La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capítulo 5º Tras las pistas

Al día siguiente, no dejaba de sonar el teléfono, David no paraba. De coger todas las llamadas, había alguna de gente que llamaba, sin dar pistas.

Había gente que llamaba diciendo que la había visto, la ropa que llevaba puesta y como dejaba abandonada a la pequeña.

David llamo a Adán para que le ayudaría a investigar todas las llamadas.

David y Alan tenían que investigar, y sabían que muchas eran falsas, pues describían el color de la manta que envolvía a la pequeña.

Otras llamadas decían que la habían visto a la mujer abandonarla, en un parque.

Al final una de las últimas llamadas, resultó más fiable, lo tenían que Investigar.

Se montaron en el coche los dos.

Y se dirigieron a la vivienda de la señora.

Está situada, en el mismo residencial donde viven Natalie y su Esposo. ¿sería una mera casualidad? o sería una pista.

Llamaron a la puerta.

—Hola buenos días—, soy el policía Adán y el detective David,

estamos aquí por la llamada que usted nos hizo.

Era una señora corpulenta, morena de unos 54 años con el pelo Castaño, con cara risueña.

—Pasen por favor, les dirigió hacia la sala, siéntense, ¿les apetece un café? —Les pregunto la señora.

—Si, claro —contestaron los dos.

La señora se fue un momento a la cocina, para preparar el café.

—Aquí les traigo los cafés, ¿Quieren un poco de leche? les dejo aquí, el azúcar por si les apetece —dijo la señora.

—Muchas gracias— contestaron Adán y David.

—¿Bueno cuéntenos, lo que vio exactamente, empezó a preguntar Adán?

Bueno era tarde y salí a pasear a la perrita, nos acercamos al contenedor, para tirar la basura —dijo la señora.

—Siga por favor —dijo David.

—Paseando me cruce con una joven—contestó la señora.

—¿Como de joven era? —Preguntó Adán.

—Tendría unos 20 años, y la joven era China, me fije porque, aquí en este residencial no viven chinos, y me pareció extraño.

Al cruzarme con ella, le pregunte que, si se había perdido, y me contesto que no.

Llevaba con ella, un bebe, envuelto en una manta marrón, la llevaba con mucho cuidado.

Se paro de repente, porque él bebe empezó a llorar, ella lo acunaba y le hablaba.

Me pregunte que haría esa chica tan tarde por aquí con una criatura tan pequeña.

—¿Algo más que nos pueda contar? ¿Cómo era? ¿Cómo iba vestida? Cualquier dato que se acuerde señora. —Dijo Adán.

Se que era china, o de esos países asiáticos, llevaba el pelo tapado con un pañuelo, sus ropas parecían viejas, y estaba muy delgada, caminaba raro, como si le costara, para lo joven que era. — Les dijo la Señora.

—¿Nada más, no vio dónde dejo la niña? ¿Dónde fue la chica? —Dijo Adán.

—Se que siguió caminando, de mi casa hacia delante.

—Yo después, me entré en casa con la perrita, hacia algo de frio esa noche, y no vi nada más, no sé en qué más puedo ayudarle. —Dijo la señora.

—Está bien señora, nos ha sido de gran ayuda, muchas gracias. Por todo. —Se despidieron los dos.

Adán y David se montaron en el coche.

—Bueno Alan, creo que este es el único testigo, fiable, que tenemos, nos ha dicho lo de la manta del bebe que nadie sabía el color ya que yo no lo dije por la BBC.

—Parece que la chica quiere a su bebe, pero no tiene recursos para criarla—le contó David.

En ese momento Alan, se dio cuenta que ya todo estaba perdido, Que no darían con la madre biológica del bebe, y que ya tenían que cerrar el caso, la verdad que él bebe le daba mucha pena, el acababa de ser padre, hacia dos meses, y pensaba que sería de la pequeña.

David y Adán se despidieron….

 




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