La vida que recuerdo

Capítulo 10 El segundo laboratorio

Elara y V-26 caminaron sigilosamente hacia la fachada roja de la Avenida Central.

La caja con la información del segundo laboratorio pesaba más de lo que parecía.

Cada paso resonaba en la calle silenciosa, donde los transeúntes pasaban sin notar nada extraño.

—Aquí es —susurró Elara, señalando la puerta metálica detrás de la fachada roja.

V-26 inspeccionó la entrada.

—Parece simple… pero no lo es —dijo—. Este lugar tiene múltiples capas de seguridad.

Elara abrió la caja con cuidado.

Dentro había un dispositivo que parecía una especie de analizador de códigos.

—Esto… —dijo ella— nos servirá para descifrar los candados.

V-26 asintió.

—Sí, y también detecta trampas. Todo está conectado al sistema de seguridad del laboratorio.

Elara tomó el dispositivo y comenzó a observar los símbolos y códigos del documento.

Algunos eran morse, otros parecían códigos en griego antiguo y ruso.

—V-26… esto no es solo un mapa —dijo con un suspiro—. Es un test psicológico. Cada patrón tiene un propósito.

El joven frunció el ceño.

—Exacto. Todo aquí está diseñado para confundir y controlar la mente de quien lo toque.

Elara asintió lentamente.

—Entonces… debemos mantenernos concentrados.

En ese momento, escucharon un leve zumbido.

El sistema estaba activo.

—Se activó —dijo V-26—. Nos están observando, incluso aquí.

Elara tomó aire profundamente.

Sus visiones comenzaron a aparecer de manera intermitente.

—Debemos avanzar —dijo—. Pero cada paso que demos será un juego mental.

La puerta metálica se iluminó con un leve resplandor azul cuando colocaron el dispositivo frente al lector de seguridad.

Códigos comenzaron a parpadear en la pantalla.

—Esto es… — Elara susurró— como un acertijo antiguo mezclado con morse.

Ella empezó a leer en voz alta:

"– … / .-.. .- -… --- .-. .- - --- .-. .. --- / -.-. . -. - .-. .- .-.."

V-26 la miró.

—Eso es morse. Lo traduces rápido, ¿verdad?

—Sí —dijo ella—. Dice: “LABORATORIO CENTRAL”.

—Correcto —dijo V-26—. Pero esto es solo el primer nivel.

La pantalla mostró un nuevo patrón de colores: rojo, verde, azul y amarillo, en secuencia irregular.

—Esto es un código de seguridad adicional —dijo Elara —. Si lo desciframos mal, podría activar trampas.

V-26 la observó con atención.

—Tú eres la clave. Tus visiones y tu memoria nos guiarán.

Elara respiró hondo.

—Bien. Comenzamos.

Los colores se alternaban, y cada patrón parecía reflejar emociones en su mente: miedo, ansiedad, duda.

—Esto… es psicológico —murmuró Elara —. No solo físico. Debemos mantener la calma.

Mientras trabajaba en el código, otra visión apareció.

Vio a los agentes entrando al laboratorio anterior.

Los recuerdos y las predicciones se mezclaban.

—Si no resolvemos esto rápido… ellos podrían adelantarse —dijo Elara —.

V-26 asintió.

—Entonces cada segundo cuenta.

La tensión aumentaba.

Cada símbolo, cada combinación de colores, parecía un pequeño rompecabezas mortal.

Elara comenzó a descifrar la secuencia, combinando morse, números y patrones de color.

El panel emitió un pitido.

—¡Correcto! —exclamó V-26—. La puerta se está abriendo.

Elara respiró con alivio, pero solo por un instante.

Dentro del segundo laboratorio, las sombras parecían moverse.

Cables antiguos colgaban de las paredes.

El aire olía a humedad y electricidad.

Y lo más inquietante: el silencio estaba cargado de presencias invisibles, como si el lugar supiera que ellos habían entrado.

Elara sintió un escalofrío recorrer su espalda.

—Esto… no termina aquí —susurró—.

Porque el segundo laboratorio estaba listo para probar no solo su habilidad de descifrar códigos, sino su mente misma.

La puerta del segundo laboratorio se cerró detrás de ellos con un ruido metálico profundo.

El aire estaba cargado.

No era solo polvo o humedad.

Era algo que hacía que la piel de Elara se erizara.

—V-26… esto se siente diferente —murmuró—. Como si el lugar estuviera… vivo.

El joven asintió.

—Todo aquí está diseñado para manipular la mente. Cada patrón, cada color… incluso el aire que respiras.

Elara avanzó lentamente.

Sus ojos buscaban símbolos, códigos y cualquier señal de alerta.

De repente, una serie de luces parpadeó en la pared.

Un mensaje en morse comenzó a reproducirse.

"–.. .. ...- .. -.. . / -.-. ..- .. -.. .- -.. —"

Elara sintió un nudo en el estómago.

—Eso significa… “DIVIDE CUIDADO”.

V-26 frunció el ceño.

—Una advertencia. Este lugar ya está activo.

Elara miró a su alrededor.

Las paredes tenían símbolos antiguos mezclados con secuencias de números y colores.

—Cada patrón aquí… —murmuró— no es solo un código. Es un rompecabezas mental.

En ese momento, un leve zumbido llenó la sala.

El sonido parecía provenir de todas partes.

Elara parpadeó.

Otra visión apareció.

Un pasillo colapsando.

Puertas que se cerraban de golpe.

—¡Tenemos que mantenernos juntos! —gritó V-26.

Elara respiró hondo.

—Sí. Pero… debo confiar en mis visiones.

Elara se acercó a un panel que parecía un tablero antiguo de combinaciones.

Cada botón tenía un símbolo en un idioma diferente: griego, ruso, árabe y morse.

—Esto es… —susurró— un test psicológico. Debo interpretar los patrones y emociones al mismo tiempo.

V-26 observaba mientras ella analizaba cada símbolo.

—Recuerda, cada error puede activar una trampa —dijo—. Esto no es solo físico.

Elara comenzó a presionar los símbolos correctos según sus visiones.

Cada vez que acertaba, un leve pitido de aprobación sonaba.



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En el texto hay: psicologico, mistero, suspens

Editado: 18.03.2026

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