La Venganza Del Fantasma

Capítulo 3: El Diario de los Secretos

Con el diario en sus manos, Marcos y Marta regresaron al pequeño apartamento de Marcos. Era un lugar modesto, con las paredes cubiertas de bocetos y lienzos a medio terminar. Marcos se sentó en su escritorio, iluminado por una lámpara de mesa, mientras Marta flotaba cerca, observando con ansiedad.

—¿Estás listo para descubrir los oscuros secretos de Javier? —preguntó Marta, su voz con un toque de sarcasmo que hacía que su situación pareciera menos trágica.

Marcos tomó una respiración profunda y abrió el diario. Las primeras páginas estaban llenas de garabatos y dibujos oscuros, como si Javier hubiera intentado plasmar sus demonios internos en papel. Mientras pasaban las páginas, encontraron entradas detalladas sobre su relación con Marta, revelando una mente cada vez más paranoica y controladora.

—Vaya, parece que Javier tenía una verdadera vena artística… para el caos y la locura —dijo Marcos, tratando de aliviar la tensión con un toque de humor.

Marta dejó escapar una risa suave, sorprendida de poder sentir algo cercano a la alegría en su estado actual.

—Siempre pensé que Javier tenía un talento oculto. Lástima que fuera para ser un psicópata —respondió, su voz llena de amargura, pero también de un humor oscuro.

Marcos siguió leyendo, sus ojos moviéndose rápidamente por las líneas llenas de rabia y celos. Finalmente, llegaron a la entrada que describía la noche del asesinato. Las palabras de Javier eran frías y calculadoras, detallando cómo había planeado y ejecutado el crimen. Marta sintió una ola de ira y tristeza, pero también una determinación renovada.

—Con esto, podemos llevarlo a la policía. Es una confesión escrita —dijo Marcos, cerrando el diario con firmeza.

—Sí, pero necesitamos más que solo palabras en un diario. Necesitamos pruebas físicas —respondió Marta, su voz más seria ahora—. Algo que los obligue a actuar.

Marcos asintió, sabiendo que Marta tenía razón. Pero la idea de enfrentarse a Javier de nuevo lo llenaba de temor.

—Bueno, al menos tenemos una ventaja —dijo, tratando de sonar optimista—. Javier no sabe que estamos un paso adelante. Además, tengo a un fantasma vengativo de mi lado. No muchos pueden decir eso.

Marta sonrió, agradecida por el intento de Marcos de mantener el ánimo alto.

—Sí, seré tu fantasma vengativo personal. Tal vez debería hacer una tarjeta de presentación.

Ambos rieron, sintiendo una conexión creciente entre ellos. A pesar de las circunstancias, la colaboración forzada estaba convirtiéndose en una amistad inesperada.




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