-- Perspectiva de Rury --
Durante la noche, mientras dormía, tuve una sensación inquietante que no me dejaba dormir. Por una parte, porque Nit estaba frente a mí meditando, pero eso era lo de menos; las voces en mi cabeza eran las que no me dejaban conciliar el sueño.
—Ohhh, qué linda te ves durmiendo.
La voz que resonó en mi cabeza era similar a la mía, pero no era yo.
—Sal de mi cabeza, tú no tienes derecho de estar aquí. Te juro que romperé esta maldición de esa deidad. —Dije eso, pero no tenía ni idea de si era posible quitar una maldición de una deidad; al ser desconocida, no sabía qué clase de poder tenía.
—Lo lamento, querida, pero no puedo hacer eso. Tu cuerpo me pertenece; yo soy tú y tú eres yo, en pocas palabras.
—No me vengas con ese monólogo tan simple, no dejaré que controles mi cuerpo.
—No necesito que estés de acuerdo, solo ocupo que te duermas para que yo tome el control.
—¿Ah, sí? Pues para tu sorpresa, estoy despierta, ¡JA! —Debería quitarme esa manía de burlarme de las personas, algún día podrían ponerme en mi lugar por hacer eso.
—De hecho, estás roncando ahorita.
Qué mensa, ¿por qué me dormí? Bueno, no puedo hacer nada más. Si esa cosa tomará el control de mi cuerpo durante el día, solo espero que no cause muchos problemas... te dejo el resto, Nit.
Al pasar las horas, parece que mi conciencia siguió con normalidad; no obstante, desde el momento en que me avisó que ya estaba durmiendo, mi otra yo dejó de molestarme. Parece que mi conciencia y su conciencia están separadas, solo que, para mi mala suerte, ella sí puede interactuar conmigo desde este lado, pero aunque trate de llamar su atención, ella no responde.
—Sí respondo, solo que no quiero hablar contigo, elfa aburrida.
—Cállate, no soy aburrida.
—Lo ves, sigues siendo una niña. Ya veo por qué los de tu aldea eran muy duros contigo.
—¿Eso qué? Esos tipos ni me interesan. Lo que vale es esforzarse para uno mismo y no depender de lo que otros dirán.
—Eso lo dices, pero muy en el fondo quieres que esos tipos se coman sus palabras y vean tus hazañas, ¿o me equivoco?
Dudé un poco al querer responder. En lo personal, ya no me afectan los comentarios negativos de otras personas; sin embargo, tiene razón en ese sentido. No importa cuántas veces me diga a mí misma que no quiero saber nada de los elfos, ese deseo retorcido de hacer que ellos se muerdan la lengua por la envidia no desaparece. ¿Eso me hace una persona despreciable?
—No tienes que responderme, solo observa lo que haré. Parece que tu caballero está llamando, pero es un fastidio, es demasiado temprano.
—Espera, no me dejes aquí, por favor. —Dije eso, pero aquella voz se alejó y me quedé sola en este rincón de la conciencia; por lo tanto, yo seré quien narre los sucesos de la Rury rebelde.
Después de los sucesos que le ocasionó a Nit, salieron del lugar. Aparentemente, mi otra yo está emocionada por las aventuras; no quiero ver a qué clase de acontecimientos vaya a ser arrastrado Nit.
—Oye, Nit, ¿qué haremos primero? —Parece que es muy despreocupada.
—Vayamos a desayunar. Ocupo saber qué te está sucediendo, así que después de aquí busquemos a un mago o hechicero que nos ayude con tu problema.
—Qué aburrido eres, creí que eras más divertido, pero solo eres una persona seria que se toma todo en serio. ¿Cómo se les dice? ¿Edgys? —¿Qué clase de término es el que acaba de decir mi otra yo? Ni siquiera existe.
—Mmmm, vámonos, ocupamos comer. —Parece que ese término sí lo conoce Nit, me pregunto cuál es su significado.
Parece que durante el desayuno mi otra yo... ohhh, qué rayos, decirle "mi otra yo" es bastante agotador, mejor la llamaré Sherry. Okey, continuemos. Sherry, al parecer, estuvo molestando tanto al caballero que, sin más que hacer, él se levantó del lugar y se fue. Es irónico porque ahora ella está preocupada; me da un poco de risa, pero en el fondo sé que sin Nit no podré volver a mi hogar.
—Oye, ¿qué estás haciendo? Deja de narrar todo lo que pasa, ¿a quién se lo cuentas?
Bueno, dejemos esto por aquí.
-- Perspectiva de Nit --
Saliendo del hostal, me dirigí a lo que parece ser un gremio de aventureros a las afueras del reino. Según los datos de Slider, este lugar está alejado del reino porque fue el principal causante de provocar la guerra de los vampiros hace algunas décadas. Sin embargo, hay algo inquietante aquí; desde hace un rato siento como si me observaran, pero no puedo percibir quién es.
La elfa se comporta como una cría escandalosa: se la pasa haciendo bromas y preguntando cosas que no debe. Salí de ahí porque me sentía abrumado; ese tipo de conversaciones no van conmigo. Aunque quisiera, no puedo hablar mucho.
No soy tímido, pero soy muy directo con lo que digo, así que probablemente choque o no me entienda con la forma de ser de esta chica. Por un lado, al principio me pareció que era una chica tranquila y tierna, pero ahora que la conozco mejor, es un torbellino andante.
Al pararme frente a lo que parece ser el gremio, me topo con que la cabaña está demasiado deteriorada; me pregunto qué sucedió realmente en este lugar.
—Buenos días, ¿hay alguien aquí? —pregunté, pero no obtuve respuesta alguna de inmediato. Sin embargo, al volver a llamar, una figura apareció.
—Hola, qué gusto ver a alguien nuevamente en este lugar. —Una sirena emergió del lugar; estaba sonriendo. Se me hace conocida, pero no recuerdo haberla visto en ningún lado en específico. Parece que es una secretaria; en su uniforme tenía un gafete pequeño con el nombre de Shele.