La vida que recuerdo

Capítulo 13 El acertijo del laboratorio

Elara avanzó por el pasillo final del segundo laboratorio.

La puerta frente a ellos estaba cubierta de símbolos, colores y códigos en idiomas que jamás había visto combinados: morse, griego antiguo, jeroglíficos egipcios y cirílico.

V-26 la observaba atentamente.

—Esto es el acertijo final —dijo—. Debemos resolverlo o las trampas se activarán.

Elara respiró hondo.

Sus visiones aparecieron de inmediato: patrones de colores alternándose con símbolos antiguos y números.

—No es solo lógica —susurró—. Esto también es psicológico. Debo mantener la calma, no dejarme engañar por las sombras ni por las voces.

Un zumbido eléctrico llenó la sala.

Luces parpadeantes iluminaron símbolos que parecían moverse, como si el laboratorio respirara.

—Cada error nos acercará a la trampa —dijo V-26—. Pero tú puedes con esto.

Elara —Rojo… azul… verde… amarillo… morse: – … / .- .-. … —dijo con voz firme.

Sus dedos comenzaron a presionar los símbolos uno por uno, mientras esquivaba destellos cegadores y corrientes de aire frío que intentaban desorientarla.

El enemigo físico apareció nuevamente desde un lateral, moviéndose silenciosamente entre las sombras.

—V-27 —dijo con voz fría—. Todo lo que ves puede ser falso. ¿Confías en tu mente o en tus ojos?

Elara tragó saliva.

—Confío en mis visiones —respondió con firmeza.

Cada símbolo que presionaba parecía emitir un sonido distinto. Algunos eran pitidos suaves, otras vibraciones más fuertes que casi le hicieron perder el ritmo.

De repente, un panel lateral comenzó a proyectar imágenes: recuerdos falsos de su infancia, mezclados con sombras de Mateo y V-26.

—¡No! —susurró Elara —. No puedo dejar que esto me confunda.

V-26 se acercó rápidamente.

—Concéntrate en lo que viste, no en lo que quieres creer.

Elara respiró profundamente y volvió a enfocarse en la secuencia de colores y morse.

—Rojo… azul… verde… amarillo… —dijo lentamente—. Morse: … – .- / .-. ….

Presionó el último símbolo.

Un pitido largo y constante confirmó que la secuencia era correcta.

La puerta final del laboratorio se abrió lentamente, revelando una sala iluminada tenuemente.

Pero justo cuando pensaron que podían respirar, el enemigo apareció en el centro de la sala.

—Impresionante —dijo—. Pero esto no termina aquí.

Elara miró al hombre, su corazón latiendo con fuerza, pero sus visiones claras.

—Entonces muéstrame lo que sigue —dijo—. Estoy lista.

V-26 respiró hondo.

—Ahora veremos si el Proyecto Lumen puede manipular no solo la mente, sino también la realidad.

La tensión alcanzó su punto máximo.

Porque la verdadera prueba de Elara aún no había comenzado: decidir entre lo que era real y lo que era ilusión, mientras el enemigo físico y psicológico los rodeaba.



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En el texto hay: psicologico, mistero, suspens

Editado: 18.03.2026

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