La Vida De Elisabeth 1º El retoño

Capitulo 36º Nuevos planes.

Melody ya se había casado con Jake, y se habían comprado una casa más grande, por si venia un nuevo miembro a la familia.

Jack poco a poco estaba dejando el restaurante en manos de su hija y su esposo, quería disfrutar de la vida, junto a su esposa y poder viajar, ahora que todavía eran jóvenes, tenía un sueño ir a España.

Natalie había estado allí, y le había contado maravillas del país, sus playas, su comida, el clima que hay, sus gentes simpáticas y cariñosas, y el miraba por internet fotos y videos, y se sentía enamorado de España.

Estaban en el jardín, Natalie con las plantas, y Robert leyendo el periódico, Elisabeth jugando detrás de Otto.

Natalie se sentó al lado de Robert.

—¿Podemos hablar un poco? Tengo algo que decirte.

—¡Claro princesa! El periódico puede esperar, ¿Qué pasa? — Cuéntame.

—¡Me gustaría dentro de un tiempo! Volver a dar clases, no ahora mismo, mis alumnos me preguntan cuando voy a dar clases, y la verdad me gustaría volver—dice Natalie.

—Princesa, eso lo tienes que decidir tú, dejaste las clases por Elisabeth, porque era muy pequeña, pero entiendo que quieras volver, es tu profesión y sé que te hace feliz, no me voy a oponer, para nada, respetare tu decisión sin duda.

—Cuando empiece buscare una mujer, para cuidar a Elisabeth, y tendré, toda la tarde para ella, —dice Natalie.

—¡Claro cariño! Buscaremos una mujer que nos guste, solo será por las mañanas, por las tardes estamos los dos aquí en casa, —dice Robert.

Otto empezó a ladrar mirado a Robert.

—¡Tienes razón! Otto jaja tú también estas aquí todo el día, y eres el que más la cuida, os habéis hecho muy amigos.

—¡Elisabeth, eso no se hace! No se coge, nada del suelo, ¡Ven aquí! —Dice Natalie.

—Mama, pipi—dice Elisabeth.

—¡Vamos al baño! A ver, tienes que sentarte aquí ¡Lo ves así! Para hacer pipi, ¿Ahora, que hay que hacer? Elisabeth, lavarse las manos, pon tus manitas bajo el grifo —dice Natalie.

Elisabeth camina bastante deprisa ya, está muy espabilada.

Sonó el timbre y Otto y Elisabeth fueron hacia la puerta.

—Mama pusta , Otto si —dice Elisabeth.

Natalie antes de abrir siempre mira por el video timbre.

—¡Si, quien es! —Dice Natalie.

—Soy Nuria, Natalie. ¿No me conoces?

—¡Perdona! No te había conocido, con las gafas y con ese peinado, pasa, ¿Cómo estas, guapa? —Dice Natalie.

—¿Esta es la princesa de la casa? Qué bonita es, tiene unos ojos preciosos, ¿dónde está Robert?

—Esta en el jardín, vamos para el jardín, ¡Dime! Cuéntame, ¿Qué haces por aquí? Me dijiste que vendrías para las navidades.

—¡Hola Nuria preciosa! ¿Qué haces aquí? Que guapa te veo, mejoras con el tiempo como el vino—dice Robert.

—Vosotros que me veis con buenos ojos, estaba cansada de Madrid, y me he cogido quince días, y la verdad quería conocer a Elisabeth y estar con vosotros. ¡Te echaba de menos amiga!

—Voy a sacar un poco a Otto, os dejo aquí, para que habléis un rato tranquilas. ¡Vamos Otto! Que te ponga la correa.

—¡Hasta luego, chicas! Nos vemos después.

Robert se despidió de Natalie con un beso, y a Elisabeth la cogió en brazos y le dio dos besos grandes.

—¡Hasta luego Robert! —Contestó Nuria.

—¡Cuéntame cómo te van las cosas! Algún chico hay por ahí, que te haya robado el corazón. ¡Tienes el pelo muy largo! La verdad que estas muy guapa.

—¡Muchas gracias! La boutique me va bien la verdad, no me puedo quejar, de amores es otra cosa jaja, todavía no ha llegado mi media naranja, hasta ahora me salen solo limones jajaja.

—La verdad que nunca se sabe, donde puede estar, igual está aquí y te enamoras de un inglés—dice Natalie sonriendo.

—¡Pues igual si! Jajaja todo puede ser...Por ahora vengo a descansar, pero si surge porque no—dice Nuria.

—¡Si quieres te puedes quedar aquí! No hace falta que busques un hotel—dice Natalie.

—No te preocupes, hice la reserva por internet, estoy en The Tower Hotel, a orillas del Támesis, con unas vistas maravillosas, bueno ya sabes... ¡Cómo me gusta Londres! —Dice Nuria.

—Bueno ya me voy a ir ¿Pero mañana, nos vemos no? Quiero ir a ver a tus padres, y a tu hermana y al peque que ya será, un hombrecito.

—¡Bueno Nuria pues, nos vemos mañana! Te llamo para quedar ¿Té parece bien? —Dice Natalie.

—¡Estupendo, mañana nos vemos guapa! ¡Adiós! —Dice Nuria.

—¡Hasta mañana, ve con cuidado! ¡Adiós! —Dice Natalie.

—¡Nos hemos quedado solas! Elisabeth. ¡Vamos para adentro! Ven que te suba al Chaise longue, aquí estas más cómoda.

La alarma se saltó de repente, Natalie cogió a Elisabeth que empezó a llorar por el ruido, cerró la puerta del jardín, fuera se podía escuchar pasos, Robert se había dejado abierta la puerta del jardín delantero.

—¡Quien hay ahí...váyase ahora mismo!

La alarma no paraba de sonar, y Natalie no la desconecto, en unos minutos llegaría la policía.

Cuando se iba acercando Robert, vio alguien saltando la balla, el salió corriendo detrás, y soltó a Otto para que lo alcanzaría, Otto lo alcanzo y le mordió en el trasero, el intruso siguió corriendo sin parar, Robert llamo a Otto.

—¡Otto creo que este, habrá escarmentado!, Por meterse donde no debe. ¡Eres buen chico! —Dice Robert.

Acaricio su cabeza, dándole un premio, Otto removía su cola, sabía que había actuado bien.

Al día siguiente quedaron Natalie y Nuria en el restaurante, allí saludo a los padres de Natalie y a Melody.

—¡Hola Daniel! Que grande estas, desde la última vez que te vi—dice Nuria.

— Me conto tu hermana. ¡Que te habías casado, con Jake, ¡Muchas felicidades Melody! Hacéis una pareja muy bonita, además te mereces ser feliz—dice Nuria.

—¡Muchas gracias! Nuria, eres muy simpática, y la mejor amiga de mi hermana —dice Melody.

—¡Hola Nuria preciosa! ¿Como estas? ¿Qué tal tiempo hace por España ahora? Me gustaría ir quince días para el mediterráneo. ¿Qué tal es aquella zona? —Dice Jack.




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