Apenas es miércoles y ya estoy colapsando de tantos trabajos pendientes que debo entregar. No soy mala estudiante, realmente me va bastante bien, pero si suelo dejar algunas cosas para el último momento. Como hoy por ejemplo.
Estoy sentada en el Boulevard que divide mi colegio en dos, primaria y secundaria. Ana, Liliana y Dayana están conmigo, y algunos más. La primera terminando su propia tarea para nuestra próxima clase de matemáticas, mientras yo termino mi propio trabajo para la clase de historia, que sinceramente me aburre tanto la historia de mi país que siempre dejo las tareas pendientes hasta el último día. Liliana y Dayana solo parlotean sobre chismes y cosas que han estado pasando en el colegio con los demás.
Nuestro colegio es mixto, y no hay una división tan marcada entre los alumnos. Vivimos en un pueblo pequeño, la mayoría están emparentados o nos conocemos desde niños, así que solemos tratarnos entre todos, aunque claro que sí hay grupos.
Mis amigas y yo no somos de algún grupo particular, solemos llevarnos bien con todos, incluso de otros años. Es por eso que mientras Ana y yo estamos concentradas en nuestros propios deberes, Dayana y Liliana están conversando animadamente con un par de chicas y un chico un año mayor que nosotras.
Aunque estoy concentrada en lo que estoy escribiendo, no puedo evitar escuchar la conversación de fondo y reír de vez en cuando por las ocurrencias de mis amigos. Asi que el repentino silencio que hacen, logra que deje de escribir en mi hoja. Y no es sólo el silencio del grupo que me acompaña, parece haber un silencio generalizado en todo el bulevard, lo que llama poderosamente mi atención.
Al levantar la vista veo que mis amigas están viendo en una dirección, pero yo en vez de ver hacia donde ellas están mirando, vuelvo a ver en derredor a las demás personas. Al ver que todos, o casi todos están mirando hacia el mismo lugar que mis amigas, decido por fin voltear hacia ese lugar. Es así como lo veo la primera vez…
La verdad al verlo me quedé sorprendida. Por un segundo me quedé mirándolo más de la cuenta. Creo que jamás había visto a alguien así… Mis amigas y el resto de personas deben estar pensando algo parecido. A nuestro alrededor comienzan a escucharse conversaciones susurradas y risas nerviosas entre las chicas, lo que me hace poner los ojos en blanco.
Sé admirar la belleza, no soy ciega, pero me parece una completa estupidez actuar como idiota solo por ver un chico lindo, sobre todo si ese chico lindo podría verme actuando como idiota.
Él sigue caminando ignorando a todos a su paso. Parece acostumbrado a llamar la atención, incluso parece algo aburrido. Los mechones de su cabello comienzan a meterse entre sus ojos por el viento y los aparta con una de sus manos, dejando ver el hermoso color hazel.
Algunas chicas suspiran sonoramente, lo que me irrita y me hace resoplar. Mi resoplido parece llamar su atención y de pronto fija esos raros y hermosos ojos en mi. Por un momento casi me olvido de respirar, pero la verdad es que mi orgullo puede más así que vuelvo la vista hacia mi hoja con total indiferencia y no vuelvo a levantar la vista hasta que supongo que ya se ha ido porque todos a mi alrededor han vuelto a conversar en tono normal aunque un poco más animados qie antes.
Yo solo desconecto mis oídos para no seguir escuchando el tema de sus conversaciones, porque ya sé de qué están hablando todos: El chico nuevo.
Un rato después, la voz de Ana atrae mi atención.
—Llegaron hace una semana, ellos siempre tuvieron una casa aquí pero preferían vivir en la ciudad— la curiosidad por lo que está diciendo Ana me hace estar atenta de nuevo a la conversación —Creo que él va un año más arriba que nosotros.
—¿Cómo sabes todo eso? Nadie más parece saber quién es — dice Liliana —¿Crees que va a estudiar aqui?
No es que me importe realmente más allá de una simple curiosidad, pero si quiero saber cómo es que Ana parece conocerlo.
— Es que él es sobrino de mi cuñado, en realidad lo conozco desde que éramos niños
—¡Increíble! — contesta una Dayana emocionada — Así que tú eres la que nos va a presentar al chico nuevo…
—Yo no he dicho eso— Ana responde un poco a la defensiva — es verdad que nos conocemos desde niños, pero no nos vemos desde hace años. Y cuando pasó hace un momento ni siquiera me saludó, así que no estés esperando que yo vaya a buscarlo solo porque tu quieres conocerlo.
—¡Ay no seas así! Yo solo pensé que si se conocían, nosotras podríamos ser sus amigas aquí.
—No se si un chico como él quiera juntarse con nosotras— digo yo mientras continúo escribiendo — parece un poco creído, seguramente querrá ser amigo de los más populares. Tenerlo de amigo solo significaría tener a toda una panda de babosas detrás de nosotras fingiendo que les caemos bien solo para poder acercarse a él. Y no me malinterpreten, me gusta hacer amigos pero no quiero lidiar con un montón de chicas fastidiosas detrás de él. Así que por mí, el que encuentre su propio grupo de amigos.
—De verdad que a veces me pregunto por qué soy tu amiga— me dice Dayana viéndome con fastidio —A veces haces tu mejor esfuerzo para caer mal. ¡Eres insoportable!
Yo solo sonrío divertida. Aunque esté molesta por lo que dije, Dayana sigue siendo de mis mejores amigas. Incluso sabiendo que a veces soy… bueno, como soy.
—Es cierto…— Dice una Liliana pensativa, que había estado en silencio hasta ahora y todos la miramos —Bueno, no es cierto que seas insoportable, aunque a veces sí que eres una amargada. Pero tienes razón, si nos hacemos amigas del nuevo, las chicas de otros salones y hasta de otros años nos van a andar fastidiando para acercarse a él, y eso no me parece nada divertido, es más bien tedioso…
—Otra aburrida mas…— comenta Dayana exasperada.
—Mm si tanto quieres ser su amiga puedes ir tú misma y presentarte— le dice Ana divertida de verla molesta, y luego hace un gesto señalando hacia la entrada del colegio —Pero creo que vas a tener que hacer cola para eso.
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basada en hechos reales, romance juvenil., slow burn romance
Editado: 11.07.2026