La Venganza del Alfa

Capítulo 12: Debilidad

El tiempo paso enteramente rápido, ni siquiera supe en que momento termino mi entrenamiento con Keren o incluso, cuando ella me mencionó que debía de volver con los ulfhednar para continuar con su adiestramiento; me resulto increíble encontrarme con ellos esa misma noche en que no tardaron en combatir conmigo, aunque lo impresionante fue que durante ese mismo día, pude golpearlos en menos de cinco segundos de los cuales me dejaron anonadado al darme cuenta que aquellas extensas y calurosas horas practicando en el campo entrenamiento, ocasionaron en mí, una ágil rapidez como dominio que aplacaron sus movimientos y ataques.

Las últimas semanas que me quedaban por entrenar con los ulfhednar fueron más como una retroalimentación para mí, sin embargo, sé que me fueron de mucha ayuda para reforzar tácticas y enriquecer mis habilidades para lograr un mejor acoplamiento en las destrezas que ahora mi cuerpo han podido adquirir con este año; aún ni siquiera me puedo creer que ayer, logre vencerlos a todos de una forma sutil, cautelosa y analítica que hasta me felicitaron, suceso que no había llegado a pasar desde el instante en que llegue al desierto.

No obstante, ahora todo es diferente, tanto que a veces pienso que mi cuerpo no es el mío sino que de alguien más, pero debo de adaptarme a él como lo he hecho en estos doce meses, como también, en comprender que el Caden Dankworth que existía, ahora ha desaparecido para darle vida a uno del que ha sanado; no sólo en mente sino que en cuerpo.

Estoy orgulloso de mí y de lo que he logrado, pero todo ello se lo debo a Keren y a los ulfhednar; sin ellos, mis convicciones seguirían siendo las mismas, pero ya no lo son, he aprendido de mis errores, de mis debilidades y de mi forma de ser; siendo así que, todo esto me haya favorecido tanto que, mi pasado ya no me persigue como antes, ahora se soportarlo y afrontarlo para que este, no me vuelva a dañar.

Ahora, me siento como aquella vez en que saque mi título profesional de Administración de Empresas, en donde pude sentir el anhelo de al menos tener una vida medio normal en la que pudiera convivir con los humanos; ahora esa misma sensación de satisfacción empiezo a tenerla luego de que mi entrenamiento con los ulfhednar acabará. Nunca creí que acabaría así de pronto, bueno, sí fue un largo tiempo pero todos los días y noches que me encontraba aprendiendo sus técnicas de las cuales tomé en cuenta ocasionaron que mi espacio temporal se volviera ligero sin haber imaginado que ha terminado los meses en que estaría acá en el desierto.

De cierta manera, le agradezco a Keren en muchas cosas porque fue ella la principal promotora de mi avance, porque una vez que inicie con los ulfhednar, no hubo ningún inconveniente en mi camino como antes, ya que a mi tercer día ya le había dado un golpe a uno de ellos ocasionando que el entrenamiento se volviera más furtivo y excesivo debido a que empezaba a dar avances más rápidos que antes, por lo que tuvieron también que acostumbrarse a mi propio ritmo del que no habían llegado a esperarse desde que me habían mandado con Keren.

Por supuesto, los ulfhednar no tienen la misma metodología de trabajo que utiliza Keren, mayormente ellos mantienen un nivel de exigencia enorme, a punto de que cuando sus recursos empezaban a agotarse debido a que no encontraban que más usar ante mis entrenamientos, tuvieron que recurrir a situaciones más extrañas de las que me permitieron a afrontar otras condiciones de las que no estaba tampoco acostumbrado a trabajar; es así, como ellos empezaron a reclutar animales sobrenaturales que me causarán dolor de cabeza en ciertos momentos a fin de que siempre controlara mis emociones y no fuese impulsivo con ellas, aunque algunas, lastimosamente me quitaron la paciencia, por lo que, no le quedó de otra que enfrentarse a mí.

Así que ahora, estoy a punto de graduarme, como lo suelo llamar ya que en sí, los ulfhednar han preparado un ritual para hacer un conocimiento de que he terminado con mi propio proceso de mejora, en donde hoy sí, mantengo un lejos equilibrio de mí mismo, como a su vez, de mis propios poderes donde sabré destacarlos en su momento.

— ¿Preparado? —Les di una mirada.

Asentí a lo que pronto ellos me hicieron una señal para que me arrodillará, al hacerlo, observe como la fogata se incendiaba cada vez más cuando ellos repetían palabras exóticas de las que no reconocía por su lengua; hicieron movimientos con sus manos para luego caminar en círculos; extrañamente me empecé a sentir mareado, tanto que mi cuerpo se quedó petrificado y los ojos me pesaban.

Tuve un malestar que de repente, me hizo cerrar los ojos donde pude observar la oscuridad, es probable que haya entrado en trance, razón por la que no me asuste, sino que preferí quedarme en ese estado pacifico para que sucediera aquel ritual que los ulfhednar están haciendo.

De repente, vi una luz en el centro color celeste y blanco que hicieron que caminara hacía ella; de repente puse un pie hasta dejar que mi cuerpo fuera hacía la luz; pero sin darme cuenta en frente tenía a alguien, a quien desconocía pero su aspecto lo hacía ver como un ser especial del que no podía ponerle ni un dedo encima, no por insolencia sino por respeto.

Alza y extiende su mano para dejarla en frente de mí, no sé que esperaba en ese momento, pero si me di cuenta que algo iba a suceder; cerró los ojos un instante para luego irlos abriendo poco a poco reflejando en ellos ese color rojo intenso que nos reconoce por ser alfas, sin embargo, hubo algo en que lo distinguió y ese fue ver en ellos un fuego vivaz que lo hacía ver peculiar.




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