—No lloré en su funeral...
—Bueno, ¿eso cómo te hace sentir?—observé a mi psicóloga.
—¿Cómo me siento? No sé, me siento en blanco —empezó a escribir.
—¿En blanco?
—Sí, lo que sentís por alguien a quien no conoces, supongo.
La sesión de terapia fue larga, pero me siento igual que antes de entrar.
Llegué a mi casa, me pegué una ducha y fui a la cama. No para dormir, sino para recostarme.
Vi cómo mi mamá empezaba a llamarme. La primera vez solo miré cómo el celular que estaba al lado mío vibraba. La segunda ya ni siquiera lo vi. Y en la tercera atendí sin mirar.
—¿Cómo estás, amor? —preguntaba como si la pregunta pudiera quebrarme.
—...Papá murió.
Y por primera vez sentí que hubo alguien.