La Vida Cabal

Capítulo XVI

LUISA

Arropo a Carmen una vez la he cambiado de ropa y me entro a la habitación donde esta Jonathan, esta tan cansado que sus ronquidos cada vez son más fuertes a pesar de tener la cinta en la boca, es increíble como el cuerpo logra seguir su proceso natural. Cuando era pequeño siempre admiraba a mi papá porque lo creía un héroe siendo hijo de mi abuelo, creí que sería igual a él, pero sin duda me di cuenta que entre hijo y padre hay muchas diferencias sin duda alguna.

- Cuanto hubiese deseado que tu me hubieras apoyado como padre ese día, porque si sufrí demasiado —logro decir y un par de lágrimas se resbalan de mi mejilla— a veces te odio más de lo que un ser humano puede llegar a odiar así trate de honrarte, jamás lo podría hacer y más todo el maltrato que nos has hecho, sigo creyendo que soy una boba hablándote cuando sé lo dormido que estas, pero siempre he querido decirlo

» Fuiste un cobarde que opto el camino más fácil, el de culpar en vez de afrontar la culpa y de haber permitido que mancharan no solo mi nombre sino mi inocencia —se me escurren los mojos de todas las lágrimas que han salido—, a ti no te importó nada de eso y en cambio me diste la espalda para convertirte en un total monstruo, no solo conmigo sino mira a Carmen, esta peor que un costal de boxeo.

» Siempre he pensado en matarme —ahogo un profundo gemido y Jonathan sigue roncando—, siempre quise matarme después de ese día, pero mi abuelo ha sido mi único apoyo incluso desde el más allá en darme apoyo, algo que a ti te quedo grande, a veces quisiera solo matarte también y creer que hay terminaría todo el problema —siento temblar todo mi cuerpo por el dolor que me da afrontar y hablar esto en voz alta—. Pero sé que nada de eso solucionaría el problema, antes le daría más fuerza a Roberto y a —tomo aire y se me dificulta pronunciar su nombre— Raul, aún recuerdo cuando le prometiste al abuelo siempre cuidar de mí.

Escucho cerrar la puerta de la casa y me seco las lágrimas, nunca había dicho tantas cosas a mi padre y menos de esa manera, con la primera palabra ya me habría golpeado y reconozco que hablar me hizo despojarme de un peso de mi espalda además de confirmar que no tengo familia, ni Carmen, ni Jonathan por más que cambien ellos jamás lo serían. Ya no se si sentir odio por ellos o simplemente dejar correr el tiempo hasta lograr mis objetivos de irme a formar mi propio hogar.

- Ya compré todo —dice Michael y me hace volver a la realidad— ayúdame a sostener el brazo —dice y le agarro el brazo a Jonathan—, necesita desintoxicar el cuerpo porque se ve que ingirió demasiado alcohol

- Entiendo —respondo y lo veo bastante serio y con mucha experiencia en hacerlo, terminamos con él y nos vamos a la habitación donde esta Carmen, donde repetimos el mismo procedimiento

- Ven amor, deberíamos tratar de comer algo y descansar, deje algo de comida abajo —dice y le sonrió es un gesto bastante amoroso y atento de su parte, ceno con él y permanecemos en silencio porque no me apetece hablar cuando subimos a mi habitación reviso una vez más a mis padres y dejamos las puertas con seguro para que ninguno se mate o quizás ocurra otra locura como la de la tarde de hoy.

Me despierta unos leves rayos de sol que entran por mi ventana, estoy siendo abrazada por Michael y sé que dormí demasiado, las lágrimas y el agotamiento me hicieron descansar como nunca antes hasta creo que haberme desahogado con Jonathan fue de gran ayuda para dormir como nunca. Me levanto y me voy directo a la habitación de Carmen para ver como amaneció y como esta, veo que el suero sigue casi por completo y ella esta despierta, me acerco lentamente a ella y le digo que no grite.

- ¿Te volviste loca? —dice a penas le he quitado la cinta— no sé porque me cuidas, deberías solo largarte

- Por qué eres mi madre, además de que no puedo permitir que te maten, más bien ¿por qué sigues con él si te está matando lentamente? —respondo y ella se acomoda

- Claro que no, el solo lucha por el bien de todos desde de tu error —sonrío, es una descarada que como madre siga defendiendo a mis abusadores

- Jonathan te ha trabajado muy bien la mente, definitivamente eres un caso perdido —respondo

- Tu también lo eres, porque al menos yo no ando provocando a mi primo —antes de que continue grito

- Cállate, no seas desgraciada si tu ni conoces absolutamente nada por lo menos no le soy infiel a papá —respondo y ella tensa su mandíbula y cierro dando un portazo

- Amor, ¿qué paso? —pregunta preocupado y en boxer

- Nada, solo déjame sola —se acerca a tocarme y me alejo—, entiende que estoy totalmente sucia y no soy digna, déjame en paz

Levanta las manos en rendición y cierro la habitación, me apoyo sobre la puerta y bajo lentamente, así como mis lágrimas lo van haciendo y mis manos se friccionan cada vez más rápido. Sigo sucia, totalmente sucia, nadie debe acercarse a mí, nadie debe hacerlo. Es lo único que pienso mientras lloro un par de minutos, cuando en realidad pasan dos horas.

- Bebé me iré porque debo regresar, avísame cuando quieras hablar —dice y no respondo nada— te amo

Salgo de la habitación porque empiezo a tener hambre y creo que lo mejor que puedo hacer es comer, pero me quedo pensando en Jonathan y en Carmen, así que me dispongo a despertar a las bestias y huir antes de que yo sea su siguiente presa.




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