El túnel bajo el hospital era estrecho y oscuro.
El aire estaba frío y húmedo.
Las paredes de concreto parecían antiguas, como si hubieran sido construidas décadas atrás.
Elara caminaba detrás del sujeto V-26, iluminando el camino con una pequeña linterna que había tomado del laboratorio.
El hombre que había trabajado en el proyecto cerraba el paso detrás de ellos.
Durante varios minutos ninguno habló.
Solo se escuchaban sus pasos resonando en el túnel.
Pero algo extraño estaba ocurriendo en la mente de Elara.
Mientras avanzaba, nuevas imágenes comenzaban a aparecer.
No eran sueños.
Eran recuerdos.
Una puerta metálica.
Un pasillo blanco.
Niños caminando en fila.
Elara se detuvo de golpe.
—Recuerdo algo.
El sujeto 26 se giró inmediatamente.
—¿Qué viste?
Elara cerró los ojos por un momento.
Intentó concentrarse.
—Había más niños… como yo.
Su voz tembló ligeramente.
—Nos llevaban a una sala grande.
—Había pantallas… muchas pantallas.
El hombre detrás de ellos frunció el ceño.
—Eso era la sala de implantación.
Elara abrió los ojos.
—¿Implantación?
El sujeto 26 asintió lentamente.
—Ahí fue donde cargaron los archivos en tu mente.
Elara sintió un escalofrío.
—Entonces todo lo que dijiste es cierto…
El joven respondió con calma.
—Tienes guardada la información más peligrosa del proyecto.
Elara continuó caminando.
Pero el recuerdo seguía creciendo.
Más imágenes.
Más detalles.
Un científico hablando con otros médicos.
Una frase repetida varias veces.
"Si el proyecto falla… el archivo debe permanecer en V-27."
Elara respiró más rápido.
—Ellos sabían que el proyecto iba a fallar.
El sujeto 26 la miró.
—Por eso te crearon.
Elara se detuvo nuevamente.
—No.
Su voz fue más firme esta vez.
—No me crearon.
El joven sostuvo su mirada.
—Te modificaron.
El silencio volvió a llenar el túnel.
Pero entonces algo más apareció en la mente de Elara.
Un rostro.
Un hombre.
De pie en la sala blanca del laboratorio.
Observándola.
Elara abrió los ojos con fuerza.
—Lo recuerdo.
El sujeto 26 se acercó un poco más.
—¿A quién?
Elara habló lentamente.
—Al hombre que dirigía todo.
El hombre que caminaba detrás de ellos se tensó.
—¿El director?
Elara asintió.
—Sí.
El recuerdo era cada vez más claro.
El rostro.
La voz.
La forma en que hablaba con los demás científicos.
Elara susurró una frase.
—Doctor Salazar.
El silencio fue inmediato.
El hombre detrás de ellos se quedó completamente inmóvil.
—Eso… no puede ser.
Elara lo miró confundida.
—¿Por qué?
El hombre respondió con voz tensa.
—Porque el Doctor Salazar murió hace quince años.
El túnel continuaba descendiendo lentamente.
Pero ahora el silencio entre ellos era diferente.
Más pesado.
Más inquietante.
Elara seguía pensando en el rostro que había visto en su recuerdo.
—Estoy segura —dijo finalmente—. Ese era su nombre.
El sujeto 26 caminaba delante de ella.
Parecía estar procesando la información.
—Si recuerdas al Doctor Salazar… entonces estuviste presente en la última fase del proyecto.
Elara frunció el ceño.
—¿La última fase?
El joven asintió.
—El momento en que cargaron el archivo completo en tu mente.
El hombre detrás de ellos habló nuevamente.
—Pero Salazar murió antes de que eso ocurriera.
Elara se detuvo.
—No.
Su voz fue firme.
—Él estaba allí.
El sujeto 26 levantó la mirada.
—Entonces alguien mintió sobre su muerte.
El túnel comenzó a ensancharse.
Un nuevo pasillo apareció frente a ellos.
Más antiguo.
Más deteriorado.
Una vieja puerta metálica bloqueaba el camino.
En la superficie oxidada había un símbolo familiar.
El mismo círculo con la línea vertical.
El símbolo del Proyecto Lumen.
Debajo había palabras grabadas en el metal.
LABORATORIO CENTRAL
El sujeto 26 se detuvo frente a la puerta.
—Aquí empezó todo.
Elara sintió un leve temblor en el estómago.
—¿El laboratorio original?
El joven asintió.
—Sí.
El hombre que había trabajado en el proyecto miró la puerta con inquietud.
—Este lugar fue sellado hace décadas.
Elara dio un paso hacia la puerta.
—Entonces probablemente aún hay respuestas dentro.
El sujeto 26 pasó los dedos por el viejo panel de acceso.
—Si todavía funciona.
De repente el panel emitió una luz débil.
Un sonido electrónico llenó el túnel.
Una voz mecánica habló desde el sistema antiguo.
“Reconocimiento de sujeto.”
Elara sintió que su corazón se aceleraba.
La voz continuó.
“Identidad confirmada.”
El panel mostró un número.
V-27
La puerta comenzó a abrirse lentamente.
El aire que salió del laboratorio era aún más frío que el del túnel.
Elara miró la oscuridad que se extendía al otro lado.
Porque en ese momento entendió algo.
Ese lugar no era solo el origen del Proyecto Lumen.
Era el lugar donde su vida había cambiado para siempre.
Y donde probablemente descubriría…
la verdad completa sobre su mente.
La puerta metálica terminó de abrirse con un sonido largo y pesado.
El eco resonó por el túnel.
El laboratorio original del Proyecto Lumen estaba frente a ellos.
El aire dentro era frío.
Antiguo.
Como si el lugar hubiera estado sellado durante muchos años.
Elara fue la primera en entrar.
Editado: 18.03.2026