El timbre marcaba el inicio de la sesión. Los estudiantes se dirigían hacia su salón correspondiente, con los hombros caídos y sonrisas que se desvanecían a cada paso, mientras que en los pasillos, las conversaciones irrelevantes eran sustituidas por discusiones sobre el horario escolar. Antes de cruzar la puerta de entrada, Ray notó la placa de identificación, que contenía el nombre 2-C. Fue recibido por un espacio ordinario, con mesas alineadas en filas y una pizarra verde tradicional. En el fondo, se ubicaban estantes funcionando como almacén de libros y materiales educativos.
Era apenas su primer día en el segundo año del Instituto Superior. Todo un curso había trascurrido desde que llegó siendo un nuevo estudiante de trasferencia, y se destacó rápidamente por su carisma y aspecto: era visualmente apuesto, rubio y de mirada profunda. Sus ojos parecían tener la capacidad de analizar a las personas con sólo unas pocas palabras.
A poco tiempo de haberse presentado frente a la clase, luego de su incorporación, Sekai le ofreció su ayuda. Primero como guía para mostrarle la escuela, luego como compañera de estudio y finalmente, lo integró a su grupo de amigos.
Sekai Kazuki era la delegada de la clase. Una chica extrovertida, con confianza de sobra en sí misma y un cabello castaño claro al cual le había teñido las puntas de rojo.
Ray, al verla parada frente a todos los estudiantes, pronunciando un discurso motivacional de inicio, recordó cuando le enseñó el edificio escolar. Ella hablaba maravillas de las instalaciones, mientras él pensaba que no era mejor que el anterior colegio en el que había estado. Aún así, le sonreía y asentía.
La preparatoria estaba construida en tres pisos, con una fachada moderna, suelo pavimentado, y en general, rodeada por un muro de aproximadamente un metro de alto. Había arbustos decorativos plantados alrededor de la entrada principal y en la parte superior del edificio se podía ver una azotea, usada a menudo por los estudiantes como punto de reunión, sobre todo en horarios del almuerzo. Sekai solía invitar a sus amigos cada vez que tenía oportunidad, e incluso en ocasiones, Ray permanecía allí para saltarse la primera clase después del receso.
En la parte posterior del edificio se apreciaba un jardín bien cuidado, atendido por los propios estudiantes, y en un espacio apartado, siempre a la sombra, se hallaban varios bancos donde los alumnos podían sentarse, reunirse y disfrutar de su tiempo libre.
Aburrido de escuchar el mismo discurso de bienvenida, pero esta vez, dado por la profesora, prefirió hacer un recuento de las caras que ya conocía. Muchos de sus compañeros chateaban con sus celulares debajo de las mesas o conversaban en voz baja entre sí. Solo unos pocos eran los que se estaban tomando en serio la tarea de prestar atención. Y entre esos pocos se hallaba Fuyuka.
Aquella joven de diecisiete años era la mejor amiga de la delegada de clase. Su presencia a menudo se diluía en el ambiente escolar y sus ojos verdes estudiaban hasta el más mínimo detalle de sus alrededores, cuando nadie la estaba viendo. En ese momento, Ray notó como ella jugueteaba con sus dedos sobre el lazo azul pequeño, que era parte de la camisa de mangas largas oscura del uniforme femenino.
El uniforme de las chicas también se componía de una falda cuadriculada azul, y en el caso del de los chicos... al parecer se habían quedado sin ideas de diseño, porque solo constaba de una camisa de mangas largas y pantalones, en tonalidades deprimentes, según Ray, aunque los profesores decían que era formal.
El primer día de clases se tomaba como una presentación de lo que sería el nuevo curso. Pero solo fue una repetición de lo que ya habían dicho durante el primer año. Luego de terminar el discurso, la profesora repasó el reglamento escolar y se despidió cortésmente para comenzar con la hora de clase que correspondía.
Fueron largas sesiones de introducción a las nuevas asignaturas. Ray giraba ligeramente su cabeza cada cierto tiempo al reloj, que parecía estarse burlando de su falta de paciencia. En contraste, la puerta se convirtió en una invitación tentativa y a pesar de todo, mantuvo su aparente atención a las lecciones.
En la tarde, recogió sus libros y los guardó en la mochila, listo para marcharse. Cuando se acercó a la puerta, Sekai lo interceptó para invitarlo a la cafetería del centro comercial, mientras los demás se adelantaban para reservar una mesa.
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El lugar tenía un aire de modernidad, y contenía filas de mesas de madera, además de sillas cómodas adornadas con cojines estampados. En el lado contrario se encontraba la barra de café, de superficie de mármol. Encima reposaban las máquinas de preparación y las tazas, que se acomodaban dentro de los estantes del fondo. Un menú estilo pizarrón colgaba de la pared, conteniendo la inscripción “COFFEE MENU” y muchas opciones de bebidas, postres y comida rápida.
—¿Y los otros? —preguntó Ray, mientras se sentaba a la mesa.
—Kaiya no pudo venir porque tenía planes, y Mizumi dijo que tenía cosas que organizar —aclaró Kouki, otro de los amigos de Sekai.
Kouki Hayashi era, en definición de Ray, una persona fácil de olvidar. No era tímido como Fuyuka, más bien se acercaba en personalidad a Sekai, sin embargo, su cabello oscuro y ojos negros lo hacían fundirse con todos los demás estudiantes.
—Yo pediré hamburguesas y soda de melón para mí y Fuyuka ¿Estás de acuerdo? —mencionó Sekai.
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Editado: 10.08.2026