Ya faltan solo dos semanas para que comiencen las clases. En mi colegio, que por estar en una zona relativamente céntrica, los demás colegios prefieren venir a enfrentarse entre ellos aquí, siguen los juegos de baloncesto contra otros colegios.
No he ido a todos pero sí a la mayoría. A apoyar a David cuando está jugando y cuando no está jugando solo a pasar tiempo con él y nuestros amigos.
Ya están en semifinales, y esta noche juega David. Está nervioso y emocionado a partes iguales. Así que quiero estar allí para apoyarlo.
Hoy iré con la hija de una amiga de mamá. Nos conocemos desde niñas pero como ella es 3 años mayor que yo, nunca hemos sido realmente amigas. Aunque este último año hemos interactuado más. Al parecer ya no me considera una niña fastidiosa. Esta noche me dijo para ir y como mis amigas no estarán, me vino bien su invitación. A las siete, cuando pasa por mí, me despido de mamá y nos vamos.
***
Al llegar, vamos directo a las gradas a sentarnos. Están repletas de chicos de otros colegios, y estudiantes del nuestro. Pero no logro ver a nadie conocido cerca. Y Giulliana desde que llegamos está metida en su teléfono enviando mensajes sin prestar atención a nada más. Así que yo me limito a mirar a la gente que me rodea, sinceramente bastante aburrida, porque David y sus compañeros de equipo están en los vestidores preparándose para el juego.
—Mady, voy a salir con Fran a dar un paseo por un par de horas. Me esperas aquí, yo regreso cuando termine el partido— dice Giulliana hablando por primera vez desde que llegamos.
—¿Me vas a dejar sola aquí?
—¡Ay no exageres! Estás rodeada de un montón de personas, aquí no te va a pasar nada. Además, yo voy a regresar antes de que termine
—No es por eso, es que me voy a aburrir, no conozco a nadie de los que están por aquí…
—Toma, cómprate algo para que te distraigas comiendo— dice y me pone dinero en las manos.
No tengo tiempo ni de responder porque ya se está alejando. ¡Increíble! Definitivamente no volveré a salir con ella.
Estoy molesta, no porque se haya ido, sino porque no fue sincera. Ahora me doy cuenta que desde un principio, este fue su plan. ¿Qué le costaba decirme que solo me quería de coartada para que sus papás no supieran que saldría con el novio que les cae mal?
***
Sigo enfurruñada en mi asiento, ni estoy prestando atención a donde está David mientras juega. Ojalá estuviera aquí al menos una de mis amigas.
Siento que alguien se sienta en el puesto vacío que dejó Giulliana, pero ni siquiera me molesto en mirar quién es. La verdad es que no me importa.
—Hola… — escucho una voz desconocida ¿Me estará hablando a mí?. Volteo más que nada por pura curiosidad de saber de quién es esa voz.
Creo que si hubiese estado caminando, me habría enredado con mis propios pies y me hubiese caído de la sorpresa.
La persona que acaba de saludarme y que me está mirando fijamente mientras me sonríe es, nada más y nada menos que ¡Joaquín!
Mi cerebro se queda en pausa por un momento más largo de lo normal, en el que yo solo lo veo mientras levanto mis cejas, hasta que recuerdo que él acaba de saludarme, así que debo responder.
—Ehm ¿hola? — él parece estarse divirtiendo.
—Sé que no nos han presentado, pero quería conocerte, así que me presentaré yo mismo— espera, ¿qué? —Mi nombre es Joaquín.
—Mi nombre es Mad…
—Madeline, lo sé— dice mi nombre al mismo tiempo antes de que yo pueda decírselo. Al mismo tiempo que tiende su mano en gesto de saludo y yo la estrecho con la mía.
Sabe mi nombre… Espera, ¿sabe mi nombre? ¿Por qué? ¿Cómo…?
Al parecer todas esas dudas que inundan mi mente, se reflejan claramente en mi rostro, porque él ríe.
—He escuchado mucho de ti…
—¿De verdad? — le pregunto genuinamente extrañada.
—Sí, no eres de las que pasan desapercibida… — hace una pausa breve, como dudando si seguir hablando o no, pero luego parece decidirse —Vi lo que te hizo tu amiga…
—Ah! Eso…
—Si, eso… Sé que no nos conocemos aún pero igual te diré lo que pienso— lo que dice consigue despertar mi curiosidad —Ella no es tu amiga. Una amiga de verdad no te dejaría plantada así, sola…
No puedo decir que no tenga razón, la verdad es que yo realmente no la considero una amiga, aunque él parece creer que sí.
—Bueno, si no te molesta, me quedaré aquí contigo haciéndote compañía. Así no te aburres— Yo no sé qué decirle así que solo sonrío.
Después de unos minutos de silencio, sentados uno junto al otro, un silencio que, por extraño que pueda parecer, no es para nada incómodo, comienzo a relajarme.
—Voy a comprar algo de comer, ¿qué te gustaría que te traiga?
—No te preocupes por mí, estoy bien así, no quiero molestar
—No es molestia para mí, quiero traerte algo, podría traer cualquier cosa que a mí me guste, pero quizá a ti no te gustará
—Bueno, está bien, podrían ser unas papitas y algo de beber, no soy exigente con la bebida, con tal de que tenga suficiente dulce para mantenerme despierta
—Eso suena a que te doy sueño
—¡No! No quise decir eso… — él deja salir una carcajada divertida y me deja completamente descolocada. ¡Es demasiado hermoso para ser real!
—Solo te estoy molestando… En seguida regreso.
Joaquín regresa cargando un montón de cosas para comer y nuestras bebidas.
—Se que dijiste que solo papas y una bebida, pero el juego va a ser largo. Mejor pasárnoslo comiendo ¿No crees?
—Ok, no le voy a decir que no a la comida, además, creo que compraste suficiente para toda la gente de nuestra fila. Si te comes todo solo te vas a enfermar, no podemos permitir eso— le digo en broma.
Ambos nos ponemos a comer mientras conversamos de cosas triviales. Él me hace preguntas sobre el colegio, mis amigas y cosas así. Yo le pregunto de donde viene, como era su colegio y eso.
Mientras hablamos y comemos, yo observo a David, que cuando puede me sonríe y sigue concentrado en su juego. Aunque no puedo evitar notar que,un par de veces, su mirada se dirige hacia donde está sentada Eliana ¿O solo lo estoy imaginando?
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basada en hechos reales, romance juvenil., slow burn romance
Editado: 01.08.2026