La versión de mí que te amó

CAPÍTULO 20

Todavía sin terminar de asimilar el momento que acabo de vivir con Joaquín, camino hacia mi salón de clases rápidamente. Ya todas las clases comenzaron. Lo único que me tranquiliza es saber que mi clase es la de historia con la profesora Gertrudis. Se que no me va a regañar por llegar un poco tarde.

Toco la puerta con suavidad. Ella la abre y me deja pasar sin decir nada. Todos están divididos en grupos de cuatro. Obviamente las chicas me guardan un puesto porque estoy en su grupo.

Me siento y las tres me miran fijamente, esperando que les diga algo. Pero yo me hago la desentendida. Saco mi cuaderno, mi lápiz, borrador, sacapuntas y hasta colores. Todo con lentitud, tomándome mi tiempo. Siento cómo se van desesperando por que yo hable y les cuente que pasó, pero se aguantan un poco más, en silencio.

Copio con toda la paciencia del mundo todo lo que la profesora escribió en la pizarra que debemos investigar en los libros que repartió entre los grupos. Al final, cuando termino de copiar, por fin veo a las chicas.

—¿Qué?

—¿Cómo que qué? — La forma en que Dayana pierde la poca paciencia que tiene me causa gracia, pero no me río para no empeorar el momento.

—¿Por qué me ven todas así?

—¡Ya deja de hacerte la idiota! ¿Que paso con Joaquín?

Será mejor que les diga algo o le va a dar un infarto a Dayana. Lo que pasa es que no se que decir. Todavía no sé cómo procesar lo que pasó. Sigo estando en shock.

Cuando le dije a Joaquín que le daría una oportunidad, estaba pensando en salir juntos. Conocernos mejor. No en convertirme en su novia de un segundo para otro.

¿Cómo se supone que arreglo algo así?

Se veía tan feliz cuando le dije que sí… No quiero hacerlo sentir mal.

¡Dios mío, me dan ganas de arrancarme los cabellos de la desesperación! ¿Qué hago?

Con David pasé meses esperando que me dijera algo parecido. Una palabra, algo. Lo que fuera. Una confirmación de que realmente éramos algo más. Pero eso nunca pasó…

Ahora llega Joaquín, tan seguro de lo que quiere, tan decidido, y yo solo… tengo miedo.

¿De verdad ahora me considera su novia?

¿Qué se supone que debo hacer?

Estoy tan metida en esos pensamientos que me quedo muda un momento, viendo a las chicas. Ellas me ven, una pensativa, otra divertida y la otra exasperada. Tengo que decirles algo. Aunque aún no esté preparada para decirlo todo en voz alta.

—Me beso ¿ok?

Las tres ponen los ojos como platos. Realmente están sorprendidas. Ellas no esperaban algo así tan rápido.

—Espera… ¿Te beso? — pregunta Ana parpadeando varias veces.

—¿Cómo que te beso? — grita muy “discretamente” Dayana.

¡La voy a matar!

Siento como se me calienta el rostro al ver la atención de todos en el salón de clases puesta en mi. Incluso la profesora Gertrudis me mira divertida. Parece estar gozando de lo lindo viendo mi incomodidad porque todos ahora están enterados de lo que sea que esté pasando en mi, aparentemente nueva, vida amorosa.

¡Tragame tierra!

—Bueno, yo también quiero saber más sobre ese beso Madeline, pero mejor lo dejamos para el final de la clase— me dice la profesora sonriendo de oreja a oreja. ¿Y yo? ¡Me quiero lanzar desde lo alto del edificio!

El resto de la clase la pasamos enfocadas en lo que tenemos que hacer para que la profesora nos corrija antes de que termine la clase de hoy.

Agradezco el hecho de que ninguna de las tres vuelva a tocar el tema del beso. Pero también me preocupa que la clase se está acabando y, cuando eso suceda, me van a pedir detalles. ¿Cómo les digo que ahora Joaquín me considera su novia? Si se sorprendieron por un beso, no me quiero imaginar cómo se van a poner de desquiciadas cuando les cuente todo lo demás.

Además está ese otro pequeño detalle... Joaquín seguramente me estará esperando afuera ¿Y ahora qué hago? ¿Lo saludo normal? ¿Le doy un beso? ¡Dios mío! ¡Ah! Quiero gritar.

Pero como el tiempo no se detiene, la clase llega a su fin, dejándome sin más opción que enfrentar mi nueva realidad.

***

La creciente incomodidad que me agobia hace que me suden las manos. Recojo mis cosas con la misma lentitud que las saque de mi mochila. Consciente de que las chicas están allí esperando con impaciencia.

Salgo con ellas siguiéndome y, para mi gran alivio, no está Joaquin esperándome apenas pongo un pie fuera. Así que me relajo un poco y me voy con mis amigas hacia el área del comedor a comprar alguna cosa para comer.

Nada más comprar nuestras comidas y sentarnos en una de las mesas del lugar, comienza el interrogatorio.

—Si sabes que tienes que contarnos bien como es que terminaste besando a Joaquín ¿verdad? — me dice de forma directa Dayana.

—Ok, solo para aclarar, yo no lo bese a él. Él me besó a mí.

—Oh, tranquila. Eso es obvio. Tu no eres tan valiente— me responde la ridícula.

—¿Ya van a comenzar? — Ana nos miran mal — Olvidenlo. Mejor cuentanos desde el principio.

—Si pero resume, para llegar rapido a la parte del beso— comenta Dayana mas emocionada. Yo niego con la cabeza y no puedo contener la sonrisa que se me escapa.

—No resumas nada. Yo si quiero saber detalles. Además me da curiosidad como es que pareces aún mas nerviosa después de conversar con él. ¿No se suponía que esa conversación mas bien debería haberte dejado mas tranquila? — ¡Liliana siempre notando hasta el mínimo detalle!

—Pues si, se suponía… Pero ya sabes que las cosas no siempre acaban como uno espera.

—¿No me digas que ahora quieres repetirlo?

—¿Qué? ¡Dayana! No estoy hablando de eso ¿ok?

Al final termino riendo por culpa de Dayana.

—Bueno ya, dejenme hablar. Quiero salir de esto rapido.

—Hablas como si fuese una tortura— dice Ana riéndose.

—¡Ustedes son exasperantes!

—Nosotras no. Querrás decir Dayana— dice Lili.

—En fin…—

Comienzo a contarles todo con lujo de detalles, incluyendo la palidez de Joaquín o la sonrisa emocionada que me dio cuando le dije que le daría una oportunidad.




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