La Vida Cabal

Capítulo 10 ✔

LUISA

Salgo del colegio y escucho que gritan mi nombre, esa voz la conozco así que no volteo a mirar, sigo caminando y se cerca más el sonido de su voz llamando a mi nombre.

  • Deja de gritar, mi nombre —digo cuando me giro y observo a Michael
  • Tenemos que hablar —dice
  • No tengo nada que habla, fue suficiente con los rumores que ya inventaste —respondo y sigo caminando, él me alcanza y camino a mi lado
  • Espera esos rumores no los inventé yo y quiero que me escuches, por lo menos una última vez —me volteo y en sus ojos veo honestidad, incluso arrepentimiento
  • Te escucho —respondo y me toma de mis manos
  • Lo siento por comportarme como un completo idiota, te necesito en mi vida porque los días sin ti son más oscuros y te extraño demasiado —le interrumpo
  • Entonces soy un capricho porque me necesitas, esto ya no es amor esto es costumbre
  • Te amo, todo este tiempo ha sido maravilloso y no me puedo sesgar por una discusión sé que debo mejorar cosas, pero quiero hacer mis mejores a tu lado —se agarrar las caderas—, créeme y dame otra oportunidad
  • ¿Por qué debo confiar? —le pregunto y él da un paso hacía mí y mi respiración se corta por su cercanía
  • Porque te amo tanto que no solo te protegeré, sino que ayudaré en cualquier circunstancia, además prometo no volver a gritarte o a humillarte como lo hice, perdóname amor
  • Yo no soy de dar segundas oportunidades y debes saberlo —respondo y me mira la boca y luego a los ojos
  • Créeme —replica y me toma la cara con sus manos— por favor, solo no me alejes de ti, no otra vez
  • Esta bien, pero arregla esos rumores que comentaste de mi en el colegio porque ya estoy bastante agotada para seguir siendo observada
  • Claro que sí, todo por mi Sexy —dice y nos besamos, el sabor de la nicotina en nuestras bocas se mezcla, Michael profundiza el beso cuando me agarra de la cabeza—. Por cierto, esta noche hay una fiesta, ¿quieres ir? —pregunta y me antojo de ir, no quiero estar en la casa luego de la última paliza que Jonathan nos dio a Carmen y a mí
  • Si, pero debo ir primero a alistarme, ya sabes —le digo y el entiende, que debo maquillarme y demás
  • Si quieres puedo ayudarte con eso —dice y yo sonrió, siempre es muy atento.
  • Esta bien —respondo y vamos caminando a mi casa, obviamente entramos a escondidas, hoy no iré a Valle porque Michael está y no le he enseñado ese lugar porque es mí único lugar donde quiero estar en paz total y lo considero solo mío.
  • Oye que te paso —dice cuando ve morados en mis piernas
  • Ya sabes Jonathan ebrio —respondo y me pongo rápido un pantalón ancho
  • Cuanto lo siento por no haber estado para ti —dice y se acerca lentamente y me da un beso suavemente en mi hombro— prometo estar para ti bajo cualquier circunstancia —dice y me giro, le doy un abrazo y el vuelve a besarme apasionadamente
  • No te preocupes, estoy bien —respondo y el niega
  • Deberías denunciarlo —dice Michael por enésima vez
  • Bien sabes que no puedo, podría ir a la cárcel no solo Jonathan, sino Raul y Roberto, sabes que no solo sería mi padre, sino su hermano y sobrino.
  • Lo sé, pero lo que más importa eres tú, ya no pienses más en ellos —dice y yo me rompo en llanto
  • No puedo, al menos hasta cumplir los dieciocho —respondo y el me abraza para tranquilizarme
  • Perdóname no te lo recordaré de nuevo, pero en serio odio que le hagan tanto daño a tu cuerpo —yo asiento y me quito mi camisa, la cambiaré, Michael aprovecha para besar mis hombros desnudos.
  • Auch —digo cuando me toca un seno, el cual sigue delicado
  • Por Dios amor —dice cuando los observa sin sostén, le pongo un dedo en su boca para que no siga hablando.

El continúa besándome con más amor y delicadeza, ambos quedamos totalmente desnudos, demostrando nuestras vulnerabilidades y siendo honestos con nuestros impulsos, también honestos con nuestros deseos y sin solicitarle nada Michael ya sabe cómo me gusta que me bese y sobre todo me penetre con tanto placer. Cuando terminamos, me ayuda a vestirme y nos vamos para la fiesta, una vez en ella Michael me pregunta si quiero beber algo y le pido una cerveza.

Camino por la casa a pesar de que es un poco difícil, ya que está completamente llena de jóvenes bailando dancehall y algunos comiéndose hasta en los pasillos, toda una locura esta fiesta, pero siento como cuatro dedos están alrededor de mi muñeca.

  • Creí que no te gustaban las fiestas —grita Sergio por el ruido de la música
  • Si me gustan, incluso suelo venir siempre con Michael
  • ¿Dónde está? —pregunta Sergio
  • Fue a traer las bebidas, por favor no peleen —le digo
  • Esta vez no provocaré nada, te lo prometo —dice Sergio elevando su meñique a modo de promesa.
  • Mi sexy, tu bebida —me la entrega, sin poder evitarlo sonrió por el Sexy — ¿qué haces aquí? —responde más cortante veo a Sergio
  • No te preocupes amor, él es mi nuevo amigo y no quiere pelear ¿cierto?
  • Es correcto —dice Sergio y sonríe con amabilidad—, además sé que ella es tu chica —lo último lo dice como si le quemará repetirlo.
  • Me alegra que los reconozcas, me recuerdas tu nombre —dice Michael y Sergio sonríe
  • Sergio —él se queda mirando como Michael me acerca más a su cuerpo, yo aprovecho para darle un trago a la mía—. Los dejo, disfruten de la fiesta que está muy buena —se despide de beso en la mejilla, lo hace lentamente y su colonia me queda impregnada, es muy guapo también hasta en su olor
  • Amor, vamos a bailar —dice Michael cuando se ha ido Sergio
  • Te amo —le digo a Michael y él se pone rígido, sé que le cuesta decírmelo así que solo le doy un beso en los labios y bailamos prefiero que sean sus acciones las que hablen.




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