La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capítulo 8º Paciencia y Deseos.

Al día siguiente Robert se levantó, se ducho con más energía que otros días.

Natalie ya hacia un rato que se había levantado, estaba en la cocina preparando el desayuno.

—¿Mm, que bien huele? Con el hambre que tengo hoy—le dijo Robert.

—¿Hambre Robert con lo que cenaste ayer?, Que parece que no has comido hace días, vas a tener que ir al gimnasio, habrás engordado un par de kilos—le dijo sonriéndole Natalie.

—No digas eso mujer, mira que eres exagerada —le contestó riéndose Robert.

—¿Yo exagerada? Para nada amorcito— le dijo Natalie.

—Tengo que coger fuerzas amor, además hoy estoy contento, tengo un presentimiento, que hoy va a ser un gran día. —le contestó Robert.

—¿Vas a ir a la agencia de adopción? —Le preguntó Natalie.

—Si amor, iré ahora antes de ir al trabajo—le contestó Robert.

—Voy contigo Robert, después me dejas donde trabajas y allí cogeré el bus para llegar a casa.

—Esta mañana he llamado a mis alumnos para decirles que hoy no hay clase —le dijo Natalie.

—Vale amor, terminemos entonces de desayunar—dijo Robert.

—Termina tu amor, yo ya no quiero desayunar más, tengo el estómago cerrado.

Mientras me iré vistiendo —le contestó Natalie.

Natalie lucía un camisón corto de color rosa de tirantes, que dejaba entre ver sus firmes pechos, y sus hermosas y exuberantes largas piernas.

Subió a la habitación se puso una falda azul marino estrecha, marcaba sus curvas, una blusa de color blanca y una chaqueta azul marino a juego con la falda.

Parecía una modelo salida de una revista.

—Robert se le quedo mirando, le sonrió, estas tan hermosa como el día que te conocí —le dijo Robert.

—Ya lo se amor —dijo Natalie.

Robert le guiño un ojo, se le acerco le dio un beso en los labios, con la misma pasión que cuando eran novios.

—Robert vamos se nos va hacer tarde, —le dijo Natalie seria.

Montaron en el coche, dirección a la agencia de adopción en Cambridgeshire, estaba en las afueras, tardaron un rato en llegar.

Se bajaron del coche.

—¿Como me veo? Hay que dar buena impresión—dijo Robert.

—Estas muy guapo como siempre, siempre vas bien vestido amor—le dijo Natalie.

Robert siempre esta con traje, y su corbata no puede faltar, es por su trabajo y por qué le gusta vestir elegante.

—Eres una mujer maravillosa, por eso te quiero tanto, siempre me ves guapo, hasta cuando estoy en chándal, —dijo Robert.

Y Robert se empezó a reír.

Se acercaron a la puerta, estaba cerrada, tocaron el timbre.

Se asomo un guardia de seguridad, les contesto por el telefonillo.

—Si buenos días, qué desean —les dijo el guardia.

—Si, buenos días, queríamos hablar con la directora del centro. —le dijo Robert.

—¿Tienen cita con ella? Le preguntó el guardia.

—No, no la tenemos —le contestó Robert.

—Pues entonces lo siento, no pueden verla, tendrán que venir otro día. —le contestó el guardia.

—Por favor, solo será unos minutos nada más—le dijo Natalie.

El guardia la miro, Natalie no tenía muy buena cara. —bueno esperen, voy a ver lo que puedo hacer —dijo el guardia.

Se acerco a su mostrador, y cogió el teléfono.

Robert y Natalie no podían escuchar, lo que el guardia estaba hablando.

Al cabo de unos minutos, el guardia se acercó a la puerta,

—Se le anularon unas citas, puede recibirles, es la tercera planta a la derecha—les dijo el guardia.

—Muchas gracias, señor —le dijo Natalie.

—A ustedes —le respondió el guardia.

Se dirigieron a la tercera planta, cuando llegaron tomaron el pasillo hacia derecha, en él había tres puertas, no tenían ningún nombre, tocaron la primera puerta, y nadie respondió.

Se fueron hacia la segunda puerta, en la puerta había un nombre.

Tocaron la puerta, una voz de mujer respondió.

—Si, pueden pasar —dijo la señora.

—Hola buenos días nos gustaría hablar con la directora, ¿Dónde la podemos encontrar? Dijeron Robert y Natalie.

—Si soy yo, —mi nombre es Abby.

—Buenos días, mi nombre es Robert, y esta es mi esposa Natalie.

—Siéntanse, por favor, ¿En qué les puedo ayudar? —Les dijo Abby.

—Estamos interesados en una pequeña que les llego aquí, de origen asiático—le dijo Natalie.

—Por desgracia nos vienen mucho pequeños, y si no me dan, más datos no puedo ayudarles. —les dijo Abby.

—Vino a verla el agente Adán y hablo con usted, el llevo la investigación—dijo Robert.

—Si, nos la trajeron aquí, esperen un momento que mire la ficha de la pequeña, la tengo aquí en el ordenador.

La directora miro la ficha de la pequeña y continúo hablando con la pareja.

—Si esta es, la pequeña Sayumi ,la niña nació el catorce de mayo. —dijo Abby.

—Si esa es, la pequeña, nos gustaría adoptarla —le dijo Natalie.

— Bueno les diré lo que tienen que hacer, lo primero que ustedes tienen que hacer es, escribir una carta a la agencia de adopción,

A esta dirección, con algunos documentos adjuntos.

Aquí les entrego los documentos y los requisitos que tienen que cumplir.

Esto me lo envían aquí, después se estudia su caso.

Y si todo está bien, se les llamara por teléfono, para reunirse con un trabajador social.

Después de reunirse con el trabador social, él estudiara su caso, y decide si son ustedes y la pequeña compatibles.

Y se le aplicara a la corte, una orden de adopción a un juez, generalmente suelen tardar diez meses, una vez que lo aprueban, la pequeña pasara a ser su responsabilidad legal.

Esto será lo más difícil del proceso, y lo más duro, por lo que hay que tener paciencia, pero no se preocupen —dijo Abby.

—Aquí en este documento tienen la dirección de la agencia, mi nombre, y también les he apuntado mi número de móvil, para cualquier duda que tengan, espero haberles ayudado, y bueno ya nos veremos, y muchas gracias por venir, —terminó diciendo Abby.




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