Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro

Capitulo 34 - Dos elfas en apuros

—Perspectiva de Rury—

Por alguna razón, después de los sucesos ocurridos recientemente, me he sentido algo liberada. Bueno, al estar acá perdí mi libertad de poder utilizar mi cuerpo de forma natural, pero lo que no me explico es por qué ando perdida con Sherry.

Nit nos ordenó que nos quedáramos dentro del reino, pero no me quería quedar atrás, así que lo seguí. Pero no me di cuenta de que Sherry iba detrás de mí; al adentrarnos en lo que parece ser una pradera, caímos directamente en lo que parece ser la trampa de una mazmorra. El problema es que no hay entidades aquí, es como si estuviera abandonada.

—Oye, elfa, estoy aburrida, parece que no hay enemigos aquí —dijo Sherry un poco arrogante ante la situación. Parece que esta chica es muy confianzuda después de todo.

—Es normal. Por si no prestaste atención, estamos en una zona pacífica fuera del continente demoníaco. —Le tuve que decir eso para que dejara de molestar por un rato.

—¿Continente demoníaco?

—Así es, es el lugar de donde provenimos las dos. ¿Por qué preguntas? —La curiosidad me ganó; después de todo, ¿por qué preguntaba si ella soy yo?

—Verás, es que solo tengo tus recuerdos hasta el día en que despertaste aquí. Es difícil saber quién soy en realidad. —Su voz fue tan suave que pude ignorar lo que había hecho hace algunas horas.

—Parece que te falta una identidad. Es normal sentirse perdida cuando tu vida depende de alguien más. Solo trata de ser única. —Dije eso, aunque en lo personal, esa frase también va dirigida a mí. Después de todo, mi identidad como elfa cuando estaba en mi aldea siempre había dependido del qué dirán por mi apariencia, o de ser fuerte para que otros me respetaran.

A lo largo de esta travesía, mi vida ha cambiado significativamente; igual estoy perdida. Pero si la razón de que esta chica, que en realidad soy yo, pueda ser caótica es porque no sabe quién es, entonces tendré que ayudarla.

Así como alguien me tendió una mano en mis inicios, probablemente ella pueda ser alguien fuerte. No digo que en un futuro nos unamos, ya que es imposible que ella vuelva a mi cuerpo.

—Andas pensando mucho, Rury. Ayúdame y cuéntame más cosas de tus aventuras, ¿sí? —Su voz alegre iluminaría a cualquiera.

—Entonces deja que tu hermana mayor te guíe para ser alguien de confianza. —Y, por mi parte, me vuelvo arrogante siempre que alguien confía plenamente en mí.

¡No puede ser! Los ojos de Sherry brillan como si fuera su salvadora. No, Rury, que no se te suban los humos; primero que nada tenemos que salir de este lugar.

—Oye, Sherry, ¿algún plan que tengas para salir de este lugar? —pregunté a ver qué ideas tenía.

—Mmm, podríamos volar todo este lugar con magia explosiva —dijo emocionada.

—Recomendaría no hacerlo, moriríamos las dos.

—Ya veo, entonces no sé qué más hacer —dijo rindiéndose en el intento de decir algo más.

Carajo, acá es donde más necesitaríamos a Pedro. A pesar de que tengo la magia de geolocalización, eso no me sirve de nada. Como dijo el enano herrero que me dio el cántico de esa magia, este hechizo solo puede ser usado para un solo objetivo, en este caso solo para la detección de enemigos de mi parte. Pero como no hay enemigos, pues no me puedo guiar.

—Ohhh, ya sé, Rury, cavemos hacia arriba. Con suerte, en unos metros hacia arriba encontremos la luz.

—No encuentro fallas en tu lógica, pero la cuestión es que las mazmorras están imbuidas con maná; entonces, al intentar usar un método diferente para explorarlas, terminaríamos con alguna maldición, o eso es lo que dicen.

—Entonces caminemos, por ahí deberíamos encontrar alguna forma de salir —dijo Sherry adelantándose.

Sin más que decir, nos adentramos en la mazmorra. A pesar de lo deterioradas que están las paredes, aún podían verse los acabados bonitos que tienen las mazmorras creadas por un monstruo fuerte o un mago.

La cuestión acá es: ¿qué historia tiene esta? Digo, cada mazmorra tiene una historia diferente y el porqué fue creada. Me interesaría saber la historia de este lugar antes de regresar al continente demoníaco; después de todo, ¿cómo lograron tener tanta tranquilidad después de una guerra?

Esos pensamientos revolotearon en mi cabeza durante media hora, hasta que la voz de Sherry me volvió a traer de vuelta.

—Oye, Rury, mira, esa estatua se ve majestuosa.

—S-sí, lo veo.

Esa era la estatua de la entidad que me puso la maldición. Este es el responsable de que Sherry existiera, pero ¿por qué razón me tiene tanto odio?

—Está genial, pero aun así está muy deteriorada, deberíamos limpiarla, ¿no? —dijo Sherry más motivada de lo usual.

—Bueno, como tal, este sería un buen punto de referencia si nos perdemos. Hay que dejarla bien limpia.

Tardamos un rato limpiándola. Los acabados de esta estatua seguían intactos a pesar del tiempo y del musgo que crecía alrededor de ella. Al principio, la forma que tenía era de una chica, pero cuando quitamos toda la suciedad, resultó ser la estatua de un príncipe bañada en oro; bueno, al menos así no se parecía a la entidad que me maldijo.

—¡Maravilloso! —gritó Sherry emocionada por ver el trabajo de ambas.

—Sí, de eso no hay duda.

—Por cierto, ya me dio hambre, volvamos.

—Sí, vamo... Cierto que no hemos encontrado la salida.

—Pues sigamos explorando.

A pesar de estar perdidas, por alguna razón me da la sensación de divertirme en este lugar. ¿Se supone que así deberían ser las aventuras? Digo, cuando estaba en el grupo de Bashi, la mayoría de veces eran misiones caóticas, como la vez del mandril legendario, pero esta tranquilidad es algo diferente.

Explorar lugares en ruinas y tener la probabilidad de encontrar tesoros o artefactos antiguos es algo que pensé, pero que nunca hice por el peligro que conlleva estar en el continente demoníaco.

—Mira, Sherry, un cofre.



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En el texto hay: superacion, recuento de vida, elfos humanos y mas

Editado: 26.03.2026

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