La versión de mí que te amó

CAPÍTULO 4

Mi parte favorita de estudiar definitivamente son las vacaciones… Nada como estar en la orilla de la playa, debajo de las palmeras en una isla paradisíaca de aguas tibias color turquesa y arena suave blanca.

El primer mes de vacaciones lo pasé en mi pueblo para poder pasar más tiempo con David. Nos vimos casi todos los días durante todo el mes. Y algunos días nos reunimos también con sus amigos y mis amigas para pasear, comer y salir a bailar.

Pero ahora, como siempre que tengo vacaciones, llegó el momento de pasarlo con el resto de mi familia materna que es la familia con la que crecí. Mamá y mis tías están sentadas en tumbonas hablando y riendo a unos metros de nosotros. Salimos un momento del agua para comer y no hemos parado de reír y bromear entre todos.

Amo a mi familia, son las personas más importantes de mi vida aparte de mamá. Así que pasar tiempo con ellos cada vez que llegan las vacaciones es todo lo que está bien en la vida.

—Entonces, ¿son novios o no lo son? — me pregunta mi prima Romy continuando con una conversación que ya habíamos tenido

—¡Ahh! ¡No lo sé!— le digo con exasperación y frustración —O sea, yo pensaba que sí, pero esa estúpida me dejó replanteándome todo

—¿Desde cuándo dejas que otros te afecten tanto?

—Siempre me afectan las cosas, que no lo demuestro es otra cosa

—Bueno, pero en este caso, no te enfoques tanto en lo malo. Todos sabemos lo estricta que es mi tía con eso de: “ nada de novios hasta los 18”.

—Es cierto…

—Estoy segura de que él sabe como es mi tía y por eso prefiere estar contigo de la forma en la que están, sin ponerle etiquetas — me dice como para darme consuelo —Pero a él se le nota que le gustas en serio Mady. No te tortures tanto imaginándote cosas

—Creo que tienes razón, mejor no pienso más en eso…— digo un poco más tranquila — Oye y tú ¿qué tal con Kevin?

—Ese idiota ya no me importa— me dice con fastidio —Hace meses que rompimos

—¿De verdad?¿Por qué no me habías contado?

—Es que no había tenido oportunidad, siempre hay uno de los chismosos de mis hermanos cerca

—Pero ¿qué pasó? Ustedes se veían muy bien juntos

—Mm sí, yo también lo creía, pero al parecer, él sentía que faltaba gente en nuestra relación. Solo que se olvidó de avisarme.

—¡No te creo! ¡Qué idiota! — digo molesta por lo que hizo el ex de mi prima —Pero ¿cómo estás tú? Y no me digas que bien porque no te voy a creer

—A ti no te puedo mentir, me conoces demasiado bien — dice dejando escapar un suspiro y su mirada se vuelve triste —Me duele mucho Mady, no te haces una idea. Él fue mi primera vez, mi primer todo…

—Lo siento mucho, prima

—No te imaginas lo difícil que es para mí fingir que no me afecta tanto porque no quiero que mamá me vea mal, y el hecho de que él sea el mejor amigo de Renzo solo hace que todo sea más difícil — me dice con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas —Mi hermano me pregunta si estoy bien pero yo no quiero que por mí culpa se aleje de su mejor amigo. Y menos cuando él mismo me pidió que no me fijara en su amigo porque no quería tener que perder a su mejor amigo si algo salía mal, porque su hermana soy yo y siempre me elegiría a mí.

—¿Renzo no sabe lo que paso con Kevin?— no puedo evitar sonar un poco sorprendida.

—No, es decir, sabe que decidimos terminar, pero yo decidí decirle que me di cuenta de que lo veía más como amigo. No le dije la verdad… — sus lagrimas ruedan por sus mejillas y yo solo la abrazo, porque ¿que puedo decirle que la haga sentir mejor? Ni siquiera puedo decirle que la entiendo porque no sé lo que se siente.

Viendo lo mal que está, y sabiendo lo mucho que llegó a importarle Kevin, no puedo evitar pensar en mí, en David, en lo que siento por él. ¿Me dolería tanto como a ella si él me hiciera algo así? Ni siquiera se si he llegado a sentir por el algo tan fuerte como lo que ella siente por Kevin.

Un rato después, con una Romy más tranquila, seguimos conversando de otros temas cuando se acerca Roxy, su pequeña hermanita de 7 años.

— Prima Mady, ¿puedes venir a jugar conmigo a las sirenas en el agua? ¡Por favor, por favor, por favor! — me dice con insistencia mientras me jala por una mano. Yo solo puedo reírme —Yo voy a ser Ariel.

— ¿Y quién seré yo? No me digas que Úrsula porque si no, no juego nada— ella suelta una risa cantarina llena de diversión, que nos contagia a Romy y a mí.

—Claro que no tonta, tu vas a ser una de las hermanas de Ariel

— ¿Y yo quien soy?— le pregunta Romy

—¡Pues otra hermana, obvio!— le dice Roxy como si fuera algo que ya ella debería saber por que son hermanas.

Luego me arrastra hasta el agua y Romy nos sigue riendo.

***

El mes de vacaciones junto a mí familia se pasa demasiado rápido para mi gusto. Ya estamos de vuelta en casa porque mamá tenía que trabajar.

Esta noche voy a ver a David. Nunca había pasado tanto tiempo sin verlo y, aunque hablábamos por teléfono no es lo mismo. El ha estado ocupado con sus prácticas de baloncesto y casi no ha tenido tiempo para nada más.

Me arreglo esmerándome más de la cuenta en mi cabello, como siempre. Cuando estoy lista, le aviso a mi mamá que ya me voy y salgo de mi casa.

Al llegar a mi colegio, voy a la zona deportiva y me dirijo a las gradas que rodean la cancha de baloncesto.

Hoy comienzan los juegos de mi colegio contra otros colegios y David, obviamente va a jugar.

Cuando llego al pie de las gradas, él ya me está esperando allí con esa sonrisa que tanto me encanta. Me acerco y él me abraza con fuerza y besa mi frente. Yo levanto mi rostro y le beso en los labios.

—Te extrañé muchísimo— le digo aún sin alejarme de su abrazo.

—Y yo te extrañe a ti… — me responde, pero su sonrisa vacila un poco y su mirada parece… ¿triste?

Luego recompone su sonrisa de forma tan rápida que me preguntó si me habré imaginado todo, pero la sensación de que algo raro pasa se queda en mí.




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