A medida que pasan los días, va creciendo mi culpa por esconder mi relación con Joaquín de mi mamá.
Es algo extraño, porque cuando David y yo fuimos casi algo, lo que más quería era que me pidiera ser su novia. Ahora que lo pienso, creo que lo que quería era saber qué se sentía ser la novia de alguien. Pero no creo que hubiese tenido el valor de enfrentar a mi mamá por ser novia de David.
Con Joaquín, en cambio, aunque ser su novia nunca estuvo en mis planes ni en mis más locos sueños, ahora que lo soy no quiero dejarlo, ni siquiera sabiendo que esto se va a poner muy feo con mi mamá.
Y no es que mamá sea mala. Yo entiendo perfectamente por qué me puso esa regla. Pero ella es una mamá increíble; la mejor. Por eso es que cada día me siento más y más ansiosa. Nunca ha habido ninguna razón de peso que la haga sentir decepcionada de mí.
Saber que, si se entera... mejor dicho, cuando se entere, porque sé que tarde o temprano pasará, se va a sentir decepcionada de mí... sí me duele.
***
El resto de la semana tuve que evadir el tema de mi mamá e inventar mil excusas. Primero con ella, para poder salir un rato con Joaquín tanto el sábado como el domingo. Y luego con Joaquín, para explicarle por qué no era necesario que me acompañara hasta mi casa, aun cuando ya era de noche. Todo eso ha disparado mi nivel de ansiedad y estrés hasta el punto de casi volverme loca.
Además, ya es martes de nuevo y hoy precisamente comienzan los exámenes del primer trimestre. Así que estoy al borde de una internación psiquiátrica. Ya no me quedan uñas para morder.
***
Llego al colegio a las once y media para poder pasar al menos una hora con Joaquín antes de que ambos entráramos a clases.
Mi primer examen de final de trimestre es Inglés, y es oral. Lo que me tiene súper nerviosa, porque no tendré mucho margen de tiempo para pensar mis respuestas en inglés. ¡Ojalá hubiese sido escrito!
A diferencia de mí, que soy un manojo de nervios, Joaquín está completamente relajado con su examen de química. Cosa que solo puede lograr una persona que está más que segura de ser muy buena en lo que hace.
—...más tarde... Mady... ¡Mady! —la voz de Joaquín me sobresalta.
—¿QUÉ? —le digo en un grito entre asustada y exasperada.
—¿Escuchaste algo de lo que te dije?
Yo lo miro avergonzada porque sinceramente no escuché ni 'mu' de lo que estaba hablando. Él solo ríe por mi reacción.
—Te decía que la directora colgó un aviso en la cartelera de anuncios para informarnos que después del examen de hoy habrá reunión de profesores —lo miro sin entender muy bien a dónde quiere llegar con eso—. Así que me preguntaba... Si después de los exámenes, como tendremos el resto de la tarde libre... ¿Quieres venir a mi casa conmigo a conocer a mis papás?
Yo me quedo modo tiesa, asimilando e intentando procesar lo que acaba de decirme. Pero no digo ni una palabra. No podría, ni aunque quisiera. La mente se me ha congelado.
—¡Pero si parece que has visto un fantasma! —dice Joaquín soltando una carcajada—. ¡Mira lo pálida que te has puesto! Te prometo que mis papás no muerden… Ellos quieren conocerte.
—¿Les hablaste de mí?
—¿Por qué no lo haría? Eres mi novia… ¿Tú no le has hablado a tu mamá de mí?
¡No! ¡No, no y no! ¡Por ahí no va a ir la conversación, no señor!
Antes de que me dé un infarto, prefiero desviar la conversación hacia él.
—Está bien, iré...
Está tan emocionado de que haya aceptado conocer a sus padres que se olvida por completo de mi mamá. Así que vuelvo a respirar un poco aliviada, aunque no del todo. ¡Nunca había deseado tanto que llegara rápido la hora de hacer un examen!
Cuando por fin suena el timbre que indica el comienzo de clases, me levanto de forma apresurada, le doy un rápido beso en los labios y salgo disparada hacia mi salón de clases.
Ya no sé distinguir qué es lo que me pone más inquieta. Mi sistema nervioso entró en cortocircuito y estoy en modo supervivencia. Solo espero salir viva de lo que viene, tanto en el colegio como después.
¿Qué diré si Joaquín o sus papás vuelven a sacar el tema de hablar con mi mamá y contarle de nosotros? ¡Me voy a morir!
¡Bueno, ya! Ese es un problema para la Mady del futuro... ¡Concéntrate en el examen!!
***
Al final, tanto miedo por el examen de inglés estaba totalmente infundado. Resultó mucho más sencillo de lo que imaginaba. Tanto es así que me saqué un 19. Nada mal para haber estado tan asustada.
Como el orden fue al azar, terminé siendo una de las primeras en pasar, así que ya puedo salir. Mis amigas aún no han tenido su turno, así que me toca esperar en el boulevard, ya sea a ellas o a Joaquín, quien salga primero.
No tuve tiempo de contarles que iré a conocer a los padres de Joaquín, pero si no salen a tiempo del examen, ya tendré que contarles mañana.
Unos minutos después, no demasiados, sale Joaquín de su examen de química. No me sorprende, seguro lo terminó en cinco minutos y solo se quedó revisando que todo estuviese perfecto para entregar su examen.
Al verme sonríe. Una sonrisa llena de emoción. ¡Ojalá me sintiera igual de emocionada! Pero mi estómago en este momento decide que es el momento perfecto para un retortijón de puros nervios.
Salimos del colegio tomados de la mano y caminamos en dirección contraria a mi casa. Poco a poco nos vamos acercando a la zona del pueblo donde están las casas más grandes.
—Es por esta calle —me dice después de unos cuantos minutos, mientras cruzamos hacia la calle en la que vive.
A mitad de cuadra se detiene frente a una casa cercada con paredes blancas y unas rejas enormes negras. Trato de disimular mi sorpresa lo mejor que puedo frente a él.
¡Esta casa es cuatro veces más grande que mi casa!
Él me observa con curiosidad, quizá esperando una reacción de mi parte. Yo solo sonrío sin saber qué decirle.
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basada en hechos reales, romance juvenil., slow burn romance
Editado: 08.09.2026