La vida que recuerdo

Capítulo 11 El enemigo de la mente

A medida que avanzaban por el segundo laboratorio, las luces comenzaron a parpadear de forma irregular.

El aire se volvió más frío, casi cortante.

Elara sintió que algo la observaba.

—V-26… —susurró—, hay alguien más aquí.

El joven no respondió inmediatamente.

Se mantenía alerta, con la mano cerca del arma que llevaba en la cintura.

De repente, una voz profunda resonó en toda la sala.

—Bienvenida, V-27.

Elara dio un salto.

—¿Quién…?

—No importa —dijo la voz—. Solo quiero jugar un rato contigo.

Las sombras en las paredes comenzaron a moverse.

Se mezclaban con las luces parpadeantes y los símbolos que aún brillaban en el tablero.

—Esto es psicológico —dijo V-26—. Debemos mantener la calma.

Elara respiró hondo.

Sus visiones aparecieron instantáneamente.

Una serie de puertas que nunca habían estado allí, corredores interminables, y el sonido de risas que no pertenecían a nadie real.

—Es como si conociera mis recuerdos —murmuró—. Y los estuviera usando contra mí.

—Entonces es más peligroso de lo que creíamos —dijo V-26—. Este enemigo no quiere matarnos… todavía. Quiere confundirnos.

Elara asintió lentamente.

—Debemos usar nuestras visiones. Anticiparlo.

Un nuevo patrón de colores apareció en el tablero.

Rojo, azul, verde, amarillo.

Pero esta vez estaba combinado con símbolos en códigos morse y antiguos jeroglíficos.

—Si no descifro esto correctamente —dijo Elara —, nos atrapará en su juego.

Elara comenzó a presionar los símbolos siguiendo la secuencia que sus visiones le mostraban.

—Rojo… azul… verde… amarillo… —murmuró—. Luego morse: .– .- … … / …

Cada botón emitía un sonido distinto.

Un pitido largo y luego… nada.

La puerta frente a ellos se abrió lentamente.

Pero en ese momento, otra visión apareció.

El enemigo parecía frente a ella, aunque físicamente no estaba allí.

—V-27 —susurró la voz—. ¿Confías en tu mente o en lo que ves?

Elara sintió un escalofrío.

—Confío en mis visiones —respondió con firmeza.

V-26 la observó.

—Eso es todo lo que podemos hacer ahora.

Elara respiró hondo y avanzó.

La sombra detrás de los tubos de ventilación desapareció por un instante.

Pero el zumbido de los sistemas volvió.

La siguiente puerta del laboratorio mostraba un nuevo código.

Esta vez no eran colores ni morse.

Era un mensaje cifrado en varios idiomas antiguos mezclados con símbolos geométricos y números aleatorios.

—Esto es un rompecabezas combinado —susurró Elara —. Primero decodifico morse, luego interpreto los símbolos, y finalmente combino todo.

V-26 asintió.

—Hazlo rápido. Cada segundo cuenta.

Elara se concentró.

Su mente analizaba cada patrón.

Cada símbolo se conectaba con la visión anterior.

Cada color tenía un significado psicológico.

Finalmente, después de varios segundos que parecieron eternos, presionó la combinación correcta.

La puerta se abrió.

Pero un escalofrío recorrió su espalda.

Porque el enemigo, aunque invisible, había dejado un mensaje final:

—“Esto es solo el comienzo, V-27. El verdadero terror aún no ha llegado.”

Elara tragó saliva.

—Esto… no termina aquí.

V-26 puso una mano sobre su hombro.

—Y no lo hará. Pero estamos listos.

Elara asintió.

Sus visiones, sus códigos, y su memoria eran ahora sus armas.

El segundo laboratorio apenas comenzaba a revelar sus secretos más oscuros.



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En el texto hay: psicologico, mistero, suspens

Editado: 18.03.2026

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