Lilith
Quiero matar a Marcus. Resoplo. Debo matar a Marcus. Vuelvo a resoplar. Elon me odiara solo un ratito. Resoplo. Nos libraré de él.
— Dos más. ¡Venga! — Hago las sentadillas número diecinueve y número veinte antes de dejar caer la barra con todo su peso sobre las sujeciones. — Sabía que podías.
Ruedo los ojos y me deshago en el suelo. Con gran dificultad, intento estirar mis piernas sintiendo todo tenso y tembloroso.
— Creo que puedes otra serie con cinco kilos más.
Finjo llorar y me tumbo hacia atrás en el tapiz acolchado, pretendí descansar al máximo antes de ceder a la petición de Marcus. Claro que puedo hacerlo, pero estoy en las ultimas, cuando salga de aquí solamente seré un amasijo de dolor.
— No tienes límite, Marcus — dice una voz masculina y no me hace falta abrir los ojos para saber quién es.
— Cariño, creo que por hoy es suficiente. —Hago un puchero quejumbroso al oír a también la voz de Elon. — Vas a matarla.
Mi salvación. Yuhuu.
Ni en mi mente tengo la fuerza necesaria para parecer sarcástica, estoy drenada por hoy.
— Solo ha hecho tres series. — Se queja Marcus.
— ¿De cuántos kilos?
Elon lo mira alzando una ceja mientras me siento para no parecer un despojo rojo y sudoroso.
— Treinta.
—¿Contaste la barra?
Marcus entrecierra los ojos en dirección a su chico. Sabe que ha sido pillado. Sin embargo, no voy a defenderlo, pero tampoco me arrepiento de dejarlo llevarme al límite, me encanta que me exprima.
— No, per...
— Entonces dale un descanso.
— Puedo hacer una más — quiero presumir y sacar mi chulería, solo que en mi interior conozco la gran verdad, lloraré si debo seguir entrenando.
—¿Estás segura?
— Si, hemos alargado las series para hacer una más corta con más peso, íbamos a probar que tal me va.
— Pareces al borde de un colapso — Matthew alza una ceja recriminatoria.
— Bueno... Llevamos una hora entrenando, es lo normal, si no estuviera cansada, no sería productivo— me encojo de hombros. — Lo que me recuerda, que alguien dijo que tendríamos una cita y por lo que tengo delante, hasta ahora mismo, no hay ni rastro de que la proposición siga en pie.
—Me apunte para colarme en una comida, pero he cambiado de idea.
—¿No sería después?
— Iba a serlo, pero olvidé que hoy teníamos que grabar un spot promocional para la asociación— Matthew rasca su nuca y mira a Elon. — Me siento fatal de no haberlo recordado después de que todos lo hicisteis de forma voluntaria.
— Tío, está olvidado, sin rencor, te intercepté a tiempo.
— Si no me hubieras buscado, Anderson me habría colgado de las pelotas.
— Entonces me deberás dos favores.
— Idiota— Matthew centra su atención en mí y mete las manos en su chaqueta vaquera, yo sigo su movimiento con la mirada, dándome una excusa perfecta para escanearlo un poquito. Viste un pantalón negro con una sudadera blanca, bajo la chaqueta, que complementa su personalidad relajada. — a lo que iba, Lilith, te puse un mensaje.
— No tienes que darme explicaciones. — Y es totalmente cierto, somos dos personas independientes pasando tiempo juntos, no nos debemos nada. — No he leído nada, lo siento, pero lo digo en serio, tienes obligaciones y compromisos que cumplir, no voy a enfadarme. Bueno, quizá hoy no porque estaba con Marcus y porque es culpa mía no mirar el teléfono desde el desayuno— soy sincera, porque en otra ocasión me habría enfadado muchísimo. Tiendo a ser un poquito rencorosa. — Sin embargo, fuiste tú quien puso empeño en quedar, pero no tenías que ver esto.
Señalo mi cara, sudorosa y una roja por el esfuerzo.
— Yo lo tengo que ver todos los días...— se queja Marcus, el cual recibe un pequeño golpe con el codo de mi parte en la rodilla.
— No lo entiendes, no te estoy cancelado — Matthew parece divertido por mi desconcierto. — He decidido que vamos a adelantarlo y hacer algo muy diferente.
— Bien— Elon pone las manos sobre los hombros de su compañero. — Todo aclarado, Matthew es un gilipollas despistado que no sabe dónde tiene la cabeza y Lilith es un tomate vergonzoso. Ahora tu— me señala, — a cambiarte al vestuario. Y tú, — señala a Marcus— ve recogiendo y lo mismo que ella. Daros prisa que tenemos planes.
—¿A dónde vamos? — Apenas puedo hablar sin queja mientras despego mi culo del suelo.
— Marcus y yo iremos a comer con mi madre. A ti no sé dónde te llevará Matt, pero envíame tu ubicación durante las próximas horas por si te asesina y debo llamar a la policía.
— Marcus y yo íbamos a comer juntos— me quejo.
— Cambio de planes, Lilith, Matt tiene una sorpresa y yo una madre que hace unos postres increíbles.
— No es tan malo pasar tiempo a solas conmigo ¿sabes? — Matthew quiere parecer dolido, peor si algo he aprendido observándolo en nuestra cena, es que si su mejilla tiembla un poco es porque algo le hace gracia y no quiere hacerlo notar.
— No quería decir eso.
— Da igual, tengo un plan genial, se me ocurrió anoche, si no quieres venir lo haré solo.
— Te aseguro que no te decepcionará— ríe Elon doblando unas cintas que antes estaban en el suelo.
— Bueno... Subiré a casa a prepararme, tu ayúdales a recoger— le pido a Matthew, el cual no pone objeción.
— Ponte ropa cómoda.
— ¿Es obligatorio conjuntamente contigo? — Bromeo
— Sería un punto a favor.
Me alejo, guardando para mí lo que podría hacer con los puntos a favor. A veces ser grosera me sale natural y no es el momento. No hay tanta confianza.
🌸 🏈🌸
Horas después, tras una comida en un pequeño restaurante a las afueras y muchas preguntas referentes a mi inminente secuestro, me encuentro frente a Matthew, que se coloca un gorro de lana y unas gafas de sol completamente despreocupado. Aún que debo mencionar que nuestro kit de pasar desapercibido es más parecido a dos idiotas con mucho frío.
#1039 en Novela romántica
#389 en Chick lit
amor desamor, problemas familia, jugadores de ftbol americano
Editado: 15.05.2026