NICOL
Me despierto con pocas ganas de socializar con alguno en la casa, así que me alisto y bajo rápidamente las escaleras al llegar a la oficina tomo una fruta y decido que la comeré toda porque ayer solo comí la porción de fruta al desayuno, salgo rápidamente porque no quiero hablar con ningún mentiroso de la casa.
A penas subo al auto, Mateo me saluda con total naturalidad, yo creo que el no sabe porque sigue sonriendo y contándome de su día como si todo estuviera bien.
- Mateo ya me enteré de toda la verdad que me ocultaron, que no soy hija de Erica y mucho menos que mi madre biológica está muerta, lo peor es que todos sabían excepto yo, así que ahórrate tus discursos o charlas porque no quiero hablar con gente mentirosa —lo mencionó y el resto del camino nos quedamos en silencio escuchando la emisora de fondo.
- Sabes de casualidad como murió mi madre realmente —pregunto con curiosidad, no creo que ella haya fallecido en mi nacimiento
- No Nicol, la verdad no sé cómo murió y nunca nos contaron lo que sucedió —dice Mateo y me quedan más dudas, como así lo que sucedió, my goodness no podré con tanta incertidumbre y con todo lo que ha pasado.
Simplemente llego al colegio y me quedo sin ganas de hablar con nadie la verdad todo el dolor que he sufrido ha sido mayor que no me apetece hablar con nadie. Se acerca Jenny y su grupo, hoy no me dan ganas de hablar con un grupo de personas que se creen superiores solo por su poder o algo parecido.
- Novata —dice Jenny y llega con una gran sonrisa—, no solo comprobamos todo acerca de tu vida y que si eres hija del congresista, sino del colegio de donde tu vienes y nosotros no nos dejaremos intimidar porque nosotras somo hijas del comi…—Luisa la interrumpe
- Ya dejen ese mismo sermón, están peor que un cura, más bien largo y hagan algo productivo con sus absurdas vidas —dice y las chicas se alejan con temor y también con mucha premura
- Llego la drogadicta —dice Lucía y se alejan con rapidez
- Gracias —responde Luisa y desvío mi mirada nuevamente
- Gracias a ti —respondo un poco absorta a todo y cierro mi casillero
- Sabes que han susurrado últimamente —pregunta Luisa y asiento
- Tu ex o tu novio, dijo cosas de tu vida y tus padres —me alejo un poco—, sabes quiero estar sola así que ya me voy
- ¿Qué clases tienes hoy? —pregunta Luisa
- Sociales y ¿tú? —respondo y hasta ahora me detallo en lo terrible que se ve, su aspecto físico me hace notar que ha estado llorando o de pronto sus ojos se hincharon de la nada, ¿la pasará mal con su familia? Por ahora no quiero pensar más en las familias, con lo que estoy sufriendo en estos momentos es más que suficiente.
- Tengo la misma, te acompaño —responde Luisa y quisiera ser amable, pero justo este no es el momento para mi
- Gracias por defenderme hoy, pero si quiero estar a solas, no quiero estar junto a ti en la clase sabes… —justo cuando iba a explicar ella me interrumpe
- Entiendo, mi reputación no te preocupes ya solo por hoy me sentaré a tu lado
- No quise decir —replico y ella niega con la cabeza
- No digas nada —responde y siento que me odiará, pero no cambia en su gesto de amabilidad, en realidad no creo que sea una drogadicta y que sea una chica problemática, casi siempre la escucho dar opinión y obtener buenas calificaciones para mí simplemente le tienen envidia por su figura y también que es muy capaz en sus actividades.
Comienza el descanso y me hago en un rincón donde no tenga que socializar ni ver al grupo de Jenny, hoy no me siento con la capacidad de enfrentarlos incluso al personero, que por guapo que sea sin duda los pantalones le quedaron grandes para mantenerlos puestos y es el hecho de investigar acerca de mi vida lo que no me permite estar tranquila con ellos, los derechos de privacidad de datos como esos deben ser protegidos y no solo espiados por unos alumnos que solo gozan de un poco de poder, si tan solo conocieran la responsabilidad que conlleva tener poder en este país y la presión tan innecesaria sé que lo pensarían más de una vez.
- ¿Cómo estás? —pregunta Javier cuando se sienta a mi lado y me quita el audífono— estas ¿sorda?
- No es tu asunto —respondo y se lo quito para ponérmelo de nuevo
- ¿Por qué tan grosera?
- No tengo batería social
- Entiendo —responde y coloca sus manos detrás de al cabeza y se queda en silencio
Este silencio no me resulta incomodo y su compañía sin necesidad de mencionar alguna palabra me hace tranquilizar hasta el punto en que un par de lágrimas resbalan por mis mejillas y las limpio, saber que mi madre no es mi madre y que mi padre siempre fingió tener el hogar perfecto es muy fuerte.
Todos estos años fueron vanas ilusiones y lo peor es que me arrebataron el hecho de haber sabido de mi madre biológica, como la voy a reconocer si ni siquiera tengo una foto de su existencia es algo que no se puede conciliar con facilidad.
Cae la noche y comienzo a tener pesadillas, simplemente sueño como mis padres se burlaban de mi de niña y que mi verdadera madre era asesinada y jamás había fallecido por mi nacimiento, muchos se reían y algunas ratas a mi alrededor veía. Me levanto y voy a la cocina a tomar algo de leche de almendras y me siento en el gimnasio de la casa, es bastante increíble saber que en realidad Rita y Mateo nunca me hubieran contado algo, al menos mientras crecía, no sé si creían que jamás sabría o que mi hogar organizado de esa manera era el mejor que podía existir.