Las 100 rosas azules

Rosa 01:La rosa clandestina

Cruzó la dimensión que separa la realidad de la imaginación. Aeris duerme, atrapada en un olvido que no recuerda, pero siente. Yo soy Earis, y estoy despierta mientras paso de allá, ella despertara; Aeris.

Aquí, siempre, seré llamada Aeris.

Observo mi nueva vida. dejando vivir a Aeris para que ella no note el cambio de dimensión que hice.

Sigo el camino de Spring season, con pasos tranquilos, como si hubiera salido de un ensueño, que lleva al destino de mi hogar.

Árboles con flores rosadas invaden las hojas verdes. Los pajaritos de mi alrededor no dejan de cantar, ya que es temprano y ningún estorbo los espanta.

Durante el camino, me topo con una piedra de tamaño mediano, rocosa,

entre cristales relucientes, lilas y rosados color pasteles.

No me permite pasar al otro lado del camino; intentó

empujar, pero ni siquiera se mueve un centímetro, hasta

que pongo mi mano, con mi palma extendida, como si

fuera magia de la naturaleza. De inmediato, se abre con

el crujido de esa gran roca, se expande, y veo esa rosa

azul brillante en dorado, rodeada de pequeños brillitos

que flotan como polvo encantado, y no dudo en tomarla.

Cuando salgo, la piedra vuelve a cerrarse y después solo

se desvanece de mi vista lentamente. Confundida, sigo

mi camino; me doy cuenta de que la rosa sigue en mi

mano. Pienso que aluciné también eso, pero la rosa sí es

real.

¿Pues sí lo es, o porque sigue aquí?

Un rato, viendo los árboles verdes traspasar mi vista; al

fin llegó a mi hogar, en el jardín de un edén.

Así lo llamo yo.

Abrí las puertas de mi casa; a los lados hay dos plantas de

agave altas y blandas, mi puerta negra y placa plateada.

Entró por mi camino empedrado y rústico.

En mi patio adelante, entre el césped y la tierra lisa, hay

una hamaca blanca que la sostiene una palmera. Cuando

la veo, decido ir hacia ella; me acerco y me siento en mi

hamaca; parece que comienzo a quedarme dormida. En un rato, dormida, tuve un sueño extraño que casi no recordaba; solo lo dejé pasar y volví a dormir. Mis párpados se abrían y cerraban lentamente, como si lo

hicieran cuando querían.

Despierta otra vez, me di cuenta de que la rosa podría

marchitarse rápido si no le daba amor o un poco de agua.

Hice lo que debía, cuidar la rosa, ... y volví simplemente a

dormir; tuve otra vez el mismísimo sueño; esta vez

recordaba todo con claridad.

Recuerdo que estaba en un lugar tan blanco, que parecía

que estaba dentro de una hoja de papel. Vi cómo, entre

más caminaba, se iba formando mi sueño poco a poco,

pedazos de hojas negras, construyendo mi sueño.

Se volvió todo un color negro entre azul, una aurora y

destellos blancos; no había nada, estaba sola, ni una

persona a mi alrededor, hasta que me di cuenta de que

estaba soñando. No sé cómo obtuve la conciencia; sentía

que el sueño no tenía mucho sentido: podría pronto

despertar. Mis pensamientos podía escucharlos con eco.

Se escuchó un ruido fuerte de un escenario apagado y el sueño se volvió totalmente oscuro.

la claridad y la luz volvió en mi sueño, esta vez vi una roca más pequeña que recargaba con un recipiente,

frasco cristalino y bordes dorados, con una rosa adentro;

tenía brillos mágicos y un rosal azul. Me sorprendí,

agarré el recipiente que brillaba con esa rosa; en cuanto

tomé el recipiente, despierto, sí, así como lo que sucedió

antes, solo que esta vez en un sueño. <<¿Raro, no?.>>

Ya despierta, veo el jarrón de la rosa derramando en el

suelo.

<<Seguro la tiré mientras dormía, ya que dormí cerca de la

rosa.>>

<<<Debo recoger el jarrón.>>

—Mmm, me parec... —¿¡Que a esta rosa se le ha caído un

pétalo!?

Vuelvo a poner en su sitio el jarrón que cayó al suelo,

entre el césped mojado, con los pies entrelazados en el

césped, con los pies húmedos del agua esparcida.

Sujetó el jarrón café de cerámica con la rosa, en mis

manos, para colocarlo en un buró blanco que estaba

cerca de mi hamaca.

“Uno de patio claro.”

Entró a casa a preparar mi desayuno del día.

Me pongo a comer cereal de colores, reflexiono sobre lo

que había soñado, quedando un poco ida.

—No sé por qué lo siento tan importante.

<<Solo fue un sueño>>.

—Para estar pensando —mi voz salió chillonamente.

—¿Esto? —susurró con rabia—. Alzó y dejó caer mi palma

sobre la mesa, sin ver que mi mano se derrumbó por

accidente en mi desayuno.

Ahora, la leche se salpicó, y mi mano quedó entre la

leche de los cereales. Saqué mi mano y la sacudí.

Pero quedó pegajosa, y ahora toca limpiar esto.

<<En mi mente, no es la primera vez que me pasa esto, no

tiene sentido.>>

Entonces recuerdo lo inútil que me siento

cada vez que soñaba en mi mente.

Llegó la noche, había dormido durante la tarde.

Salgo afuera a ver el cielo estrellado que me esperaba allá afuera. Mire el cielo azulado, pensando en qué cosas son especiales en mi vida.

—No tengo a nadie—susurró mirando el cielo con nostalgia, como si hubiera presenciado antes una pérdida.

Qué es eso, miro al cielo con precisión.

Escucho un sonido de algo cayendo pero de un cuento de fantasías, una rosa azul traspasa mi vista y da un roce a mi rostro, sintiendo un flashback, de un recuerdo que no sé si he olvidado.

Veo un rostro, ojos azules, cabello azul, traje de un príncipe.

Despierto de golpe, con una sensación de haber despertado antes, que mi cuerpo antes de que pudiera despertar.

Cuando me doy cuenta estoy afuera, en el frío ligero de primavera, en la lona que me tendí para ver las estrellas.




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