Lilith
Tres días después de la entrevista a Matthew Lennox, la cual tiene a mí jefe encantado, estoy buscando desesperadamente en internet un coche, es algo que debo conseguir más pronto que tarde si no quiero dejarme el sueldo en servicios de transporte, y obviamente, no quiero comprar uno nuevo...
Odio todo lo que esta pasando.
Nubia está sentada tras la pantalla del ordenador portátil sin quitarme la vista de encima, quiere jugar, pero realmente necesito solucionar esto. Tomo un ratoncito de cuerda que le compré recientemente y lo pongo en marcha, la gata salta de la mesa e inicia su persecución, mientras puedo seguir comparando ofertas. Quizá deba pedir ayuda a Tim para que me lleve a ver los coches que mejor pinta tienen, soy una negada para esto.
Tomo mi móvil para llamar a mi compañero, al cual debería hacer un altar por ayudarme o quizá comprarle cerveza, y veo un mensaje que no había oído llegar.
<< Adele Haas ha aceptado reunirse contigo hoy a las tres y media.>>
Hago una pausa mirando el reloj y compruebo que faltan dos horas para ello.
<< Por cierto, soy James.>>
<<Se puntual, me está haciendo un favor.>>
A los mensajes les acompaña una dirección y un número de teléfono. Sin pensarlo dos veces bajo la tapa del ordenador y corro a prepararme. He tenido suerte de ver el mensaje.
Dos horas después, con mi portapapeles y tan arreglada como para una entrevista de trabajo, estoy esperando en la recepción de la oficina de Adele Haas.
Los nervios me están comiendo por dentro mientras espero en la lujosa sala de espera de la abogada. El lugar es sobrio, elegante, con muebles grises y paredes claras que transmiten calma. Me siento en el sillón, cruzo las piernas y repaso mentalmente los puntos que quiero tratar.
En la mesa hay revistas de derecho y negocios, todo perfectamente alineado. Hay una planta en la esquina, alta y silenciosa, como si también esperara algo. La secretaria me ha recibido con amabilidad, sin excesos.
Estoy aquí para poner en marcha algo grande. Solo necesito claridad, estrategia… y una buena abogada. Desde que decidí poner fin a mí matrimonio con Sebastian, sabía que me enfrentaría a una batalla legal complicada. Mi esposo, a mi pesar, es un abogado con mucho poder en la ciudad de Nueva York, ya que pertenece a una de esas familias de dinero viejo, no se detendría fácilmente, eso sin mencionar que el cargo de su padre le favorece. Sin embargo, tengo la esperanza de que este abogado pueda ayudarme a conseguir el mejor resultado. Llegados a este punto, me sirve si la abogada no se echa para atrás con el caso.
La secretaria que me atendió al llegar, viene a buscarme, sigo a la chica que debe ser poco mayor que yo hasta un despacho acristalado, en el cual una mujer de aspecto decidido, con traje impecable de falda y camisa espera junto a la ventana. La chica me hace pasar anunciando nuestra llegada.
— Puedes marcharte, Pam, ya has acabado por hoy— la mujer le regala una sonrisa a su asistente y camina hacia mi extendiendo la mano— Encantada de conocerte, Lilith. Soy Adele— le devuelvo el apretón y camina hacia su silla sin dejar de hablar. — Fue una gran sorpresa enterarme de que James tenía una hija, aún no salgo de mi asombro. Tu padre hablo conmigo, somos buenos amigos desde que se mudó a la ciudad, puedes confiar en mi para representarte en este proceso.
— Mucho gusto, señora Haas — me siento en la silla que me indica con la mano frente al escrito cuando por fin me deja hablar. —Gracias por recibirme, significa mucho para mí que haya aceptado está reunión.
— Por favor, llámame Adele, la señora Haas siempre será mi madre. — Sonríe de forma tan cálida que solo transmite buenas energías, además de verse preciosa con las arruguitas que se forman junto a sus ojos. —Estoy aquí para ayudarte en todo lo que necesites.
— Si le soy sincera Adele, estoy un poco nerviosa por todo esto. Sebastian es un abogado poderoso, y sé que será difícil enfrentarlo en el tribunal, sin mencionar que tiene el respaldo de su padre y sus amistades.
— Entiendo tus preocupaciones, Lilith. Pero déjame decirte que me especializo en este tipo de casos complicados. Mi objetivo es ganar y luchar por los derechos de mis clientes. No me detengo ante nada para conseguir el mejor resultado posible.
—Eso es reconfortante. Quiero que se haga justicia y que esta situación termine lo antes posible.
—Descuida, Lilith. Haré lo que sea necesario para proteger tus intereses y conseguir un acuerdo justo. Primero, necesito que me cuentes todo sobre tu matrimonio y cualquier detalle relevante para el caso.
— Sobre mi matrimonio hay poco que contar, pasamos más tiempo siendo novios que una pareja casada.
— Bien, quiero oírlo todo.
Comienzo a relatarle a Adele todo sobre cómo conocí a Sebastian, nuestros baches, nuestros mejores momentos, lo que nos llevó al matrimonio. No me dejo nada, incluso le detallo minuciosamente el motivo que nos llevó al divorcio. Se siente bien contarle todo esto a todos, más a un desconocido que no importa si me juzga, pero aligera enormemente mi carga interior. Por su parte, ella escuchaba atentamente y toma notas, todo sin interrumpir.
—Gracias por compartir tu historia conmigo, Lilith. Ahora entiendo mejor la situación. Estoy convencido de que tenemos una base muy estable para proceder teniendo en cuenta el motivo de la separación.
—¿Crees que podemos ganar esta batalla legal?
Adele se inclina hacia adelante en el escritorio y cruza las manos bajo su barbilla. —Absolutamente, Lilith. Estoy segura de que se me ocurrirá una estrategia sólida y tengo un equipo de apoyo muy competente. Lucharemos cada paso del camino para conseguir el resultado que te mereces.
— Está bien...— miro el portapapeles sobre mi regazo y lo pongo sobre la mesa. — Creo que deberías tener esto, son todos sus correos, acuerdos de divorcio y algunas cosas más.
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Editado: 23.04.2026