Las armaduras plateadas - Máleran 4 | libro 4

Tercera Parte: Pérdidas

Capítulo 11

Tiempo:

18:21 pm, 15 de junio de 1987.

Lugar:

Cuartel de los Serotianos, Quinto Nivel, Condado de Tyrkub, Continente Ranmer.

 

Marci estaba llegando relativamente tarde a la primera de sus clases extracurriculares de los Sertotianos, hacía unos siete días le había pedido al Subcomandante Madir Qynj, si podía enseñarle a manejar una espada, el Serotiano no estuvo muy de acuerdo la primera vez, pero gracias a la recomendación del Galboreal: Ayalaka Hudun que había visto a Marci en acción en su última misión, Madir decidió darle una oportunidad a la Novata. Marci había tenido que esperar a que el Subcomandante terminase sus informes.

La joven de cabello negro se sentó en uno de los bancos al lado de la puerta de la oficina del Subcomandante. 

¿Cuánto tiempo me hará esperar? Pensaba Marci comenzando a perder un poco el interés. Por favor, Madir, necesito llegar a la biblioteca cuanto antes. Quiero ayudar a Airlath, Duelder y Kasenmu. Airlath había dejado que Marci llegase más tarde a la biblioteca (aquella tarde tendrían que buscar información sobre Ripper Gravana) para comenzar con la investigación que la Emperatriz Meyen Bogur les había asignado hacía un par de semanas. Últimamente, Airlath se había vuelto bastante permisiva con Marci. 

—Oye, Novata —dijo una voz que hizo que Marci saliera de sus pensamientos, era el Subcomandante Madir, ella comenzó a caminar detrás de él—. Quiero que sepas que solamente lo estoy haciendo como un favor hacia Ayalaka. 

—Sí. A la orden Subcomandante —contestó Marci con firmeza.

—¿Cuántas veces has tenido una espada en tus manos Novata? —preguntó Madir, ingresando en la puerta de la armería.

—La otra vez fue… Mi primera vez con una espada —Madir suspiró. 

—Muy bien, creo que vamos a necesitar bastante trabajo —dijo Madir mientras elegía cuatro espadas, no las está eligiendo al azar, pensó Marci. Los dos se dirigieron hacia el campo de pruebas y se subieron en uno de los escenarios—, tienes diferentes espadas para poder manejar —Madir sacó la primera (tenía las tres envainadas y aferradas a su cinturón) esta era de un grosor circular y fino casi parecía un pedazo de alambre al lado de la que había manejado en la misión. Madir hizo un par de estocadas rápidas que apenas Marci pudo captar—, es de las más comunes entre ciudadanos. Suelen portar estás clases de armas ya que no se necesitan muchos permisos por parte de los Galboreales, que no te engañen su pequeño tamaño; pueden ser mortales, una espada así de liviana puede ser muy rápida —explicó Madir mientras le pasaba la pequeña espada a Marci.

El Subcomandante sacó la siguiente, está tenía un aspecto más similar a la que había usado, pero su punta se curvaba hacia arriba, tenía un largo y un grosor mucho mayor a la anterior. Madir se la pasó a la joven Serotiana. 

—¿Tienes idea de dónde se suelen usar estás? —preguntó Madir mirando con curiosidad los toscos movimientos que hacía la Novata. Ella negó con su cabeza para dejar el arma quieta—, son usados por los Violetarios de la Nación de Martirian. Creo que se usaron hasta hace un par de décadas, aunque muchos otros todavía suelen usarlas, son muy buenas armas de defensa, pero su ataque solamente sirve para herir, no para matar a diferencia de la pequeña espada que te mostré recién. Y por último tenemos la espada de acero, es el más convencional y el que usaste en la misión —Madir desenvainó la última espada, era la más larga y ancha de todas, aunque también la más chata, tenía filo de ambos lados y su peso se notó cuando Marci la agarró por el mango—. Tienes que decidir cuál vas a usar, ya que el peso tiene mucho que ver y no va a ser fácil cambiar de arma una vez hayas aprendido con otra. 

—¿Cuál me recomiendas tú? —preguntó Marci, mientras daba numerosas lentas estocadas al aire. 

—Si nunca hubieras tocado una espada —contestó Madir—, te diría que puedes usar la primera, pero como has demostrado, al menos por el relato de Ayalaka que puedes manejar una espada más grande, te diría que empieces con esa misma —Madir señaló a la espada que Marci tenía en sus manos—, además se te hará más sencillo el día de mañana si quieres manejar un arma menos pasada. 

—Bien —dijo Marci—, parece que usaré está nomas. 

—Buena elección Novata —contestó Madir—. Tienes dos formas para atacar y una sola para defenderte —expresó Madir tomando la primera espada que le había mostrado a Marci, levantó la espada por delante de su rostro lo más rápido que pudo—, eso puede tomarse como una postura defensiva, ¿Ves mis piernas? —preguntó el Subcomandante, una de sus piernas se encontraba detrás, mientras que la otra adelante, todo su cuerpo se encontraba de costado—, tienes que dejar todo tu peso sobre la pierna de detrás ya que te encuentras parando un ataque y necesitas todo para detenerlo, y en cuanto al ataque tienes que poner todo tu peso y fuerza en la otra pierna e intentar avanzar, siempre avanzar, el segundo movimiento de ataque puede ser el vencedor pero también puede dejarte totalmente desprotegida, no es más que una simple —Madir empujó repetidas veces la diminuta espada horizontalmente—, estocada, rápidas y feroces. Con un simple movimiento de tu enemigo pueden dejarte desarmada. 

—¿Y me vas dejar elegir qué puedo practicar? —preguntó Marci con brillos de entusiasmo en sus ojos marrón claro. 




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