La sala final del laboratorio estaba silenciosa… demasiado silenciosa.
Elara avanzó con cautela, sus ojos recorriendo cada sombra.
El enemigo permanecía inmóvil en el centro, observándolos.
—V-27 —dijo con voz fría—. Ahora veremos qué tan confiable es tu mente.
De repente, la sala cambió.
Las paredes parecían moverse, los símbolos en el suelo brillaban y desaparecían intermitentemente.
Las luces se alternaban con tonos rojos y verdes.
—Esto… no puede ser real —murmuró Elara —.
V-26 colocó una mano sobre su hombro.
—Recuerda: confía en tus visiones, no en lo que quieres creer.
Elara respiró hondo.
Sus visiones aparecieron más claras que nunca: los patrones correctos de colores, los códigos morse y los símbolos antiguos.
Pero mezclados con ellos, imágenes de su infancia y de Mateo aparecían distorsionadas.
—Intentan confundir mis recuerdos —susurró—. Hacerme dudar.
Un pitido suave llenó la sala.
Un mensaje apareció proyectado en la pared, en morse y en símbolos antiguos.
Elara lo leyó rápidamente.
"No todo lo que ves es lo que fue. Confía en lo que aún recuerdas."
—Eso… eso es de Mateo —dijo ella, con el corazón acelerado—. Él dejó una pista.
V-26 asintió.
—Entonces podemos usarla. Él sabe que esto va más allá de los códigos: es tu mente la que están atacando.
Elara respiró hondo.
—Bien. Ahora debo filtrar la ilusión de la realidad.
El enemigo avanzó lentamente, provocando que las sombras se alargaran y se mezclaran con los patrones en el suelo.
—No puedes escapar de tu mente —dijo—. Cada visión que tu cerebro produce puede ser usada en tu contra.
Elara cerró los ojos por un segundo.
Sus visiones se reorganizaron.
Ahora podía diferenciar los patrones correctos de las ilusiones.
El mensaje de Mateo brillaba en su memoria: confiar en lo que realmente recuerda.
—Rojo… verde… azul… amarillo… morse: – .- … / .-. … —susurró, concentrándose.
Presionó los símbolos en orden.
La sala vibró levemente, pero los patrones de ilusión desaparecieron.
El enemigo retrocedió, sorprendido.
—Impresionante —dijo con voz grave—. Pero aún queda más.
V-26 respiró hondo.
—Acabamos de pasar la primera prueba psicológica intensa. Pero la siguiente… será aún más difícil.
Elara miró a su alrededor.
Las paredes proyectaban símbolos que combinaban colores, morse y jeroglíficos, cambiando rápidamente.
—Cada segundo cuenta —dijo ella—. Y debemos mantener la mente clara.
Una puerta se abrió al fondo de la sala.
Allí, un nuevo nivel de secretos del Proyecto Lumen los esperaba.
—Vamos —dijo V-26—. El juego apenas comienza.
Elara asintió.
Su mente estaba lista.
Su memoria y visiones eran ahora su única arma para sobrevivir
Editado: 18.03.2026