Leonardo estaba preocupado, ya se habían tardado mucho en limpiar la herida y ponerle sutura, Alexa estaba llamando desesperada, Pero él no era capaz de contestar
En verdad estaba preocupado por Elena desde cuándo Leonardo González se preocupaba por su esposa. Antes a él no le importaba lo que nena hiciera ni siquiera habían dormido juntos desde que se casaron Elena se lo pidió muchas veces pero él siempre se negó Y ahora él está preocupado.
Media hora después Elena salió del hospital Leonardo intentó llevarla a casa pero ella se negó había llamado a Tadeo.
—Déjame llevarte a casa.
—No quiero que me lleves a casa.
—porque no se te olvida algo muy importante aún eres mi esposa.
—Recuerdas la parte donde me pediste el divorcio hace una semana.
—Aún eres mi esposo y nos vamos a ir a casa.
—¿A la casa donde vives con Alexa?
Leonardo guarda silencio por un momento sabe muy bien a qué casa se refiere, Elena jamás ha ido a esa casa, Leonardo compró esa casa a las afueras para tener total libertad, en ella hacia las grandes fiestas.
—Si es lo que quieres.
Elena se quedó fría al escuchar que Leonardo estaba aceptando llevarla a la casa de campo esa a la cual siempre deseó ir, un día lo siguió sabía que iba para allá por qué lo escucho hablar y le ganó la curiosidad, quedó enamorada del precioso jardín, se imaginó como sería por dentro al gusto de él, conocía todo de él desde niños sabía lo que le gustaba.
Mando un mensaje el destinatario era Tadeo.
Elena está nerviosa por fin conocerá el rincón más preciado del hombre que amó desde siempre.
Leonardo sale del coche, Elena se toma su tiempo, le duele la pierna aunque solo tuve un par de cortes la camisa la lastimo un poco, solo una herida necesito algunas puntadas y limpieza profunda para que no quedarán restos del vidrio.
Los brazos de Leonardo la sorprendieron.
—Puedo caminar, gracias.
Por primera vez puede ver su cara reflejada en los ojos de Leonardo, a pesar de la oscuridad es algo tan extraño que la mire, que la toque, incluso en su día a día no había ninguna caricia de su parte. Era imposible que Elena no flaqueara en tenerlo tan cerca.
Leonardo pone su dedo índice, la puerta se abre. Elena mira con admiración cada rincón como ella se lo imagino, el aroma era una mezcla de madera de pino y el perfume de Leonardo. Los sofás eran muy bonitos blancos como los que tenían en casa, rara vez se sentaba ahí por miedo a manejarlos a Leonardo le gustaban mucho.
Elena empieza a sentir que encajaba un poco ahí, la casa no era muy diferente a la suya, Pero una gran fotografía la hizo volver a la realidad el hombre que vivía ahí no le pertenecía.
Una fotografía de Alexa Fernández estaba colocada en la mitad de sala, Elena conocía esa fotografía es de la primera pasarela de Alexa, salió en todos los medios y por supuesto su madre se la envió para echarle en cara que ella nunca podría ser ella.
—Te llevaré a la habitación para que descanses.
—¿Por qué no quieres darme el dovorcio? —le pregunta mientras mira fijamente la imagen de Alexa.
—Eres mi esposa.
—Desde hace 3 años ¿Hasta ahora lo notaste?
—¿Desde cuándo me engañas con Tadeo?
—¿Engañarte? No soy yo la que tiene una fotografía de otra mujer en la pared de su casa.
—No te he engañado, no he estado con ninguna mujer desde que me casé contigo.
—Pero no es por mi, es por ella. — Elena señala la fotografía de Alexa.
—La estabas esperando a ella, siempre ha sido ella, nunca viste el amor que te tenía Leonardo, recuerdas cuando te dije que quería tener hijos contigo ¿Cuál fue tu respuesta? Solo tendré hijos con una mujer y esa no eres tú. Pensé que lo decías por qué recién te había dejado Alexa y que en algún momento te enamorarías de mi.
Leonardo no dijo nada por qué era verdad lo dijo, estaba dolido, despechado por lo había dejado.
Alexa entra a la casa, reclamando su lugar.
—Leo ¿Que hace ella en nuestro hogar?
Elena sonrió con sarcasmo, durante mucho tiempo fue el objeto de burla de Alexa siempre fue la protegida de su madre, alguna vez pensó que Alexa era más hija de ella que ella misma.
—Yo soy la señora de esta casa Alexa, yo soy la que está casada con Leonardo, la que no debería estar a estas horas aquí eres tú. ¡vete!
Alexa no sabía qué decir o hacer y Leonardo estaba en total silencio viendo a Elena. nunca la había visto así.
—Me voy a la cama —Elena sube las escaleras no conoce la casa pero va decidida de vengar todo lo que le han hecho ya es hora que la antigua Elena de Gonzaga desaparezca y renazca en Elena Ponce, está orgullosa del apellido de su padre y de ahora en adelante lo llevaría.
En la mañana después de dormir hasta las 9 sale de la habitación, por suerte la primera puerta que abrió era la de Leonardo, lo supo de inmediato porque olía a él.
olía a comida recién hecha.
—Buenas tardes señora —una mujer de aproximadamente de cuarenta años sale de la cocina.
—El desayuno está listo. El señor Leonardo me ha pedido que le avise cuando usted bajara a desayunar iré a decirle.
Elena no sabía que Leonardo contará con servicio en casa, a ella jamás le ofreció que le ayudaran, ella lo hacía todo aunque lo hacía por amor hacia el.
—No es necesario que le digas que me iré, por favor dile que me llevaré el auto que se lo dejaré en la empresa.
Elena se va, ni siquiera entendía por qué aceptó ir a esa casa a la cual nunca fue invitada.
Era tan extraño para ella manejar en el coche de Leonardo, era algo prohibido.
Al llegar al semáforo un hombre se acercó a ofrecerle el periodico, para su sorpresa ella era la portada, tomó el periodico justo cuando el semáforo estaba cambiando le dio un billete al señor y no espero la feria.
"LA CAZAFORTUNAS TRAS EL IMPERIO": Fuentes cercanas aseguran que Elena Ponce usa el chantaje para retener a un hombre que ya no la ama y apoderarse de sus acciones.