Los exámenes habían finalizado. Para los estudiantes, significaba un respiro y la posibilidad de vacaciones próximas, aún cuando habían algunos reprobados que debían presentarse a clases extras y a un examen de recuperación. Sekai se hallaba feliz por sus resultados, y Mizumi tenía cierto aire de orgullo, pues había conseguido que Kouki aprobase todas las materias, incluso bromeó con él al decirle que esas serían las mejores puntuaciones de su vida.
Kouki había marcado el día acordado de la excursión en el calendario de su cuarto. Con el paso de las semanas, la fecha estaba cada vez más cerca y todos se preparaban para eso.
Sekai había decidido probar un outfit muy parecido al que usó la vez pasada. Antes de salir, revisó su mochila por tercera vez. No quería olvidar nada, llevaba un termo con agua, una linterna y algunos comestibles. Mientras tanto, Mizumi discutía con Alice sobre si debía llevar otro mantel por si acaso. Ella le decía que era demasiado precavido.
El día acordado, Ray fue el primero en llegar. El punto de encuentro era el parque urbano que estaba antes del bosque. Él se quedó esperando junto al banco de madera, que quedaba justo antes de llegar a una fuente circular que marcaba el centro de la zona.
Permaneció unos segundos mirando el cielo sin expresión. Las nubes seguían su movimiento con lentitud, y las hojas de los árboles se mecían al ritmo del viento, dejando escapar las hojas más pequeñas de sus ramas.
—Ray, llegaste temprano
La voz de Mizumi interrumpió el momento de calma, pero su vista se posó de inmediato en la niña que lo acompañaba. Ella tenía el cabello negro, igual que el de su hermano, pero recogido con un lazo rojo. Llevaba un vestido compuesto, que a simple vista parecían prendas por separado.
—Ah, sí, ustedes no se conocen. Te presento a mi hermana menor, Alice
Él chico de lentes puso una mano en la espalda de la niña
—Alice, este es uno de mis compañeros de estudio, Ray.
—¿Del que siempre te quejas por sacar buenas notas sin estudiar?
El joven se quedó de piedra. Demasiado tenso y avergonzado para si quiera dirigir la mirada al otro chico. En cambio, la expresión de Ray seguía siendo seria. No por lo que ella había dicho, sino porque ella estaba allí.
A pocos minutos, los demás fueron integrándose, siendo la profesora y la asistente, las últimas en llegar. Cada uno de ellos iba vestido para la ocasión, con excepción de Kaiya, que llevaba puesta una blusa de mangas cortas y una falda rosada por encima de las rodillas, aunque al menos llevaba tenis.
—¿Cómo planeas ir a explorar un bosque con eso? —criticó Sekai, poniendo sus manos en la cintura.
—¿Eh? ¿Qué tiene de malo mi ropa?
—Cuando vas a un lugar con tantos insectos, lo mejor es ponerse otro tipo de ropa —aclaró al ver que la chica genuinamente creía que era una buena idea.
—La pequeña Alice trae una ropa parecida —intentó replicar.
—Pero ella está más cubierta —intervino Mizumi de inmediato.
Todos se rieron un poco de la situación. Fue entonces que Kaiya se percató. Era cierto que los demás estaban vestidos de forma casual, pero al mismo tiempo preparados para una exploración.
Mizumi, Kouki, Ray y Fuyuka traían puestos pantalones largos, y camisas de mangas largas. Todos con diferentes estilos, pero dirigidos a la misma función. Sin embargo, se preguntaban la razón del porqué Kyoko iba con un uniforme escolar que no reconocían, mientras que Miyura, traía puesto uno de sus típicos vestidos de colores claros.
Ray tuvo un pensamiento breve al ver a la hermana de Mizumi. Al inicio sólo estaba planeado que fueran los seis del grupo. Pero actualmente eran nueve, u ocho, si no se contaba a sí mismo. Estaba seguro de que a ella no le importaría y él tampoco era tan sentimental como para advertirles algo.
El viaje hasta llegar a la puerta misteriosa resultó ameno. Avanzaban compartiendo historias y leyendas, y alguna que otra broma sobre si estaban perdidos. El grupo recorría el sendero con paso constante, sin prisas. Sekai se mantenía adelante, guiándolos. Kouki hablaba sobre una historia que había escuchado en internet con Mizumi, que llevaba a Alice de la mano. Fuyuka caminaba en silencio, escuchando con atención.
Kaiya se detuvo a observar las flores que crecían entre las piedras en más de una ocasión. Miyura y Kyoko también caminaban entretenidas, conversando sobre temas variados.
Ray se mantenía al final del grupo, observando cada movimiento. Su mirada no había cambiado desde que llegó, y su expresión se mantenía sería, o aburrida en todo caso, como si realmente supiera la dirección en la que iban.
Al llegar al lugar, la mayoría del grupo se asombró, pues era una puerta que había aparecido de la nada y parecía estar pegada al suelo. Sekai ya la había visto antes. No sentía sorpresa, solo la satisfacción de haberla encontrado de nuevo. Ray tampoco reaccionó. Ni siquiera de forma leve. Su mirada pasó por la puerta sin detenerse, como si ya supiera que estaría allí. Nadie lo notó, porque él no necesitaba hacerlo evidente.
Sekai, entusiasmada, incluso les mostró a los demás como la cámara del teléfono no era capaz de mostrar la puerta.
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Editado: 30.08.2026