

Pero el veneno ya estaba en la sangre de Leonardo. En lugar de sentirse aliviado, se sentía humillado. Se preguntaba si cada vez que él se iba a su refugio privado, Elena recibía a Tadeo en la mansión. Tadeo es un hombre atractivo, cualquier mujer caería en sus pies, incluyendo a Elena

Esa noche, cuando regresaron a la casa, Alexa intentó seducirlo, pero Leonardo se apartó con una excusa sobre el trabajo. No podía dejar de pensar que Elena, se había convertido de pronto en el centro de su mundo, aunque fuera a través del odio y la sospecha.

Leonardo prometió una cosa: no le daría el divorcio tan fácilmente. Si ella quería guerra y acciones, le daría una batalla que la destruiría. No iba a permitir que se fuera con Tadeo llevando parte de su imperio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.