Lilith
— Matthew — el toque en la puerta y una voz femenina me hacen despertar. —¡Matthew! — me remuevo y empujo el enorme cuerpo que descansa junto a mí e intento voltear para dormir otra vez, pero la voz no se detiene. Me palpitan las sienes. Despego la cabeza de la almohada y miro como el jugador a mí lado lentamente abre los ojos y suelta un largo suspiro. —¡Matthew, he preparado el desayuno! James me dijo que te despertara, tienes entrenamiento en dos horas. ¿Me estás escuchando?
— Ahora voy— responde con la voz áspera.
Me duele la cabeza, síntoma de la resaca, y la voz de esa mujer no ayuda, es aguda y demasiado alta. Miro el reloj y veo que son las ocho de la mañana.
— Mierda, me quedé dormida— poco preocupada y con pereza me incorporo en la cama, utilizo mis flojos brazos para despegar mi pecho del colchón, no me importa no ser elegante, no pretendo impresionar a nadie después de lo de anoche. Ambos sabemos que no volverá a llamar, nos curamos la picazón juntos. — Deberías haber avisado que vendría el ama de llaves, mi casa está vacía.
— No es el ama de llaves— dice Matt con esa voz ronca y pasa la mano por su pelo despeinándose aún más. Sus movimientos son aún más lentos y perezosos que los míos. ¿Qué mierda llevaba ese vino? — Es la novia de O'Donnell.
—¿Novia?
Es un shock enterarse de que tu propio padre está saliendo con alguien nuevo, y sin ser por el mismo, un día cualquiera rebuscando tu ropa interior en la habitación de un tipo x. ¿Lo había leído en la prensa? Sí, pero esperaba que fuera mentira.
— Mierda— gruñe levantándose de la cama, — no debí decir eso. No te ofendas, pero eres el enemigo.
— ¿Y eso por qué? — pregunto mientras me coloco la ropa con más fuerza de la que debería, la molestia que me producen sus palabras no es bien recibida tras le información que me ha compartido. Ni tras la resaca.
Matthew Lennox arquea una de sus perfectas cejas y pone una cara que pregunta totalmente un "me estás jodiendo". Pero no estoy para joder, tengo resaca y malhumor.
— Eres periodista.
— ¿Y eso que tiene que ver?
— Lilith, te acabo de contar un detalle sobre la vida de un individuo público— dice como si fuera obvio. —Dejaron de ser amigos hace tiempo, llevan saliendo un par de años o así, no estoy muy seguro, y nadie sabe que son una pareja estable, todos creen que son amigos. Es una primicia. Con eso podrías dejar por los suelos todas sus declaraciones sobre una amistad.
Lennox toma unos pantalones deportivos del pequeño vestidor y sale colocándoselos, mientras yo busco uno de mis pendientes entre las sábanas.
— Me ofende que todos me tengáis como una rata en busca de información, gracias— me coloco el pendiente, tomo mi bolso del suelo y camino hacia la puerta. — Será mejor que la entregas, no quiero que nadie me vea salir de aquí.
No es necesario golpear más mi orgullo está mañana. Sin duda, está siendo el mejor despertar en años, con resaca y siendo insultada. Definitivamente mi vida aún puede mejorar. Evalúo a mi anfitrión, parece sufrir el mismo mal que yo, y sabiendo que tendrá entrenamiento en unas horas me alegro muchísimo, ojalá vomité mientras corre. Finalmente, Matthew parece reaccionar y camina en mi dirección.
— Emm, si, buena idea— solo con sus pantalones sale de su habitación y al rato oigo como habla con la mujer.
Intento salir sin hacer ruido, consigo que el parqué no chirríe bajo mi peso, finjo ser un ninja. Llegando al salón veo, mientras me escondo tras la pared que divide el pasillo, a Matthew de espaldas y a una mujer rubia frente a los fogones también de espaldas a mí. El jugador mira sobre su hombro y le hago señas para que eche a la mujer. Me levanta una mano con tres dedos hacia arriba en un gesto que no entiendo.
— ¿Amanda, podrías darme otro vaso de ahí arriba? Este tiene una mancha.
— Claro— habla y va hacia el otro pasillo, lo cual tomo como mi señal para huir hacia la puerta, dos pasos más y estoy fuera. — Matthew sabe...— la mujer con la banqueta se detiene junto a la cocina y saluda. — Hola—me detengo, maldiciendo por dentro, ella intercambia una mirada entre el jugador y yo. — Amiga de Matthew supongo.
— Ya me iba— con la mejor sonrisa tensa que puedo regalar, voy hacia la puerta, pero la mujer me detiene.
— ¡Quédate a desayunar! — grita demasiado deprisa sobresaltándome.
— Tengo prisa— miento. — Mi gato está solo.
— Si mi intuición no falla, lleva solo toda la noche— dice la mujer utilizando la banqueta que traía en las manos para tomar una taza de lo más alto del armario.
— Bueno...— miro a Lennox en busca de ayuda, pero se mantiene en silencio. El muy maldito mira como la mujer sirve café junto a él y se encoge de hombros.
— Aquí, chica. —Frunzo los labios y la mujer me sonríe más aún, empieza a parecerme cargante. Soltando el bolso y la chaqueta sobre el sofá a medio camino, me dirijo hacia el taburete libre donde se me indico sentar y entrecierro los ojos en dirección al traidor. — Soy Amanda, por cierto.
Pero mierda, la conozco, no necesita presentación.
—Erin— respondo tomando su mano.
La novia de mi padre voltea para continuar cocinando y Matthew se inclina hacia mí susurrando.
— La idea era que no te viera.
— Esa era mi intención, pero alguien no sabes distraer, menos ayudar.
—Lo hice bien, que iba a saber que esa dichosa cosa estaba en el pasillo— frunce las cejas—¿Y para que mientes?
— No lo hago.
— ¿De verdad, Erin?
— Es mi segundo nombre— gruño.
— Aquí tenéis. — Ambos sonreímos a Amanda fingiendo que nada ocurre cuando pone dos platos con tortitas frente a nosotros. — Matthew, no le digas a James que me salté tu dieta.
— Tenemos un secreto, Amanda.
¿Solo uno? Ya puedes rezar todo lo que sepa para que concretamente su querido entrenador no sepa quién estuvo por aquí. Al menos indicio de que mi padre sabe algo, mataré a Matthew.
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Editado: 15.05.2026