La vida que recuerdo

Capítulo 9 La ciudad y el mensaje

Elara y el sujeto V-26 corrieron por la salida del túnel.

El aire de la superficie golpeó su rostro.

El sol estaba bajo, tiñendo la ciudad de un tono naranja intenso.

El ruido urbano contrastaba con el silencio del laboratorio.

Pero Elara no tuvo tiempo de disfrutar la vista.

Los pasos de los agentes seguían resonando detrás de ellos.

—Debemos mezclarnos entre la gente —dijo V-26 mientras avanzaban por callejones estrechos.

Elara miraba a su alrededor con rapidez.

La ciudad estaba llena de personas que caminaban apresuradas, ajenas a lo que ocurría.

—¿Cómo sabemos que no nos están siguiendo? —preguntó Elara.

—Porque si lo hacen —dijo el joven—, también se notará en tu visión.

Elara cerró los ojos por un segundo.

Una imagen apareció de golpe.

Una calle desierta.

Dos figuras avanzando lentamente hacia ellos.

—Sí —dijo ella—, nos están siguiendo.

V-26 asintió.

—Entonces tenemos que dividirnos temporalmente para despistarlos.

Elara respiró hondo.

—Está bien, pero ¿cómo nos encontramos luego?

El joven le pasó un pequeño dispositivo.

—Usa esto. Podrás comunicarte conmigo de forma segura.

Elara tomó el dispositivo.

Era ligero y frío.

—Bien.

—Recuerda —dijo él—, no te fíes de nadie que parezca cercano.

Elara asintió con gravedad.

El eco de las visiones recientes aún estaba presente en su mente.

Pero había algo más.

Un sonido familiar vibró en el dispositivo que V-26 le había dado.

—Un mensaje —susurró.

Elara presionó el botón y escuchó la voz de alguien.

— Elara … si puedes oír esto, confía en mí. No todo está perdido. —Era Mateo.

El corazón de Elara dio un vuelco.

—¿Cómo…? —susurró.

La voz continuó:

—Te envío esto en secreto. No puedo explicarlo ahora, pero ellos no saben que tengo contacto contigo. Solo sigue mis instrucciones, paso a paso.

Elara respiró profundamente.

—V-26, Mateo… está tratando de ayudarnos.

El joven asintió.

—Pero no sabemos cuánto tiempo más podremos confiar en él.

El mensaje continuó:

—Primero, ve al edificio con la fachada roja en la Avenida Central. Allí encontrarás un paquete con información que cambiará todo.

Elara abrió los ojos con fuerza.

—Es el segundo laboratorio. O al menos una pista hacia él.

—Exactamente —dijo V-26—. Eso nos llevará al próximo nivel del Proyecto Lumen.

El hombre que estaba con ellos se adelantó.

—Si hacemos esto, no habrá vuelta atrás.

—Lo sé —dijo Elara —. Pero ya no podemos vivir en el miedo.

Dieron un paso más hacia la ciudad.

Los ruidos del tráfico y las voces de los transeúntes parecían cubrir sus movimientos.

Elara caminaba con cuidado, pero sus ojos seguían analizando cada sombra.

Su mente ya procesaba los patrones de los posibles ataques.

Una visión repentina apareció.

Un vehículo negro bloqueaba la avenida que habían planeado tomar.

—¡Izquierda! —gritó Elara —, antes de que sea demasiado tarde.

V-26 reaccionó inmediatamente y tomaron un callejón lateral, evitando la amenaza.

Elara sentía el pulso acelerado.

—Si puedo ver estas cosas… entonces ellos también lo saben —dijo entre dientes.

—Sí —respondió V-26—, pero podemos usarlo a nuestro favor.

En ese momento, el mensaje de Mateo concluyó.

—Confía en tu instinto, Elara. Te estoy esperando.

Elara guardó el dispositivo.

—Entonces… tenemos que movernos rápido.

El túnel bajo el laboratorio había quedado atrás.

Pero la verdadera prueba estaba apenas comenzando.

La Avenida Central estaba iluminada por la luz de los postes.

La fachada roja que Mateo había mencionado se encontraba al final de la calle.

Elara la observó con atención.

—Allí es —dijo—. Veo algo dentro.

V-26 miró también.

—Pero la calle no está despejada. Hay personas sospechosas observando.

Elara respiró hondo.

—Entonces será un juego de distracciones.

Se acercaron lentamente.

Una visión apareció nuevamente.

Un hombre que llevaba un maletín caminaba hacia la fachada roja.

Detrás de él, dos figuras más lo seguían de cerca.

Elara comprendió de inmediato lo que debía hacer.

—Debemos separar a esos tres —dijo—. Yo distraeré al del maletín.

V-26 asintió.

—Bien. Te cubro.

Elara avanzó hacia el peatón, simulando tropezar.

El hombre del maletín la vio y se detuvo por un instante.

Eso fue suficiente.

V-26 aprovechó para moverse hacia la entrada del edificio.

Dentro, una caja metálica esperaba.

Con el símbolo del Proyecto Lumen grabado en su superficie.

Elara respiró hondo.

—Esto… cambiará todo.

V-26 abrió la caja con cuidado.

Dentro había varios documentos y un pequeño dispositivo digital.

Elara se acercó lentamente.

—Esto contiene información del segundo laboratorio —dijo V-26.

Elara tomó un documento y lo abrió.

Los símbolos y códigos eran complejos.

Algunos estaban en morse, otros en idiomas desconocidos, mezclados con fórmulas matemáticas y patrones de colores.

—Esto… esto no es solo información —dijo Elara —. Es un mapa. Y un cifrado de seguridad.

V-26 asintió.

—Exactamente. El segundo laboratorio está protegido por algo mucho más avanzado que los agentes.

Elara respiró profundamente.

—Entonces… debemos prepararnos.

—Sí —dijo V-26—. Y también debemos confiar en que tus visiones nos guiarán.

Elara sostuvo la caja con firmeza.

Su mente ya comenzaba a trabajar en los códigos y patrones.

—El Proyecto Lumen no sabe lo que les espera —susurró.

Y en ese instante, el viento de la ciudad pareció llenar de posibilidades el aire.

Porque Elara estaba lista.

Lista para descubrir toda la verdad.



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En el texto hay: psicologico, mistero, suspens

Editado: 18.03.2026

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