Los pasos en el túnel se acercaban rápidamente.
Eran firmes.
Coordinados.
No se escuchaban como los pasos de guardias comunes.
El sujeto V-26 apagó la pantalla donde estaba la grabación.
La sala volvió a quedar iluminada solo por la linterna de Elara.
—Debemos movernos ahora —dijo en voz baja.
Pero antes de que pudieran avanzar hacia otra salida, la puerta metálica del túnel se abrió con un golpe fuerte.
Tres figuras entraron al laboratorio.
Vestían uniformes negros.
Sus rostros estaban parcialmente cubiertos.
Cada uno llevaba un arma.
Elara sintió que su cuerpo se tensaba.
El hombre que estaba con ellos susurró:
—Agentes de recuperación.
Uno de los agentes dio un paso adelante.
Su voz era calmada.
—Sujeto V-27.
Elara sintió un escalofrío.
El agente continuó.
—No queremos hacerte daño.
El sujeto 26 respondió inmediatamente.
—Eso es mentira.
El agente lo miró con calma.
—Tú eres el sujeto V-26.
—Debiste haber sido eliminado hace años.
El silencio llenó el laboratorio.
El sujeto 26 dio un paso frente a Elara.
—No vamos a volver con ustedes.
El agente suspiró ligeramente.
—No es una decisión tuya.
Elara observaba la escena intentando pensar con claridad.
Pero en ese momento algo extraño ocurrió.
Un dolor repentino atravesó su cabeza.
Las luces del laboratorio parecieron distorsionarse.
El sonido de las voces se volvió lejano.
Elara llevó una mano a la sien.
—¿Qué está pasando…?
El sujeto 26 la miró preocupado.
— Elara.
Pero ella ya no estaba escuchando.
Porque de repente…
todo cambió.
El laboratorio desapareció.
Y otra imagen apareció frente a ella.
Elara estaba viendo el mismo laboratorio.
Pero algo era diferente.
La escena parecía más oscura.
Más caótica.
Uno de los agentes levantaba su arma.
El disparo ocurría.
El sujeto 26 caía al suelo.
El hombre que estaba con ellos intentaba correr.
Pero otro disparo resonaba.
Elara sentía que estaba observando algo que aún no había ocurrido.
La escena continuó.
Los agentes avanzaban hacia ella.
El líder del grupo hablaba.
—Finalmente encontramos el archivo.
Elara sintió un terror profundo.
Pero entonces comprendió algo.
Aquello no era un recuerdo.
Era algo que aún no había pasado.
Una visión.
Un posible futuro.
La escena desapareció de golpe.
Elara volvió al laboratorio real.
Los agentes aún estaban frente a ellos.
El líder todavía no había levantado su arma.
El sujeto 26 la miraba con preocupación.
— Elara, ¿qué viste?
Ella respiró con dificultad.
—Si no hacemos algo ahora… ustedes van a morir.
El hombre detrás de ellos frunció el ceño.
—¿Qué?
Elara miró al agente que estaba frente a ellos.
—Va a disparar en tres segundos.
El sujeto 26 reaccionó inmediatamente.
—¿Estás segura?
Elara asintió.
—Sí.
El silencio en la sala era absoluto.
El agente comenzó a levantar lentamente su arma.
Uno.
El sujeto 26 empujó una mesa metálica frente a ellos.
Dos.
Elara gritó:
—¡Ahora!
En el instante siguiente el disparo resonó en el laboratorio.
Pero la bala golpeó la mesa metálica.
No a ellos.
El sujeto 26 miró a Elara con asombro.
—Acabas de cambiar el futuro.
Los agentes se movieron rápidamente.
Pero Elara ahora entendía algo que antes parecía imposible.
No solo podía recordar el pasado.
También podía ver lo que aún no había ocurrido.
Y eso era exactamente lo que el Proyecto Lumen quería controlar.
El disparo resonó en todo el laboratorio.
La bala chocó contra la mesa metálica que el sujeto V-26 había empujado frente a ellos.
Las chispas saltaron en el aire.
El sonido metálico se mezcló con el eco del túnel.
—¡Muévanse! —gritó V-26.
Elara reaccionó inmediatamente.
Corrieron hacia el pasillo lateral del laboratorio.
Otro disparo resonó detrás de ellos.
Los agentes avanzaban con rapidez.
—¡No los pierdan! —ordenó el líder.
Elara sentía su corazón latir con fuerza.
El túnel frente a ellos se dividía en dos caminos.
Pero antes de decidir hacia dónde correr…
la visión volvió.
Una imagen rápida apareció en su mente.
Vio el túnel de la izquierda.
El techo colapsando.
Polvo.
Piedras cayendo.
Un camino bloqueado.
La imagen desapareció.
Elara habló inmediatamente.
—¡Derecha!
El sujeto 26 no dudó.
Giraron hacia el pasillo derecho.
Detrás de ellos los agentes siguieron disparando.
El hombre que iba con ellos jadeaba mientras corría.
—¿Cómo sabes a dónde ir?
Elara respondió sin detenerse.
—Lo veo antes de que ocurra.
El túnel descendía lentamente.
Las luces antiguas parpadeaban.
Pero entonces escucharon algo más.
Más pasos.
Elara sintió un nudo en el estómago.
—Hay más agentes adelante.
El sujeto 26 la miró brevemente mientras corrían.
—¿Lo viste?
Elara asintió.
—Sí.
El joven respiró profundamente.
—Entonces necesitamos otro camino.
El hombre detrás de ellos señaló una vieja puerta lateral.
—Ahí.
—Ese pasillo lleva a la salida del túnel.
V-26 abrió la puerta con fuerza.
Entraron rápidamente.
El pasillo era más estrecho.
Más antiguo.
Pero Elara sintió algo extraño al entrar.
Una sensación que no podía explicar.
Como si ya hubiera estado allí antes.
Y en cierto modo…
sabía exactamente por qué.
Los pasos de los agentes aún resonaban detrás de ellos.
Editado: 18.03.2026