El edificio de Gonzaga Internacional estaba a la expectativa de la llegada de la nueva socia. los socios principales estaban ya en su lugar esperando que Leonardo les de una explicacion del por que Elena Ponce era socia de la empresa, ellos no se imaginan que es la esposa pronto la ex esposa de Leonardo. Leonardo se tomó el tiempo para entrar a la sala de junta, ya había sido notificado que Elena venía con Tadeo, solo con pensar lo que le dijo Alexa de Elena y Tadeo lo ponia de malas, pensar que muchas veces lo engaño. Leonardo sabía que él no era una blanca palomita, que no dormía junto a ella por respeto a Alexa.
—Podemos comenzar —dijo Leonardo, mirando su reloj de lujo—. La persona que compró las acciones de Héctor Ponce parece que no llegará. Es mejor avanzar con el orden del día.—mintió para no decir que Elena en realidad es su esposa y que para que firmara el divorcio él le tenía que dar un porcentaje de sus acciones
—La persona que representa a las acciones de mi padre ya está aquí, Leonardo.
La puerta doble se abrió de par en par. Elena entró, seguida de cerca por Tadeo Valencia quien portaba un maletín de cuero oscuro. El impacto fue inmediato. Si el día anterior Elena parecía una aparición, hoy era una declaración de guerra. Llevaba un traje de corte impecable en color blanco marfil —un contraste directo con el negro que todos vestían— y su cabello rojo caía en rizos perfectos sobre sus hombros. las miradas no se hicieron esperar, eso incluye a Leonardo, jamás había visto vestir de esa forma a Elena, no recordaba el color de sus ojos.
—Buenos días, señores —dijo Elena, cruzando las piernas con elegancia y colocando una carpeta sobre la mesa—. Soy Elena Gonzaga, y desde hoy, represento el quince por ciento de esta compañía.
Todos voltearon a ver a Leonardo Elena, dijo Gonzaga.
Leonardo sintió que la sangre le hervía, la tomó del brazo sin tacto pero Tadeo con un movimiento rápido se la quitó.
—No hagas un show aquí —susurro Tadeo.
Leonardo recordó de nuevo las palabras de Alexa, Tadeo y Elena se acostaban, lo miró con furia sostenida.
—¿Nos hemos perdido de algo? Iker Sotomayor preguntó, es uno de los socios y mejor amigo de Leonardo.
¿Tú debes ser Iker Sotomayor?
—Leonardo quien es ella ¿Por qué tiene tu apellido?
—Yo te voy a explicar —Elena dio un paso al frente.
Leonardo no le quitaba los ojos de encima.
—Mi apellido de casada es Gonzaga Pero pronto seré una mujer divorciada así que mi nombre será Elena Ponce.
—¿Tu padre es Héctor Ponce? —pregunta otro socio en la sala.
—A si es.
—Este es un lugar para gente de negocios, Elena —escupió Leonardo, ignorando la miradas de sus socios.
—Solo quiero que me conozcan Leonardo, como tú nunca me presentaste.
—No estamos entendiendo nada.—Iker comentó, sin perder cada detalle de esa sala
—¿Podemos hablar en privado?
—No, estamos en una reunión de negocios Leonardo —le contestó sin mirarlo.
Un murmullo de sorpresa recorrió la sala. Tadeo dio un paso al frente.
—Señores, la señorita Elena es o mejor dicho era la esposa del señor Leonardo Gonzaga.
—Aun es mi esposa —Leonardo da un paso al frente también para ponerse a la par de Tadeo.
—No voy a firmar el divorcio aun sigues siendo mia —Leonardo sale de la sala de juntas —Topandose con Alexa.
—Leo mi vida que bueno que te encontre, venia por ti, termine el diseño para mi vestido, en cuanto firmes el divorcio nos casaremos. ¿Ya lo firmaste verdad? Tengo muy poco tiempo para organizar todo, le pediré ayuda a mi madre y a mi tía, invitaré a toda la prensa, será un día grandioso.
—Ahorita no Alexa no tengo tiempo para eso.
Alexa se quedó con la boca abierta con la contestación de Leonardo.
—Hola Alexa —Elena saluda a su prima con una gran sonrisa.
—¿A si que te saliste con la tuya?
—Como siempre.
—No nos vas a arruinar nuestros planes, Leo y yo ya estamos planeando la boda.
—Yo no estoy arruinando nada, pero tu Leo no quiere divorciarse de mi al parecer no eres suficiente para él.
—Ahora te gusta mentir
—Preguntale a el. y compermiso tengo que trabajar.
Elena salió triunfante, le acaba de dar una probada de su propio chocolate a Alexa, ya no era la tonta a la que humillaba, ya no era más la patito feo de su prima.
—Elena, espera. —Iker Sotomayor alcanzó a Elena, era claro que se había quedado deslumbrado por la esposa de Leonardo.
—¿A si que estuviste casada con mi mejor amigo y yo nunca lo supe?
—No te contaba todo al parecer.
—Leonardo es un hombre de muchos secretos, Elena —dijo Iker, suavizando el tono—. Pero ocultar a una mujer como tú... eso raya en la estupidez, incluso para él.
Tadeo, que se mantenía a una distancia prudente pero protectora, intervino con voz gélida. —La inteligencia nunca fue el fuerte de Leonardo en lo que respecta a su vida personal, Sotomayor. Ahora, si nos disculpas, Elena tiene una agenda que cumplir.
—Te veré luego Elena, bienvenida al negocio.
Tadeo llevó a Elena a su nueva oficina, por desgracia para ella su oficina estaba enfrente de Leonardo.
—Ya es hora de la comida, deberíamos ir a comer ¿Te parece?
—Si, dejaré estos documentos aquí.
al salir de la oficina Leonardo estaba en la puerta.
—Dejanos solos Tadeo.
—No eres mi jefe.
—Está bien Tadeo, te alcanzo ahorita.
Tadeo se aleja, no quería dejar a Elena sola con Leonardo pero Elena se lo pidió.
—¿Qué pretendías al decir que eres mi esposa?
—¿Tú qué pretendías al decir que no me vas a dar el divorcio?
los dos se estaban mirando, los dos se estaban retando. un juego de poder.