La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capitulo 35º Pensamientos

Era fin de semana, y Robert le había comentado a su esposa de hacer una pequeña escapada.

—¡Qué te parece! Solo sería para hoy sábado, y está cerca, a dos horas de aquí, podemos llamar a Melody para que venga Daniel, ¿No te parece?

—¡No es mala idea, voy a llamar a Melody!

—¡Hola buenos días! guapa. ¿Podemos ir a recoger a Daniel?

—¡Si claro! Esta aquí en casa aburrido, y yo tengo que ir al restaurante, me vendría genial.

—¡Vale !,De aquí a un rato pasamos por el restaurante a recogerlo. ¡Hasta luego!

—¡Aquí os esperamos! ¡Adiós guapa!!

Se montaron en el coche, con Elisabeth y Otto, llevaban la silla de paseo en el maletero, llegaron al restaurante para recoger a Daniel, aparco justo en la puerta, dejando los intermitentes puestos, salió unos minutos Robert, para recoger a Daniel.

—¡Hola buenos días! Vamos Daniel. ¡Date prisa!!

—¡Hola buenos días! ¿Tienes mucha prisa nooo...?

—He dejado el coche en la puerta, ¡Nos vamos ya! despídete de tu madre y Jake y tu abuelo ¡Vamos corre! —Dice Robert.

—¡Hasta luego cariño!, Pásalo bien con los tíos ¡Dame un beso! —Dice Melody.

Se monto en la parte de atrás con Elisabeth, Otto iba en el gran maletero del coche, mirando por la ventana.

—¿Dónde vamos tío? ¿Vamos lejos? —Dice Daniel.

—¡Vamos a Stonehenge! Estamos cerca, vas a ver una cosa que no has visto nunca, ¡Te va a gustar! ¡Es algo impresiónate! —Dice Robert.

Él iba hablando del yacimiento megalítico más famoso de Europa y del mundo, y sin duda del Reino Unido, en el sur de Inglaterra, cerca de Salisbury, pero lo cierto es que poco se sabe sobre los que lo levantaron, la función que cumplió.

Daniel se quedaba sorprendido con lo que su tío le estaba contando, para él era como si fuera un cuento, y le gusta las cosas que le cuenta su tío, él lo admira mucho.

Se pararon un rato en un restaurante italiano Prezzo Salisbury, ubicado en el centro de Salisbury, justo frente a la entrada principal de la catedral.

Desde la ventana del restaurante se podía ver la catedral.

—¡Parece muy grande tío! ¿Podemos acercarnos a verla?

—¡Si claro! Pero te tienes que comer todos los espaguetis, ¡Para coger energía! —Contesto Robert.

Otto se había quedado en el coche, con las ventanas bajadas, y a la sombra, tiene agua fresca, y pienso para comer.

Salieron del restaurante, Robert abrió la puerta del coche al perro, y Daniel fue hacia Otto, para que correría un rato, la catedral está rodeada de campo verde, donde Otto disfrutaba corriendo, como un loco de un lado para el otro.

Se montaron en el coche y se fueron hacia Stonehenge, estaba a unos diecinueve minutos,

AL llegar a Daniel se le pusieron los ojos como platos.

—¡Valla tío! Son enormes las piedras…—Dice Daniel.

—Se trata de una construcción circular, con dólmenes gigantescos, en forma de Crómlech, que hace pensar cómo se las apañarían para manejar dichas piedras de la época—dice Robert.

—¡La verdad! Que impresionan bastante, ¿Quieres sacarte unas fotos con tu prima, junto a las piedras? —Dice Natalie.

—¡Si claro! Después se las enseñare, a mama y al abuelo, —dice Daniel.

Hay también tienda que se pueden comprar diferentes artículos relacionados al monumento, y otros de la cultura inglesa, había cerámicas, espadas de réplica, cascos, dagas, armaduras, zarcillos etc...

Terminaron la visita, y volvieron para Londres.

—¡Me lo he pasado muy bien tío! Lo podemos repetir otro día, con mama y Jake, —dice Daniel.

—¡Me parece muy bien! Tenemos un día que ir todos, y pasarlo muy bien, claro que si cariño—dice Natalie.

Llegaron al restaurante ya era las nueve de la noche, había, algún cliente, terminando de cenar, habían tenido un cumpleaños, y estaban recogiendo las mesas.

Daniel entro en el restaurante corriendo, y se tiro a los brazos de Melody.

—¡Hola grandullón! ¿Cómo te lo has pasado?

Daniel tartamudeaba de lo deprisa que hablaba, estaba tan entusiasmado.

—¡Cálmate Daniel! No consigo entenderte, haber ¡Siéntate y me lo cuentas todo! —Dice Melody.

—Bueno nosotros nos vamos, que no le dado de cenar a Elisabeth, los dos han merendado, esta tarde.

—¡Quedaros aquí!, Y cenáis ya es tarde, cuando llegues no te vas a poner hacer la cena mujer—dice Jake.

—¡Pero no queremos molestar! Estáis recogiendo ya, para marcharos, ¡Mejor otro día! —Dice Natalie.

—¡De eso nada! Sentaros ahora mismo, ahora prepara algo para cenar Dylan, y cenamos los cinco, ellos recogen y se van—dice Melody.

Se sentaron en una mesa, mientras los clientes se iban marchando, Emily se marchó también, solo quedaban Dylan y Alessa, que estaba fregando la cocina para marcharse.

—Bueno esta todo recogido, hemos terminado. ¡Nosotros, nos vamos! —Dice Dylan.

—¡Muy bien! Pues hasta mañana y buenas noches chicos—contestaron Melody y Jake.

Se quedaron cenando unas chuletas de cerdo a la plancha con patatas fritas, para Daniel y Elizabeth un trozo de pollo a la plancha, estuvieron hablando como hacía tiempo que no lo hacían, Otto estaba sentado mirando a ver si le caía algún hueso, removiendo su cola.

—El lunes tengo que venir donde mi suegra, tengo que comprar algunas plantas nuevas, ¿Te gustaría venir? —Dice Natalie.

—¡Si claro! Estamos pensando yo y Jake en buscar otra casa algo más grande, ¿Tú me podrías ayudar? Nos gustaría algo como vuestra casa, de planta baja, con jardín en un residencial tranquilo—dice Melody.

—Yo conozco una que se vende, de un cliente mío, no sé lo que piden, pero la casa está muy bien, ¡Si quieres puedo preguntar!

es algo más pequeña que la nuestra, tiene tres habitaciones ¿O la quieres, más grande? —Dice Robert.

—¡No algo así! Lo que no queremos, es hacer reforma, —dice Jake.

—¡El lunes le pregunto, el precio!, Y la veis, si queréis—dice Robert.




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