La vida que recuerdo

Capítulo 2 La primera pista

El silencio de la madrugada llenaba su habitación mientras intentaba recuperar el ritmo normal de su respiración. La oscuridad parecía más profunda que de costumbre, como si el sueño hubiera dejado una sombra persistente en su mente.

Miró el reloj nuevamente.

3:17 a.m.

La misma hora en la que había despertado varias veces en noches anteriores.

No estaba segura de cuándo había empezado a ocurrir.

Pero últimamente parecía repetirse con demasiada frecuencia.

Se pasó una mano por el cabello y suspiró.

—Solo fue un sueño… —murmuró para sí misma.

Intentó volver a acostarse.

Cerró los ojos durante unos segundos.

Pero su mente seguía llena de imágenes.

El pasillo blanco.

Las luces frías.

Las voces hablando sobre borrar recuerdos.

Y aquel número que parecía perseguirla desde la tarde.

V-27.

Elara abrió los ojos nuevamente.

Sabía que no volvería a dormirse tan fácilmente.

Encendió la lámpara de la mesa de noche. La luz cálida iluminó suavemente la habitación, devolviéndole al espacio su aspecto familiar.

Intentó distraerse mirando alrededor.

El escritorio con sus libros.

La silla junto a la ventana.

La pequeña estantería donde guardaba algunos cuadernos antiguos.

Nada parecía fuera de lo normal.

Sin embargo, algo llamó su atención.

Uno de los cajones del escritorio estaba ligeramente abierto.

Elara frunció el ceño.

Estaba segura de haberlo cerrado antes de acostarse.

Se levantó lentamente de la cama y caminó hacia el escritorio.

Durante un momento dudó.

Tal vez simplemente había olvidado cerrarlo bien.

Pero cuando abrió el cajón por completo, algo en su interior hizo que su corazón latiera más rápido.

Dentro había varios objetos que reconocía: bolígrafos, hojas sueltas, algunos apuntes de la universidad.

Pero debajo de todo eso había algo más.

Algo que no recordaba haber visto antes.

Un pequeño sobre blanco.

Elara lo tomó con cuidado.

El papel era grueso, ligeramente amarillento, como si hubiera estado guardado durante mucho tiempo.

En la parte frontal del sobre había una sola palabra escrita con tinta negra.

Elara

La letra era desconocida.

No era la de su madre.

Tampoco la suya.

Un leve escalofrío recorrió su espalda.

—¿Qué es esto…? —susurró.

El sobre no estaba sellado.

Con un movimiento lento, deslizó un dedo por la abertura y sacó lo que había dentro.

Era una tarjeta.

Pequeña.

De plástico.

Parecida a una credencial de identificación.

Elara la sostuvo bajo la luz de la lámpara.

Su respiración se detuvo por un momento.

En la tarjeta había una fotografía.

Era una fotografía suya.

Pero no era una foto reciente.

Parecía haber sido tomada cuando era más joven.

Debajo de la imagen había varias líneas de texto impresas.

Elara leyó las primeras palabras.

PROYECTO LUMEN
Registro de Sujeto

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

Bajó la mirada hacia la siguiente línea.

Y sintió que el mundo parecía detenerse por un instante.

Sujeto: V-27

Elara sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

Durante unos segundos no pudo moverse.

Ni pensar.

Ni siquiera respirar con normalidad.

Porque aquel número…

no estaba solo en sus sueños.

Ahora estaba frente a ella.

En una tarjeta real.

Dentro de su propia habitación.

Lo que significaba algo mucho más inquietante de lo que estaba preparada para aceptar.

Significaba que, de alguna manera…

aquella conversación que había escuchado en su mente

no era simplemente una imaginación.

Podría ser un recuerdo.

Y si realmente era un recuerdo…

entonces la pregunta más aterradora aún no había sido respondida.

¿Qué era exactamente el Proyecto Lumen?

Elara continuó observando la tarjeta durante varios segundos.

El pequeño rectángulo de plástico parecía demasiado real para ser una coincidencia. La luz de la lámpara reflejaba ligeramente la superficie mientras ella intentaba comprender lo que estaba viendo.

PROYECTO LUMEN
Sujeto: V-27

Aquellas palabras seguían repitiéndose en su mente.

Pero fue entonces cuando notó algo más.

En la parte inferior de la tarjeta había una línea muy pequeña de puntos y rayas grabados con una precisión casi microscópica.

Al principio pensó que era un simple diseño.

Pero al acercarla más a la luz, su mente reaccionó de inmediato.

No era un diseño.

Era código Morse.

Elara frunció el ceño.

Durante su primer semestre de psicología había llevado un curso breve sobre comunicación y señales antiguas. Recordaba vagamente haber visto ejemplos de Morse.

Observó con más atención.

Los puntos y rayas estaban organizados así:

··· — — — ···

Su mente tardó unos segundos en reconocerlo.

Luego lo entendió.

—S.O.S… —susurró.

El clásico mensaje de emergencia.

Un escalofrío recorrió su espalda.

¿Quién había puesto ese mensaje allí?

¿Y por qué estaba escondido en una tarjeta relacionada con ella?

Elara giró la credencial lentamente.

Había algo más en la parte posterior.

Un pequeño código impreso en tinta gris.

No parecía español.

Ni inglés.

Las letras estaban separadas de una forma extraña.

“Veritas latet in memoria fracta.”

Elara lo leyó en voz baja.

No entendía completamente el significado, pero reconocía el idioma.

Latín.

Recordó algo de sus clases de historia.

“Veritas” significaba verdad.



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En el texto hay: psicologico, mistero, suspens

Editado: 18.03.2026

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