La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capitulo 34º Volveré a ti

A Natalie le gusta ir al parque con Elisabeth, suele ir por la tarde, cuando Robert ha llegado de trabajar, allí juegan con más pequeñas y Otto está pendiente de ella, Betty va muy a menudo a casa, para estar con su nieta y jugar con ella, no se quiere perder ningún momento de su infancia.

—¡Hola Natalie! ¿Te pillo ocupada ahora? Me gustaría que nos veríamos, ¿Puede ser? —Dice Melody.

—¡Hola Melody! Sí claro, ahora estoy en el parque con Elisabeth,

¡Cuando tú quieras hablamos! —dice Natalie.

—¡Vale! voy para allí, ahora mismo. ¡Nos vemos ahora!

—¡Te espero aquí, adiós! —contesto Natalie.

Melody se le notaba con la voz agitada, parecía que tenía un problema...

Llego al cabo de veinte minutos, llego con Daniel, al momento vio a Natalie en un banco sentada, le estaba dando de merendar a Elisabeth.

—¡Hola Melody siéntate, por favor!

—¡Hola Natalie! ¿Cómo estás?¡ Qué bonita esta Elisabeth! Desde que no la veo.

—¡Estoy bien!, Gracias, me gustaría empezar pidiéndote perdón, tenías razón, yo no soy nadie para decirte como tienes que vivir tu vida, pero no te lo dije por hacerte daño, eres mi hermana y nunca te haría mal, —dice Natalie.

—No estoy aquí para juzgarte, si no para pedirte perdón yo, me lo tome mal, y solo me diste tu opinión, y nuevamente ¡Te pido perdón! Natalie.

—No tengo nada que perdonar, sabes que te quiero con todo mi corazón, y que siempre serás mi hermana y amiga.

—Tengo algo más que contarte, Jake me ha pedido matrimonio yo lo quiero, pero no sé si es muy pronto.

—Es una decisión que tienes que tomar tú, yo solo te puedo decir que yo te apoyare, lo que tu decidas, —dice Natalie.

—Me gustaría saber, tu opinión sincera, sin miedo ¿Te gusta Jake para mí? ¿Qué piensas de él?¡ Se sincera por favor! Para mi tu opinión es importante, estos meses que no hemos hablado lo he pasado mal—dice Melody.

Natalie media sus palabras, por su hermana.

—¡Esta bien! Pero no quiero... Que te enfades, otra vez.

—¡No, lo hare! Tranquila.

—La forma de comportarse Jake no me ha gustado, hace años que lo conocemos y él no era así, te ha querido separar de tu hijo, y de tu familia, cosa que no entiendo, te manipulo a su antojo, no sé si verdaderamente te quiere.

—Te tengo que dar la razón, hace unos meses el padre de Jake enfermo, una enfermedad muy dura, él vivía conmigo, pero por las noches se iba a casa de su padre, tenían una mujer que cuidaba a su padre por el día, su padre se volvió agresivo, con cambios de carácter, y el cambio como persona, supongo que por lo que su padre estaba pasando, Jake en vez de contarlo, se lo callaba todo, eso le llevo a ser como era, su padre a fallecido hace unos días, y él se ha dado cuenta del dolor que ha causado ,por culpa de una enfermedad y de su silencio, hace tiempo que yo quería hablar contigo, pero no me atrevía, él fue el que me dijo que las cosas no se pueden dejar pasar , que tenía que hablar contigo, y que él también tenía que pedir perdón a toda la familia, sobre todo a ti.

En esos momentos, se fundieron en un fuerte abrazo, por sus mejillas corrían lágrimas, y pensamientos....

—¡Vaya, dos lloronas! Me has dejado sin palabras de verdad, no sabía lo que estaba pasando él y tú, me siento como una tonta, pensando mal de Jake y es todo lo contrario, tal vez seamos los dos los que mutuamente nos tenemos que pedir perdón, —dice Natalie.

—Sera mejor que nos limpiemos las lágrimas, cualquiera que nos vea, va a pensar que estamos locas—dice sonriendo Melody.

Estuvieron la tarde hablando y jugando con Elisabeth.

—Sera mejor que nos vayamos, se está poniendo oscuro.

—Os llevo, a casa mejor —dice Melody.

—No, tengo la silla de coche para Elisabeth—dice Natalie.

—¡No pasa nada! Subimos la silla de paseo al maletero, súbete con la pequeña en brazos, Daniel subirá atrás con Otto—dice Melody.

—¡Vale! Gracias por acercarnos, no me gusta estar tan tarde con la pequeña, me da miedo—dice Natalie.

—Os acerco en un momento, no me cuesta nada.

Las acerco a la puerta de casa, les estaba esperando Robert en la puerta del jardín.

—Bueno estamos en contacto guapa ¡Hasta mañana! —Dice Melody.

—¡Gracias hasta mañana! Ve con cuidado—dice Natalie.

—¿Me has cuidado, a las chicas Otto? —Dice Robert.

—Estaba a punto de llamarte por teléfono, cuando he escuchado un coche, que ha parado en la puerta.

Entraron para casa Robert y Natalie con la pequeña, ella le conto la conversación que había tenido con su hermana.

—Me alegro que hayas hablado con ella, os hacía falta a las dos, te ha cambiado, hasta la cara, te brillan los ojos.

Al día siguiente Jake llamo por teléfono a Natalie, para hablar con ella.

—¡Hola Natalie! ¿Cómo estás? Me gustaría hablar contigo y por supuesto con tu esposo, ¿Podéis acercaros al restaurante? ¡Mañana sábado!

—¡Hola Jake! Estamos bien gracias, me alegro que hayas llamado, si mañana vamos al restaurante ¡Hasta mañana!

—¡Hasta mañana, Natalie! —Dice Jake.

Al día siguiente se acercaron al restaurante, con Elisabeth, aparco el coche a dos manzanas, y se acercaron caminando, Natalie llevaba la silla de paseo con Elisabeth, era su primer viaje a Londres, y se quedaba mirando para todos los lados, con curiosidad.

—¡Hola buenos días! Nos sirves, dos cafés Emily.

—¡Hola buenos días! ¡Por supuesto ahora mismo! ¿Me dejas antes ver a la pequeña? Me muero por verla.

—¡Claro que sí! Mira Elisabeth esta es Emily—dice Natalie.

—Pero que hermosura de pequeña, tu hermana me había contado que era muy bonita. ¡Pero creo que se quedó corta!

—Sentaros en una mesa, os llevo los cafés ahora mismo—dice Emily.

—¡Muchas gracias guapa! —Contesta Robert.

Jake se acercó a la mesa, con la cabeza cabizbaja le daba mucha vergüenza, ya había hablado con Jack y Lisa y les había pedido perdón, empezó a hablar tartamudeando.




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