Elena la pasó tranquila en el club todos estaban a sus pies, sabían que eran la hija de Héctor Ponce, Héctor era muy querido por todos.
—Señorita hemos dispuesto la antigua habitación de su padre para usted. Está es su llave y puede disponer de ella cada vez que lo desee.
—Muchas gracias.
Elena no estaba acostumbrada a tantas atenciones pero estaba segura que se iba acostumbrar, es hora de cambiar dejar atrás a esa Elena tonta que estaba bajo la sobras de su flamante marido. Visitó las boutiques del club, compró un par de bikinis el clima estaba delicioso y hoy se tomó el día, tiene mucho trabajo pero confiaba en Tadeo y delegaba a otros.
El bikini color tinto resaltaba con su color de cabello, se desmaquillo y se puso bloqueador solar, se sintió un poco insegura en estos días había perdido peso. Un número desconocido le envío un mensaje, no necesita pensar de quien era el mensaje, era de su madre la estaba insultando bloqueo el número y borró el mensaje ya no está dispuesta en caer en provocaciones ahora es ellas las que tienen que tragarse sus palabras.
Se acostó a tomar el sol, había pedido fruta picada.
—Hola — una voz desconocida la hizo abrir los ojos.
Un atractivo hombre de ojos verdes estaba viéndola.
—¿Eres nueva en el club?
—Se puede decir…
—Me llamo Eric Montenegro, mucho gusto — El desconocido le extiende la mano.
Elena se la da por educación, pero con cierta precaución. No lo conoce.
Julia la asistente de Eric llegó para informarle, es una chica joven y dulce, miraba a su jefe con mucha intensidad un amor no correspondido.
—Señor Montenegro, perdone la interrupción, pero su cita de negocios acaba de entrar al lobby. El señor Leonardo Gonzaga, de Gonzaga Internacional.
—Gracias Julia, puedes ir a descansar.
—Sí señor.
Elena intentó levantarse pero Leonardo llegó antes que ella pudiera desaparecer.
—¿Te vas? —Eric le preguntó como si fueran amigos de toda la vida y no un desconocido que apenas hace unos segundos se había presentado.
—No me has dicho tu nombre.
—Tengo que irme.
—¿Elena? ¿Qué haces aquí?—Leonardo se acerca a ella, antes de llegar pudo ver como Eric se la comía con la mirada, conocía a Eric un hombre mujeriego y caprichoso, Leonardo poco lo pasaba, no le gustaba hacer tratos con él.
Elena no contestó nada, no esperaba que su dia de relajacion terminará una vez más a causa de Leonardo
—Leonardo, hace mucho que no te miraba, gracias por aceptar mi invitación aquí y no en la empresa.
—Veo que ya conociste a mi esposa. Montenegro—Soltó Leopardo.
—¿Tu esposa?
—Si, Elena de Gonzaga…
Eric mira a Elena.
—Mucho gusto —dice Elena.
—No tenía idea que estabas casado.
—Lo estoy desde hace tres años —Leonardo atrae más sobre él a Elena.
Es la primera vez que Leonardo le toca la piel, tiene bikini y la piel expuesta. de hecho es la primera vez que la ve en bikini.
—Pues felicidades —Eric a pesar de saber que eran esposos no dejo de mirarla.
Empecemos con la reunión.—Eric les señala la suite que justo está al lado de
—Está empezando a hacer fresco —Leonardo se quita el saco y se lo pone a Elena, claramente el frío no le importa solo quiere tapar a Elena para que Eric deje de mirarla como carne para su plato.
—Leonardo, mi amor…
Los tres miran a la recién llegada —Leonardo se tensa, sabe como es Alexa, lo había estado llamando pero él no le había contestado.
—Yo me voy, compermiso. -- Elena no tenía ganas de aguantar a las dos mujeres que estaban por llegar—Pero Leonardo no la suelta.
Eric conocía a Alexa estuvo con ella sentimentalmente Leonardo no lo sabía.
—¿Alexa?
—Eric…
Alexa, que siempre entraba a los lugares como si fuera la dueña del mundo, parecía haber visto a un fantasma. La seguridad con la que caminaba hacia Leonardo se desvaneció, dejando una palidez en su rostro.
—¿Se conocen? —Leonardo mira a Alexa, claro que se conocen Alexa tiene cara de querer huir.
Leonardo soltó una carcajada seca, se cruzó de brazos, dejando que sus ojos verdes recorrieran a Alexa con desprecio.
—Nos conocemos bien…
—Eric, no es el momento —susurro Alexa, una de las razones por las que volvió el extranjero fue por que Eric juro destruirla ¿acaso estaba aquí para eso.
—Nunca pensé encontrarte aquí ¿Te veniste a esconder al pueblo que tanto despreciabas. —Eric está molesto.
la única que estaba disfrutando el momento era Elena, no estaba entendiendo nada pero de lo que estaba segura es que Alexa le temía a Eric.
—Si me permiten —Eric toma del brazo a Alexa y se alejan de todos.
—Leonardo no permitas que traten a si a mi niña.
Elena miró a su madre ¿su niña? a ella jamás la llamó a sí.
—Es tu sobrina mamá por mas que desees que lo sea no lo es, y no es una niña.
La mujer iba a contestar pero Leonardo la para en seco.
—Ahora no.
Leonardo le quitó las llaves a Elena, la llevó directo a la suite.
—Cambiate nos vamos a casa.
—¿Y tu reunión? ¿Y Alexa?
—La reunión la doy por terminada y Alexa ya no es mi problema.
Elena lo miró pero no miró ninguna duda en sus ojos. A Leonardo Gonzaga no le importa la mujer que era el amor de su vida, Elena tenía sus dudas ¿A que estaba jugando Leonardo?
Llego Eric ¿Sera que o odiamos o lo amamos?