La verdad de la vida

El final

Y cuando llego mi momento, no tuve miedo.

‎No porque hubiera dejado de sentir. No porque la muerte se hubiera vuelto un deseo. Si no porque ya no necesitaba huir de ella.

‎Habia vivido.

‎Habia amado.

‎Habia elegido.

‎Y cuando la luz volvió a llamarme, está vez no era un espejo. No era un laberinto. No era un subconsciente lleno de preguntas.

‎Era paz.

‎La paz que no encontré en la cuchilla. La paz que encontré en el camino.

‎Cerre los ojos. Sonreí. Y supe que, está vez, no estaba huyendo de nada.

‎Estaba llegando a casa



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En el texto hay: fantasía dolor locura

Editado: 05.07.2026

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