La Vida Que Yo EsperÉ

JUNTOS, PERO NO REVUELTOS

Carmen sale de su casa, y al ver a Jorge con el niño limpiando el frente de su casa, les dice:

— Buenos días.

Jorge mira la vecina, y le responde:

— Buenos días vecina, ¿cómo esta?

— Bien, veo que el niño salió igual de trabajador que el papá.

— Así es.

Salomé abre la puerta, y le dice a Carmen:

— Buenos días.

— Buenas Salomé, aquí viendo a tus hombres trabajando y embelleciendo tu frente de tu casa.

Salomé se sonríe al verlos trabajar, y le dice a Carmen en forma de juego:

— Hay los tiene, se los regalo.

Carmen se ríe bastante, y yéndose a trabajar, dice:

— Ustedes hacen una familia muy bonita, conserven su esencia.

En ese instante, Carmen se despide de todos. Cuando Jorge se levanta y le expresa a Salomé:

— Ya iba a terminar aquí para irte hacer el desayuno.

— No te preocupes Jorge, termina con lo que estás haciendo que yo hago el desayuno, ah, y cuida a Miguel.

— Como usted ordene mi general.

Salomé se sonríe, y dice:

— Amaneciste muy chistoso.

— Arrepentido por haberte dicho esas cosas ayer.

— Ya Jorge, eso ya paso... ¡mira a Miguel!

En ese momento, Miguel intenta irse a la calle. Cuando Jorge lo coge, diciéndole:

— Te atrape jovencito...

Minutos más tarde, todos están desayunando. Cuando Salomé le expresa a Jorge:

— Anoche casi no pude dormir.

Jorge come un pedazo de pan, y le pregunta:

— ¿Por qué?

— Te parece poco todo lo que estamos viviendo, yo me acuesto en la cama y siento que estoy durmiendo en una casa ajena.

— Para serte sincero Salomé, a mí también me pasa lo mismo... solo tenemos un mes de plazo y tenemos que encontrar trabajo como sea.

— No podemos dejar que el banco nos quite la casa...

Dos meses después, Salomé y Jorge no pueden pagar el primer ni el segundo plazo que dio el banco. Y tuvieron que afrontar la realidad y desocupar la casa.

Barrio Vista Hermosa, los padres de Jorge reciben a Salomé y al niño de buena manera. Cuando Cristina carga a Miguel, diciéndole:

— Pero que nieto tan hermoso tengo.

Salomé le dice a Fabian y a Cristina:

— Gracias por recibirnos, les prometo que esto va hacer temporal. Hasta que Jorge y yo consigamos trabajo.

Fabian mira a Salomé y a su hijo, y dice:

— Esta casa también es de ustedes, se pueden quedar todo el tiempo que quieran.

Jorge y Salomé le dan las gracias a Fabian y a Cristina, y terminan de entrar sus pertenencias a la casa.

Totalmente devastada por dejar su casa en esas condiciones económicas, Salomé se sienta en una de las sillas de la sala. Y ve a todos hablar, y siente las voces de todos como si estuvieran lejos. Cuando cae al suelo.

Rápidamente, Jorge y Fabian llevan a Salomé a la que va hacer su habitación, mientras Cristina trae una botella de alcohol y la pone a oler durante varios segundos.

Salomé reacciona. Cuando Cristina le dice:

— ¿Estas embarazada?

Al mismo tiempo, Jorge y Salomé le dicen a Cristina:

— ¡No!

Fabian se sonríe un poco, y le expresa a su hijo:

— Darle un hermano o hermana a Miguel no es malo, creería yo que está bien, para que Miguel tenga con quien jugar.

Jorge le responde a su padre:

— Pero no ahora, la situación que tenemos es... es complicada.

Cristina acomoda a Salomé y le expresa:

— Te vamos a dejar sola aquí. Para que descanses.

Jorge le pregunta a Salomé:

— ¿Ya te encuentras bien?

Salomé acomoda su almohada, y le responde a su esposo:

— Ya estoy bien, no hay nada que preocuparse.

En ese momento, Fabian, Cristina y Jorge, dejan a Salomé en la habitación, mientras ellos se van hablar a la sala.

Pensando en su futuro, Jorge les expresa a sus padres:

— La verdad es que no teníamos a donde ir y no quería molestarlos, pero la situación nos obligó.

Cristina juega con Miguel, y le dice a su hijo:

— Jorge, otra vez con eso, ya te dijimos que nosotros estamos muy gustosos con su presencia... el espacio no es tan grande, pero aquí cabemos todos.

Fabian carga a Miguel, y dice:

— Además, estábamos pidiendo agritos que este señorito visitara más a sus abuelos... no te preocupes hijo, todo va ir bien.

Días después, Cristina pone a Salomé a hacer todos los oficios de la casa sin que ella mueva un dedo, mientras Jorge busca que hacer para trabajar en el centro de la ciudad.

En ese momento, Salomé se sienta a descansar en el sofá a darle de comer a su hijo, y a ver televisión. Cuando Cristina se enfada con Salomé, y le dice:

— ¿Qué estás haciendo muchacha? Todavía hay ropa por lavar y oficios en la cocina que terminar.

Salomé pierde la paciencia y se levanta del sofá, y le dice a su suegra:

— ¡Óigame señora! Yo no soy su cachifa, yo soy la esposa de su hijo y merezco respeto, acepto que estoy viviendo en su casa, pero eso no le da derecho de abusar de mí, todos los oficios los hago yo y usted no hace nada.

— No te vengas a quejar Salomé, no creas que tu estadía aquí va hacer gratis, tienes que trabajar.

— Pero no aquí con usted.

En ese instante, Fabian alcanza a escuchar la discusión. Y entra a la casa, diciendo:

— ¿Qué es lo que pasa aquí?

De inmediato, Salomé carga a su hijo y se va para su habitación. Cuando Fabian se acerca a Cristina, y le dice:

— ¿Tu estas maltratando a la esposa de Jorge?

— No, solo le estaba diciendo que ayude con los oficios de la casa, se la pasa viendo televisión, mientras yo me mato con todo lo que hay que hacer en esta casa.

— Yo no puedo creer que yo venga del trabajo y te encuentre en esas, yo no te creo Cristina, deja a esa muchacha en paz.

En la habitación, Salomé llama a su amiga Emily por medio del WhatsApp, y le dice:




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