Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro

Capitulo 20 - Una noche tranquila

El regreso a El Baluarte fue tranquilo, aunque la silueta de la ciudad, con sus chimeneas escupiendo humo negro contra el cielo del mediodía, se sentía diferente ahora. Ya no era un laberinto hostil de metal y ruido; era el lugar donde Rury tenía un hogar y un equipo.

Atravesaron las puertas de la ciudad, mezclándose con el flujo de comerciantes y trabajadores, y se dirigieron directamente al Gremio de Aventureros.

Al entrar, el familiar olor a cerveza rancia, pergamino y madera vieja los recibió. Rury divisó inmediatamente la cabellera de slime detrás del mostrador. —¡Emily! —saludó Rury con entusiasmo, acercándose a la recepción. La chica slime levantó la vista de sus papeles y sonrió ampliamente. —¡Rury! ¡Volvieron! Y por lo que veo, enteros. ¿Cómo les fue con los hongos?

—Digamos que fue... explosivo —respondió Rury, compartiendo una mirada cómplice con Bashi.

Mientras Rury charlaba brevemente con la recepcionista, Pedro y Shilder se acercaron al Tablón de Misiones de Rango Oro. Se quedaron allí parados, observando los carteles de caza mayor: Wyverns, Golems, Quimeras. —Algún día, grandullón —murmuró Pedro, cruzándose de brazos—. Algún día arrancaremos uno de esos y nos haremos ricos de un solo golpe. Shilder soltó un resoplido bajo, asintiendo con respeto hacia las misiones que, por ahora, estaban fuera de su alcance.

Bashi, sin embargo, no perdió el tiempo soñando despierta. Se acercó a Rury y le puso una mano firme en el hombro. —Muy bien, la charla social terminó por hoy —dijo la líder con tono serio—. Rury, ven conmigo.

—¿A dónde? —preguntó la elfa, confundida. —Al patio trasero. Vamos a entrenar.

Bashi la guio hacia la zona de entrenamiento al aire libre que el Gremio mantenía en la parte trasera del edificio. Era un terreno de tierra batida lleno de maniquíes de paja destrozados y marcas de quemaduras.

—Escúchame bien, Rury —dijo Bashi, desenvainando su espada bastarda y clavándola en el suelo—. Tu magia es increíble. Esa explosión contra el Rey Slime fue brutal. Pero Gourang tenía razón en algo: si te quedas sin maná o te silencian, eres vulnerable.

Bashi señaló la espada barata que Rury llevaba en el cinto y que apenas había usado. —Llevas un filo, así que vas a aprender a usarlo. A partir de hoy, entrenaremos juntas todos los días que estemos en la ciudad. Quiero que sudes, quiero que te duelan los músculos y quiero que aprendas a moverte sin depender de tu báculo. ¿Entendido?

Rury miró la determinación en los ojos de Bashi. Sabía que tenía razón. No podía ser siempre la maga que se queda atrás. —Entendido, Bashi —dijo Rury, sacando su espada con un sonido metálico un poco torpe—. Estoy lista.

—Bien. ¡En guardia!

Mientras el sonido del acero chocando comenzaba a resonar en el patio, la escena cambió hacia el interior del Gremio, donde el resto del equipo tenía sus propios asuntos que atender.

Mientras el sonido del acero y los gritos ahogados de esfuerzo llegaban desde el patio, Pedro y Shilder se sentaron en una de las mesas rústicas del salón principal, pidiendo un par de jarras de agua fría.

Pedro se recostó en la silla, jugando distraídamente con una moneda de cobre, haciéndola rodar sobre sus nudillos. —Oye, grandullón —dijo el zorro, bajando la voz para que los de la mesa de al lado no escucharan—. ¿No te parece que nuestra nueva maga es... un poco extraña?

Shilder dejó su jarra sobre la mesa con cuidado. Sus ojos de reptil se posaron en Pedro con una mirada de reproche. —No es honorable... hablar mal a espaldas de los compañeros —retumbó su voz profunda y lenta—. Rury es... buena chica.

—¡No, no! No me refiero a eso —se apresuró a corregir Pedro, agitando las manos—. No estoy hablando mal de ella. Me cae bien. Es solo que... ¿no lo has sentido?

Pedro se inclinó hacia adelante, poniéndose serio. —Tengo los sentidos agudos, Shilder. Y cuando estoy cerca de ella, siento una presión en el aire. Su cantidad de maná... no es normal. Es demasiado gigantesca para alguien de su tamaño o rango. Se siente denso, pesado... como si fuera una represa a punto de estallar en cualquier momento.

El hombre lagarto se quedó en silencio unos segundos, mirando el líquido temblar dentro de su vaso. —Lo noté —admitió Shilder finalmente—. Cuando curó sus heridas... la magia sobraba. Se desbordaba.

—Exacto —dijo Pedro—. Es como si llevara una tormenta dentro. Me pregunto qué clase de entrenamiento tuvo, o de dónde sacó tanto poder.

Shilder cruzó sus enormes brazos escamosos sobre el pecho. —Todos tenemos secretos, Pedro. Tú tienes los tuyos... yo los míos. Rury nos lo dirá... cuando esté lista. Hasta entonces... la protegeremos.

Pedro sonrió, guardando la moneda. —Tienes razón. Eres sabio para ser tan verde, amigo.

Pasó cerca de una hora más entre charlas triviales sobre el mantenimiento de las armas y los precios del mercado, cuando la puerta trasera del Gremio se abrió de golpe.

Las cabezas de ambos se giraron y Pedro tuvo que morderse el labio para no soltar una carcajada inmediata.

Rury entró arrastrando los pies, completamente hecha polvo. Tenía tierra en el pelo, la ropa desalineada y parecía que había rodado por todo el patio de entrenamiento. Pero Bashi no estaba mucho mejor. La inmaculada armadura blanca de la paladín estaba cubierta de hollín negro. Tenía las puntas del cabello chamuscadas y humo saliendo de su hombrera izquierda.

Ambas se dejaron caer en las sillas vacías de la mesa, exhaustas.

—Lección número uno... —jadeó Bashi, tosiendo un poco de humo—: Si vas a atacar a una maga con una espada de madera... asegúrate de que no entre en pánico y te lance una bola de fuego a quemarropa.

Rury levantó la cabeza de la mesa, con una sonrisa culpable. —Lo siento, Bashi. Fue un reflejo. Dijiste "piensa rápido" y... bueno, mi cerebro pensó en fuego.

Shilder miró a la elfa cubierta de tierra y a la mujer lobo ahumada, y sus hombros comenzaron a sacudirse. Un sonido grave y retumbante salió de su pecho. —Jajajaja... —rió el tanque, algo inaudito para su habitual frialdad—. Parece que... se divirtieron.



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En el texto hay: superacion, recuento de vida, elfos humanos y mas

Editado: 21.01.2026

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