De vuelta en el bullicio del Gremio, el ambiente había cambiado ligeramente. La hora del almuerzo había terminado y los aventureros se preparaban para salir o regresaban de sus encargos matutinos. El aire estaba cargado de expectativa.
Rury se dirigió hacia la pared derecha del gran salón, donde una multitud se agolpaba frente a dos enormes tablones de madera. El primero, el más grande, estaba cubierto de pergaminos con sellos de colores: El Tablón de Misiones. Cazabestias, recolección de hierbas, escoltas... había de todo. Pero Rury pasó de largo. No podía tomar una misión si no tenía con quién hacerla.
Se detuvo frente al segundo tablón, un poco más pequeño pero igual de caótico: El Tablón de Reclutamiento.
—Vaya... —susurró Rury, viendo la cantidad de papeles clavados unos sobre otros—. ¿Es así de fácil? ¿Solo arrancas un papel y consigues un equipo?
Comenzó a leer las solicitudes, buscando alguna oportunidad. Sus ojos recorrieron las primeras filas, las que estaban a la altura de la vista, y su ánimo decayó un poco.
"Grupo 'Los Rompehuesos' busca Clérigo experto. Requisito mínimo: Rango Plata." "Se busca Tanque con armadura encantada para incursión en Nido de Wyverns. Rango Oro indispensable." "Mago de Fuego para artillería pesada. Experiencia comprobable de 5 años. Rango Plata."
—Oro, Plata, Plata, Oro... —murmuró Rury con frustración—. Parece que nadie quiere a los novatos.
Bajó la vista hacia la parte inferior del tablón, donde los papeles estaban un poco más arrugados y menos llamativos. Allí estaban las solicitudes de Rango Cobre y Rango Hierro. —Aquí vamos. A ver...
Leyó varias opciones, pero pronto se encontró con otro problema. "Grupo 'Las Sombras Veloces' busca miembro extra. Ya tenemos: Pícaro, Mago y Arquero." Rury negó con la cabeza. —Ya tienen un mago. Si me uno, seré redundante. Necesito un equipo que tenga un hueco para mí.
Continuó buscando, descartando grupos que buscaban sanadores o guerreros puros. Estaba a punto de rendirse y preguntar a Emily si había una lista de espera, cuando un panfleto llamó su atención. El papel era sencillo, escrito con una caligrafía firme y clara.
¡SE BUSCA MIEMBRO! Nombre del Grupo: La Espada del Caos. Rango: Cobre/Hierro. Miembros actuales:
1 Paladín (Tanque/Líder)
1 Arquero (Rango/Explorador)
1 Guerrero Pesado (Tanque secundario/Daño)
Buscamos: MAGO OFENSIVO. Nos falta poder de fuego y control de masas. Si sabes hacer explotar cosas y no morir en el intento, te queremos.
Rury sonrió. —Paladín, Arquero y Tanque. Les falta magia. Es perfecto. Y el nombre... "La Espada del Caos". Suena un poco dramático, pero me gusta.
Arrancó el panfleto con cuidado, sintiendo una chispa de emoción. Tenía un objetivo. Se abrió paso entre la multitud y regresó al mostrador, donde Emily estaba organizando unas fichas.
—¡Emily! —llamó Rury, poniendo el papel sobre la madera—. Encontré uno. ¿Conoces a este grupo?
La chica slime tomó el panfleto y leyó el nombre. —¿"La Espada del Caos"? —Emily soltó una risita—. Ah, sí. Los conozco. Son un grupo de chicos bastante... entusiastas. Tienen buena reputación para ser novatos. No se meten en problemas que no pueden manejar y siempre pagan sus deudas.
—Genial —dijo Rury, animada—. ¿Crees que puedas contactarlos? Me gustaría hacer la prueba para unirme.
Emily asintió, devolviéndole el papel. —Puedo hacerlo, claro. Pero tendrás que tener un poco de paciencia, Rury. —¿Por qué? —Porque ahora mismo no están en la ciudad —explicó Emily, señalando hacia el reloj de la pared—. Salieron hace dos días a una misión de recolección en el Bosque de Hongos, al sur. Deberían estar por volver... tal vez esta tarde o mañana temprano.
Rury sintió una pequeña decepción, pero asintió. —Está bien. Puedo esperar. Mientras tanto, supongo que puedo prepararme y... comprar esa espada que me falta.
—Buena idea —dijo Emily—. Yo les dejaré un mensaje en cuanto crucen esa puerta. Te avisaré.
UNo tuvo que esperar tanto como Emily había predicho. Apenas una hora después, las puertas dobles del Gremio se abrieron de golpe, dejando entrar una ráfaga de aire y un alboroto considerable.
—¡Te lo dije, Pedro! —gritaba una voz femenina y enérgica—. ¡Esos hongos explosivos no se tocan si brillan en rojo! ¡Casi nos vuelas las cejas! —¡Era investigación de campo, Jefa! —replicó una voz masculina y risueña—. ¡Además, conseguimos las esporas!
Rury levantó la vista de su grimorio. Emily, desde el mostrador, le hizo señas y señaló al grupo ruidoso que acababa de entrar. Eran tres. Y definitivamente llamaban la atención.
Se dirigieron directamente hacia donde estaba Rury, guiados por la recepcionista. La que iba al frente, claramente la líder, era una mujer semi-humana de rasgos lupinos. Tenía orejas de lobo blancas y una cola esponjosa del mismo color que se movía con energía. Llevaba una armadura de placas brillantes con una capa azul corta: una Paladín. Su presencia era magnética y desbordaba confianza.
—¡Hola! —dijo la mujer lobo, deteniéndose frente a la mesa de Rury y apoyando las manos en la madera—. Emily nos dijo que había una maga interesada en unirse a nuestro circo. ¿Eres tú la del panfleto?
Rury se puso de pie rápidamente, cerrando su libro. —Sí, soy yo. Me llamo Rury.
—¡Un gusto, Rury! —La mujer le estrechó la mano con fuerza—. Soy Bashi. La líder de "La Espada del Caos". Y estos dos desastres son mi equipo.
Bashi arrastró una silla y se sentó al revés, con los brazos sobre el respaldo, indicando a los otros dos que hicieran lo mismo. Rury se volvió a sentar, sintiéndose un poco intimidada pero emocionada.
—Muy bien, al grano —dijo Bashi, sus ojos amarillos fijos en Rury—. Necesitamos magia. Nos falta daño de área y alguien que no tenga que estar pegado al monstruo para golpearlo. ¿Qué tipo de magia manejas? ¿Sabes algo de apoyo?
—Sí —respondió Rury con seguridad—. Conozco los fundamentos de la magia de apoyo y barreras, pero mi especialidad es la magia ofensiva. Fuego, Rayo y Tierra son mis elementos más fuertes. Puedo destruir objetivos a distancia.