La verdad de la vida

El lienzo vacío

"Tienes que ser fuerte"

‎Esa frase me la dijeron tantas veces que acabé creyèndomela. Por un minuto. Por un segundo. El tiempo justo para ponerme en pie y sonreír como si todo estuviera bien

‎Pero después, siempre después,

‎despertaba.

‎Y el cansancio volvía. No ese cansancio que se cura con sueño. El otro. El que se instala en los huesos y no se va. El que hace que cada mañana sea una montaña que no pediste escalar.

‎El miedo también volvía. Ese nudo en la garganta que no te deja tragar, que no te deja hablar, que te ahoga en silencio mientras el mundo sigue girando como si nada. Como si tú no estuviera allí, ahogandote en medio de la gente.

‎Y las ganas de llorar, siempre ahi. En el borde. En el filo. Esperando.

‎Me levanté. Camine hasta el espejo. Quería ver mi reflejo, intentar recordar quien era. Quién había sido. Quién podría llegar a ser.

‎Pero la mujer que me devolvió la mirada no era yo.

‎Sus ojos estaban vacíos. Su boca, torcida en una mueca que no era sonrisa ni era llanto. Sus hombros, caídos como los de alguien que lleva siglos cargando piedras.

‎No quería verla. no quería verla más



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En el texto hay: fantasía dolor locura

Editado: 03.07.2026

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