La Vida Cabal

Capítulo 12 ✔

STEVEN

- ¿Cómo? —le pregunto, esto me hace olvidar hasta de Carolina— dónde está, debemos ir a buscarla de una vez —me giro a buscar las llaves de la moto

- Espérate, escucha primero imbécil por eso te dejan plantado, por ser tan apresurado —tomo una respiración y decido no reprocharle lo que me ha dicho— la melliza del viejo es una estudiante nueva y lo sospecho porque tiene las mismas expresiones, lo único diferente es que ella tiene más pecas que Johan, pero si tú los ves ambos se ven exactamente igual a diferencia de su sexo.

- Tienes una foto de ella o cómo tienes tanta seguridad —pregunto y me agarro la cien, es demasiada información la que dice Javier y me está confundiendo, no quiero falsas ilusiones.

- Bueno, comienza una nueva investigación, una en la que me debes ayudar y participar porque ella justamente tiene un apellido totalmente diferente al de Johan, no sé por qué me sonaba tanto su apellido…—le interrumpo

- Obvio no tendría un apellido igual, recuerda que los separaron de nacimiento —respondo a Javier con obviedad

- Tienes razón —responde Javier

- ¿Cuál es su apellido? —respondo y me apoyo de nuevo en el escritorio

- Su apellido es Florencia

- En serio —repito bastante sorprendido, no puedo creerlo, Javier no entiende mi asombro— ¿será la hija del señor Rodrigo Florencia?

- Quizás sí o quizás no —guardamos silencio por unos 2 minutos—, aunque sentido tiene

- ¿Qué cosa? —pregunto y él niega— no te vayas a meter en problemas, por favor ten mucho cuidado en lo que hacer y no me ocultes nada

- Lo sé, lo sé ya te diré a penas verifique mis sospechas —dice Javier y camina hacia la puerta—. No olvides que también eres un hermano para mí, así que cuídate y evita estar tan afectado también

- Eso lo haré —sonrío y sale de la oficina.

Me quedo pensando en cómo el señor Rodrigo Florencia adopto a Nicol y no a Johan, cuales serían los propósitos de solo adoptar a un solo hermano y sobre todo qué será de la vida de Nicol, definitivamente tendré que investigar acerca de esa familia. Por primera vez, estamos tan cerca de conocer la verdad. Solo espero el señor Rodrigo no esté detrás de toda esta situación porque no sabría cómo manejar esta situación, estamos a un paso de hacer justicia de ti, Viejo.

Golpean a mi oficina y entra Mally a informarme que una chica me estaba buscando, le dije que no tenía tiempo para nadie y ella insistió, ya que la chica quiere hablar acerca de mi derrota en la carrera de hoy, lo cual me empeoro mi humor y más porque lo había olvidado en su mayoría, apenas me dice el apellido de la chica que me busca y su nombre acepto que entre con inmediatez.

- ¿Por qué quieres hablar acerca de la carrera? —preguntó cuando Carolina entra y yo me siento en mi escritorio, es increíble que ella venga a hablar de mi derrota después de haberme dejado plantado como un estúpido

- Porque creí que eras un gran competidor —se ríe, pero tan pronto lo hace y ve mi expresión se cubre la boca—, era broma —yo me mantengo serio

- ¿A qué has venido? —pregunto sin rodeos y bastante agotado de juegos de niños

- Quería decirte que fui yo quien manejo hoy, eso quiere decir que Alexandro no te venció por lo menos —dice y sonríe un poco.

- Que interesante noticia, pues, te agradezco porque gracias a ti esta noche podré dormir —digo con ironía, ella camina hacia el escritorio

- Perdón —susurra

- No escuche, sabes, no quiero hablar ahora mismo y lo mejor es que te vayas para tu casa porque debes estar ocupada —respondo y ella me mira con esos angelicales ojos, además de tener pestañina bien definida que resalta más sus preciosos ojos

- Lo siento en serio, no quise…—la interrumpo, aunque luce una cara con bastante arrepentimiento y da otro paso más hacia el escritorio

- No, por favor no, no quiero que estes cerca —respondo y ella retrocede

- Perdón, me disculpo porque no llegue a la cita que tenía contigo y no tengo como remediar lo que hice —dice y se muerde el labio nerviosamente, preciso lucen bastante carnosos y luminosos

- Lo mejor es que dejemos así, sabes, eres simplemente la chica del bus que justo tomamos el mismo día y a la misma hora —hago una pausa—. No quiero ser el idiota que siempre dejan plantado y que se le burlen cuando puedan, así que Carolina con todo el dolor y estimación a la vez prefiero que te retires, no quiero hablar contigo en este momento.

- Espera, tengo que contarte por qué no pude llegar —dice Carolina y se intenta acercar

- Te espere como un idiota, creyendo en ti, más de 40 minutos espere y espere —me toco el puente de la nariz

- Steven, lo siento por todo y sin duda quiero remediarlo —responde y me siento como una mierda por hacer que se disculpe tantas veces sin escucharla, aunque mi dignidad ha sido burlada por ella sin importarle incluso mis sentimientos

- No tenía ni siquiera tu número para saber porque no pudiste llegar, maldición —respondo aún más enojado

- Lo sé, pero no tuve otra opción y debía cuidar un niño porque trabajo como niñera, antes de salir me llamaron y me alargaron el tiempo de cuidado porque tenían un compromiso entonces se retrasaban en llegar y los trancones en Bogotá no ayudan a llegar con puntualidad tampoco —veo como sus ojos expresan el arrepentimiento puro— yo soy muy puntual, por eso he venido hasta acá




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