Me toma más que unos simples minutos lograr que mi corazón se calme después de despertar de ese sueño. ¿Qué le pasa a mi cerebro? ¿Por qué me hace soñar algo así?
Yo que, como la ilusa que soy, creí que mi domingo sería aún más relajado que mi sábado…
Me levanto a lavarme la cara. Necesito convencerme de que ya desperté. Veo el reloj de mi mesita y son apenas las siete de la mañana. Es muy temprano para estar despierta un domingo… Pero se que, aunque vuelva a acostarme no podré dormir más.
Salgo en silencio hacia la cocina de mi casa porque sé que mi mamá aún está durmiendo. En realidad no tengo hambre, no podría comer en este momento. Pero quiero tomar algo caliente.
Todavía hace frío. El sol aún no ha calentado ni un poco la mañana. Más o menos a las nueve es que comienza a calentar el día.
Pero hace tanto frío que ya no me parece normal. Creo que tengo algo así como un frío nervioso. No se nisiquiera si eso existe.
De cualquier manera, decido prepararme un poco de chocolate instantáneo caliente. Me siento en un sofá de la sala con mi chocolate y me arropo hasta dónde puedo con una manta calentita qué mamá mantiene allí siempre.
Paso una media hora o más allí sentada después de tomarme el chocolate, mirando a la nada. Luego voy a mi cuarto a buscar mi teléfono.
Apenas tengo unos cinco minutos con él en las manos cuando vibra con una nueva notificación.
Casi se me sale el corazón por la boca cuando veo que es un mensaje de David.
Y lo primero que recuerdo es ese maldito sueño.
¡No, no, no!
¡No voy a pensar en eso otra vez!
Mis manos están tan temblorosas que me cuesta un par de intentos abrir el mensaje. Lo cual es ridículo porque es David. David. El mismo David con el que hablé casi todos los días durante meses. Entonces, ¿por qué estoy tan nerviosa?
*Mensaje de David*
Hola princesa.. Casi no te vi en toda la semana. Extraño verte como cuando estábamos juntos. Se que estamos mejor siendo amigos, pero siento que nos estamos alejando y no me gusta… ¿Salimos esta noche a comer helados? ¿Qué dices? ¿Nos vemos en el parque?
¡Me quiero matar! ¿Cómo me vas a escribir eso justo en este momento, David?
Espera… ¿Qué? ¿Cómo que nos vemos en el parque? ¡No! ¡Cómo me va a pasar esto justo hoy después de ese sueño!
Comienzo a escribir una respuesta.
Holaaa…|
Holaa|
Ho|
¡Hey! Hola… Está bien, ¿nos vemos a las 7?|
No, eso no.
¡Hey! Hola…|
Lanzó el teléfono en mi cama completamente frustrada porque no se que responderle. Aunque es estúpido porque no me esta pidiendo que regrese con el o algo asi por el estilo que pueda incomodarme.
Pero por alguna razón me he puesto demasiado nerviosa como para saber qué responder.
Necesito relajarme de alguna manera. No puedo seguir así. Estoy exagerando demasiado.
Decido darme una ducha de agua caliente para poder calmarme un poco. Y después de unos 10 minutos bajo el chorro de agua, ya me siento mucho mejor.
Ahora voy a dedicarme a mis trabajos. Así no pensaré más.
Al principio se me hace difícil concentrarme en lo que tengo que hacer. Pero después de un rato, logro enfocarme de lleno.
***
Más o menos a las diez de la mañana se levanta mamá. Sale de su habitación con los ojos hinchados por el sueño y el cabello un poco revuelto, lo que me saca una sonrisa. Ella al verme, sonríe de vuelta.
—Buenos días señorita. ¿Y ese milagro?— me dice mamá antes de besar mi frente —¿De cuándo a acá tu te levantas primero que yo un domingo?
—¡Oye! No seas mala, los milagros sí existen— le digo riendo.
—Ya veo…— dice en tono burlón. Luego se asoma para ver que estoy escribiendo —¿Te levantaste temprano un domingo para hacer tareas? ¡Este debe ser el fin del mundo que está llegando!
Mamá y sus ocurrencias… No puedo evitar reír.
—Es que me desperté a las siete sin sueño, y ya no me pude volver a dormir. Así que me puse a hacer esto de una vez para no desperdiciar mis horas de sueño perdidas.
—¿Te despertaste a las siete sin sueño? ¿Seguro que estás bien?
Mamá me conoce demasiado. Ella sabe que por voluntad propia no me levantaría tan temprano ningún día, mucho menos un domingo. A menos que sea por obligación.
—¡Estoy bien! ¿Por qué no iba a estarlo?
—No se, tu dime…
Yo suspiro entre exasperada y divertida.
—Ok, no se porque me desperté tan temprano— ¡Mentirosa! —Tal vez por que tuve pesadillas, pero estoy bien.
—¿Pesadillas? ¿Y qué fue lo que soñaste?
¡Ni loca le cuento!
—Mmm la verdad es que ya no lo recuerdo…
Bueno esa es otra mentira, pero es mejor eso que decirle la verdad. ¡Eso sí sería una verdadera pesadilla!
—Bueno… ¿Comiste algo?
—No, solo una taza de chocolate caliente
—Ok, voy a preparar algo ligero. Quiero que ahora salgamos a almorzar algo rico ¿qué dices?
—¡Si! — le digo emocionada y me vuelve a sonreír. Luego se va hacia la cocina y yo sigo escribiendo.
***
Me demoro solo un par de horas más en terminar todo lo que tenía pendiente por hacer.
Me visto rápido y salgo con mamá a ver que se nos antoja para almorzar.
Al final, nos decidimos por comida italiana. Una lasagna que, tengo que decir, está deliciosa. Sale todavía humeando y tengo que soplar varias veces antes de probarla, pero vale totalmente la pena.
—Te dije que este lugar era el mejor— me dice mamá, por lo menos por una tercera vez, antes de seguir saboreando su lasagna y dejando escapar sonidos de absoluto placer.
—Si, si. Tu sigue presumiendo de tener los mejores gustos…
Conversamos y reímos animadamente mientras comemos. Mi mamá puede ser realmente divertida cuando quiere.
***
Mientras aún estamos comiendo, mi teléfono vibra en el bolsillo de mi pantalón. Al sacarlo y revisar, veo otro mensaje de David.
Se me hace un nudo en el estómago de los nervios, aunque ya no tanto como esta mañana. También me siento un poco culpable por no haberle respondido nada.
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basada en hechos reales, romance juvenil., slow burn romance
Editado: 15.08.2026