La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capitulo 27º Nostalgia

Solo quedan tres meses para que la pequeña Sayumi este con Natalie y su esposo, Robert termino su rehabilitación, y va a trabajar a la oficina, ella sigue con sus clases por la mañana.

Esta aburrida en casa, y todavía no había llegado Robert, entro en el despacho, se sentó y se puso en el ordenador, busco refugios de animales, para adoptar a un perro, con tanto trabajo, a Robert se le había olvidado, se puso en contacto con más de un refugio de animales, quedo para el día siguiente, quería un perro que sería joven.

Llamo por teléfono a Melody.

—¡Hola Melody! ¿Cómo estás? ¡Tienes tiempo mañana para que nos veamos, he quedado para ir a un refugio de animales! —Dice Natalie.

—¡Si claro! Así salgo de aquí, ¡Con una condición! Que te quedes con Daniel el fin de semana—dice Melody.

—¡Eso no es ninguna condición !,Es un placer para mí, y para Robert que ya puede jugar con él, quedamos a las cuatro en mi casa ¡Adiós! —Dice Natalie.

—¡Vale hasta mañana! Y gracias Natalie—dice Melody.

Al día siguiente sobre las tres de la tarde, llego Melody con Daniel,

toco al timbre.

—¡Hola guapa! ¡Estas ya! ¿Nos vamos, para el refugio? —Dice Melody.

—¡Si claro, voy a coger el bolso! ¿Cómo estas, Daniel cariño? —Dice Natalie.

—¡Bien tía! ¡Me ha dicho mi mama que quieres coger un perro! A mí también me gustan, ¿Podre venir a jugar con él? —Dice Daniel.

Montaron los tres en el coche, el refugio de animales estaba, en las afueras de Londres, llegaron allí, les abrió la puerta una chica.

—¡Hola soy Natalie! Ayer llame y me citaron para hoy, hable con una chica.

—¡Hola fue conmigo! Soy Sandra, encantada Natalie, como te dije ayer tenemos muchos animales aquí ¡Vamos y te enseño!

—Hay muchísimos aquí, es difícil con tantos, que bonitos son, mi esposo y yo, tenemos un jardín grande, busco un perro joven, mi hija es muy pequeña, y nos gustaría que se criaría con ella.

—¡Es normal! Entonces nos vamos a ir a ver otros perros, ¿Os importaría que el perro se haría grande? o buscáis una raza pequeña.

—Un perro que sea cariñoso, no habíamos pensado en ninguno en particular, tú que me aconsejas Sandra.

—¡Mira tengo aquí! Un cachorro que nos llegó hace una semana, es un Golden Retriever ,son perros muy cariñosos y tranquilos, listos y protectores, pienso que este os vendría muy bien ¿Qué te parece, te gusta?

—¡Si es muy bonito, me gusta!

—¡Mira lo voy a sacar! Para que veas lo cariñoso que es, es el ideal para vosotros y para una niña.

—¡Así es muy cariñoso si! Me gusta es muy blanco es precioso ¿Y cuándo podría adoptarlo?

—¡Pues si quieres ahora mismo! ¿Estas decidida a llevártelo? Es una responsabilidad muy grande, por eso la gente los abandona, o se aburre de ellos, otros casos son porque no pueden ocuparse de ellos.

—¡Si claro! Lo tenemos bien pensado, hace tiempo que queríamos adoptar, pero por cosas no hemos podido, y ahora es el momento, ¿Qué tenemos que hacer?

—¡Vamos a mi oficina! Dame tu DNI, comprobante de domicilio tienes que llevarlo a un veterinario para ponerle un microchip, se rellena un cuestionario para validar las actitudes predisposición de la adopción, y visitaremos tu casa, para confirmar en el entorno en el que vivirá el perro adoptado, será favorable para su bienestar.

—¡Vale! Aquí tienes mi DNI, comprante de mi domicilio, y podéis pasar cuando queráis—dice Natalie.

—¡Vale fírmame el contrato! Y ya hemos terminado, ahora ¿Vamos a por el perro?

—¡Vamos si! Vamos chiquitín para casa, ¡Muchas gracias por todo, Sandra hasta pronto!

Natalie lo cogió el perro en brazos, y lo puso en el sofá al lado de Daniel.

—¡Lo voy a llevar al veterinario que está al lado del restaurante! Le comprare un collar, una cama para que tenga para dormir, y algún juguete, le tienen que poner el Microchip, y para que le hagan una cartilla, y las cosas que le hagan falta—dice Natalie.

—¡Si claro! ¿Pero ya sabes el nombre, que les vas a poner?

—¡Si claro cómo no! Se va a llamar Otto.

—¡Bonito nombre! Y corto me gusta mucho la verdad, ¿Te quedas un rato en el restaurante, y tomamos un café? —Dice Melody.

—¡Si claro, espérame en el restaurante, primero pasare por el veterinario, ahora ¡Nos vemos, adiós! Melody.

Melody y Daniel entraron en el restaurante, Jake se acercó a ella y le dio un beso.

—¡Habéis venido pronto! ¿Y tu hermana la has dejado, ya en casa?

—¡Hemos estado en un refugio de animales! Mi hermana a adoptado un perro, se ha acercado al veterinario, ahora vendrá a tomarse un café, ¿Qué tal ha estado, la tarde Jake?

—¡Ha estado un poco tranquila! No hemos dado muchas cenas, tu padre ya se fue a casa, nos quedan estas mesas cenando, ya no creo que venga más gente, ¿Podríamos aprovechar e ir al cine, esta noche?

—¡Si me parece bien, tengo que acercar a mi hermana a casa, se llevara a Daniel a su casa!

—¡Me parece bien! Así podemos estar más solos, por un día —dice Jake.

Natalie entro al restaurante con el perro cogido, está prohibido que entren animales.

—¡No lo he querido dejar en el coche solo! ¿Dónde lo puedo dejar, en el almacén? ¿Te quedas con Otto Daniel? ¡Dentro de un rato, nos vamos!¡Ten cuidado es un bebe! ¡Mira toma, su pelota!

—¡Yo lo cuido tía! Qué bonito es, ¡Me gusta, mucho! —Dice Daniel.

—¡Mama podíamos tener uno, nosotros también, yo lo cuidaría...!

—¡No Daniel! Un animal no es un juguete, tu después te cansas o te aburres de él, y me tendría que ocupar yo de el —dice Melody.

Natalie se sentó en una mesa para tomarse un café, su hermana se sentó con ella, quería hablar con ella, ahora que no estaba Daniel.

—¡Que pasa Melody! Algo quieres, ¿Porque querías, que vendría cuéntame?

—Ya sabes que llevo saliendo unos meses con Jake, y el lleva trabajando con nosotros unos años.




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